domingo, 29 de mayo de 2011

¡¡ DENUNCIEMOS !!


Robert Capa


Nos indignamos, levantamos las manos al unísono, y las cosas no se arreglan. Hay que ir más lejos.

Siempre que vemos algo reprochable, en el trabajo o fuera de él, y no lo denunciamos, estamos siendo cómplices de una afrenta a todo el colectivo.

Si los políticos que hemos elegido democráticamente para que nos gobiernen a todos acaban estafándonos, si nuestro jefe es un acosador, si trabajamos rodeados de abusos de poder y de corrupción, ¡DENUNCIEMOS !, con nombres y apellidos, porque sin nombres y apellidos, hechos concretos, lugar y hora, no hay denuncia que surta efecto.

Creemos un lugar en la Red para la transparencia de la vida pública, para la denuncia seria, objetiva, de los atropellos al bien común. Pongamos con valentía el dedo en la llaga.

Acostumbrémonos a ser eficientes: es mejor una ayuda económica a los desheredados de la fortuna, que mil palabras de compasión estéril.

Las personas comprometidas, periodistas y artistas en general denuncian, aún a riesgo a veces de la propia vida: a nosotros nos toca contar lo que presenciamos en nuestro entorno, pequeñas infamias, corrupciones y corruptelas de todo pelaje, especulación, arribismo, abusos de poder, robo descarado de lo que es de todos.

Hagamos denuncias serias, formales — que todo lo que no está bien esté mal y se note, se vea, y que lo sepa todo el mundo.

¡Hagamos una sociedad decente y justa entre todos, no sigamos esperando que los demás la hagan para nosotros!


Foto de Capa

miércoles, 25 de mayo de 2011

CREER O NO CREER






Pintura anónima



Mi madre era una mística, nunca vi una fe más ciega. Mi padre iba a Misa los domingos, prudentemente respetuoso “por si acaso”, porque en el fondo le gustaría que fuese cierto lo que sospechaba que no lo era.
Crecí en un ambiente católico por los cuatro costados, fui tan feliz interna en un colegio de monjas que la Madre Superiora intentó hacerme del gremio.
Luego vino la Universidad, época de pasiones y de dudas, de cuestionarlo todo en interminables charlas de café y en lecturas comprometidas para la época, algunas incluso clandestinas en la Coimbra de entonces ( Teilhard de Chardin, Darwin, Engels, Karl Marx, Nietzsche, Sartre, Camus…).
Fue en misa que empecé a sentirme rara, como si no supiese quién era, aunque seguía rezando por las noches como un tic o una íntima necesidad para poder dormirme.
Con 23 años muy desorientados conocí en Madrid a un muchacho (mi marido hace más de 40 años), que sin pretenderlo me indicó el camino: regresé a casa en tren una noche de verano y de luna llena sabiendo que mi destino había cambiado para siempre. 
En ese viaje de vuelta a casa y a mí misma, mientras amanecía un chico silbó el "Hey Jude" de los Beatles mirando por la ventana: vuelvo a menudo a ese tren en pensamiento, para recordar como la vida a veces te brinda a ti la llegada de un día cualquiera.
Nuestra casa del pueblo daba a un valle verde y hermoso y al poco de haber regresado miré a lo lejos con el corazón encogido y me dije a mí misma “¡se acabó!”, que fue como decirme:  acéptalo, Dios no existe, estás sola, todos estamos solos, no hay nada más que esto.
Me sentí tan perdida que me dio como un vahído, un vértigo existencial, una angustia difícil de soportar. Veía los olivos entregados a sí mismos, sin razón ni destino, los pájaros atareados como siempre pero sin ningún sentido y el sol iluminándolo todo en un inmenso abandono, sin la mano de un creador supremo, un fin, una armonía.
En aquél momento temí que vivir sin fe fuese demasiado duro, pero me resigné pronto, incluso empecé a sentirme más libre, más sola pero más libre. Y más valiente.
No me rebelé contra nada porque no había a quién pedir explicaciones, me habían contado un hermoso cuento de un Ser omnipotente, omnipresente y protector, infinitamente sabio e infinitamente justo y que además me escuchaba y me quería, a mí y a cada una de sus criaturas, pero la historia no era así.
Tener que enfrentarme de repente a un gran vacío fue tan desolador que nunca hablé de Dios a mis hijos, para que no tuviesen que pasar alguna vez por lo mismo — hasta que mi hija se quedó colgada de ese Paraíso de donde yo salí un verano para nunca más volver.
No me pregunto nunca adonde están los que se han ido, o para qué sirve el dolor y la injusticia, las respuestas me las da la vida, la naturaleza, la inteligencia, la sabiduría, el amor, la bondad, la belleza interior, la verdad, el respeto, el coraje, la ternura — “una fuerza vital formada por todas las cosas que mantienen unido al universo” ( Buda, Tercera Noble Verdad).
A veces pienso que siempre estaré “esperando a Godot”, que es como esperar en vano tu verdad, tu cuando, tu donde, tu para qué .
Si en el inconsciente colectivo de que habló Yung llevásemos la idea de Dios, ¿porqué  algunos la perderíamos para siempre?



óleo de William Blake

sábado, 21 de mayo de 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN









SI NO NOS DEJAIS SOÑAR NO OS DEJAREMOS DORMIR




NO VOY CONTRA EL SISTEMA, EL SISTEMA VA CONTRA MÍ



SIN CASA, SIN TRABAJO, SIN PENSION, SIN MIEDO



LAS IDEAS TAMBIÉN SON ARMAS




SI NO TE MUEVES NO NOTAS LAS CADENAS




PARADOS: ¡ MOVEOS!




REBELDES SIN CASA




¡NO TE CALLES!
¡A LA CALLE!




TU BOTÍN MI CRISIS




AHORA
que reflexionen
ELLOS




ASÍ NO




APAGA LA TV
ENCIENDE TU MENTE




¿RICO EL POLÍTICO?
¿RICO EL BANQUERO?
¡NO CON MI DINERO!




NOS MEAN Y DICEN QUE LLUEVE



QUIERO VIVIR, NO SOBREVIVIR




PIENSO: LUEGO ESTORBO



PIENSO, LUEGO INSISTO





FALTAS TÚ





Hoy es un día inquietante, bello y extraño.
Hoy es un día en que el mar azul no me sosiega.   
Hoy andan sueltas en el aire todas las energías, las del bien y las del mal, las de la alegría y las de la rabia.
Hoy es un día de esperanza pero también de susto,  día de nudo en la garganta por ser hoy un Gran Día.
Los viejos hemos vivido muchas cosas, por eso hoy los viejos tenemos ganas de creer pero nos frena la experiencia.


viernes, 20 de mayo de 2011

EL TACO EN ESPAÑA







El charlatán de El Bosco


A los 25 años mis "educados" labios aún no habían proferido una única palabra malsonante pero como casi siempre ocurre, una vez soltada la primera ya no hubo marcha atrás de tanto que me gustó, así que, visceral yo, adherí hasta las últimas consecuencias a un lenguaje políticamente incorrecto.
Hoy en día ya no puedo ni quiero prescindir de todo un arte lingüístico del desahogo, en la rabia como en el dolor, el espanto, el hartazgo, la impotencia, la perplejidad e incluso en la alegría, el entusiasmo o la pasión.
El taco es un lenguaje vehemente e imaginativo, mezcla de rebeldía y sentimiento, de transgresión y creatividad, con energía y guasa, el fiel reflejo aquí de un pueblo histriónico y extrovertido; no me imagino a un japonés soltando con cara de cabreo esta perla de los improperios:
 “¡Me cago en la mar serena!”
Los cagüens son un derroche de inventiva, de lo que es la fuerza y la capacidad catártica de la palabra — siempre la palabra, el verbum, la comunicación, la historia de nuestra historia: si no somos capaces de expresar lo que pensamos y lo que sentimos es como si no pensáramos ni sintiéramos. La palabra agita el corazón de quien la escucha, la palabra inteligente es el único espacio de reconciliación del yo con el mundo.
Curiosamente las personas con un lenguaje rico como pueden ser los buenos escritores, casi siempre están dispuestas a cambiar de registro: si se recurre mucho al taco es que falta capacidad para expresarse pero si uno no lo usa nunca, seguramente es por ser demasiado introvertido, reprimido, poco apasionado y expresivo.
Hablar en privado igual que en público es como no hurgar nunca en la herida de la existencia, es como meter la cabeza en la arena para no enterarse de vida, y a una cierta edad es conveniente no permanecer ingenuo. Como dice Moyedano, “ya nunca más volveremos a ser sentimentales, nos venimos abajo como calzón de puta, la inocencia se acabó”.
Para Séneca el mal hablar es de buena gente en contraste con otra de castradora dulzura... Tener mala leche, un suponer, estar de mala leche, ser la leche, ir a toda leche, pegarse una leche, dar una leche, ir cagando leches: ¡¿Me cagüen la leche, leches, ¿como expresar esto en cristiano?! 
Hay que ver lo que da de sí el blanco líquido y tantas otras cosas, como la uva, la sangre, los huevos y hasta la hostia — por consagrar, claro....  


Fragmento de La Lechera de Vermeer




 

lunes, 16 de mayo de 2011

¡¿LA GENERACIÓN PERDIDA?!

 Se está oyendo este despropósito  relativo a los jóvenes de hoy día (20, 30, 40 años):


 ¿De qué están hablando?

—¿ De toda la promesa de futuro del país, de la juventud más alta y más sana, la mejor preparada de la historia, la que va a vivir más tiempo, en un mundo más comunicado, más informado, más unido, más transparente y más libre?

— ¿De los dueños de este país, cuando los que ahora les llaman "generación perdida" tengan las carnes colgando y las neuronas atrofiadas o estén ya criando malvas?

— ¿De obreros, de científicos, de médicos, de artistas, de profesores, de la gente que con su trabajo y sus habilidades sacará mañana el mundo adelante?

— De unos jóvenes que todavía tienen unos padres detrás que están luchando con ellos codo con codo, para que lleguen a tener la calidad de vida que se merecen, en una España libre y desarrollada donde un día han decidido traerlos al mundo?

— De millones de personas que aún tienen mucho camino por delante, y todo el derecho a soñar y a ser felices?

Se sale de catrástrofes naturales y de guerras devastadoras.
¿Quién dijo que nuestra juventud no va a salir de este bache vergonzoso, donde solo hay crisis para los que quieren trabajar y tienen las fuerzas para construir un país grande y libre?
Hoy hay cinco millones de parados, ¿y qué?
El tiempo no se detiene, y el mañana lo van a construir ellos entre todos — no los que no tienen más que dinero, y lo único que saben hacer es emporcar el planeta y embotar los cerebros.

El futuro siempre es de la juventud, así que aprendan a respetarla por encima de todo, y tengan la sensatez de partir de la base de que España es de todos los españoles, y que si aquí no caben los jóvenes, ¡entonces no va a caber ni Dios!

"Procuremos ser más padres del futuro que hijos del pasado"   (Miguel de Unamuno)

viernes, 13 de mayo de 2011

¿QUIÉN SOMOS?



litografía de Peter Birkhäuser


Para Carl Yung la psique consta de la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. En el inconsciente personal residen los aspectos de la mente que han sido olvidados o reprimidos y en el inconsciente colectivo residen experiencias que vienen de tiempos inmemoriales y que él denomina "arquetipos".
Arquetipos pueden ser por ejemplo la idea de Dios, la sabiduría del Mago, la valentía del héroe, la inocencia del niño, la maldad de la bruja, la fuerza de la bestia, la solidaridad ante el peligro que nos hizo avanzar como especie, los miedos atávicos, etc.

La salud mental se juega en el proceso de integración de los elementos del mundo inconsciente a lo que es la “personalidad”, o sea, en el equilibrio entre lo consciente y los inconscientes, el personal y el colectivo ( existen hechos que influyen tanto más en nuestra vida cuanto más ignorados son).
Para los psicólogos yungianos la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del materialismo de hoy es volver a esas verdades universales que residen en el inconsciente colectivo: si las funciones del ego son demasiado preponderantes y no sintonizan con los elementos del inconsciente, provocan las neurosis.
Otra forma de asomo de un inconsciente no resuelto son los complejos y otros síntomas, porque toda forma de vida humana proviene de la tensión entre fuerzas antagónicas, el yin y yang, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino, lo consciente versus lo inconsciente.
El psicólogo suizo llama “sombra” a la parte del inconsciente personal que contiene los deseos y necesidades de la mente que no pueden ser aprobados por el yo consciente: su rasgo fundamental es la “proyección”, que consiste en atribuir a otras personas las cualidades negativas rechazadas en nosotros mismos, o sea, aspectos de nosotros que conscientemente no reconocemos.
En medio de tamaña complejidad psicológica, todo indica que es el ego que incorpora la globalidad y no la globalidad la que incorpora el ego, motor particular de cada ser humano. 
Así pues la búsqueda de la propia identidad es el único camino para sosegar esa angustia y ese vacío de que habla Yung.
Es esa procura de uno mismo que nos empuja al “retorno” para poder reencontrarnos: cuando perdemos nuestra identidad perdemos el alma, nuestra verdadera esencia, y pasamos el resto de la vida buscándonos por las esquinas de la soledad como un perro sin dueño.

Lo mismo da que haya mucho por medio o que no haya nada, si nos perdemos a nosotros mismos es porque no encontramos el camino de vuelta a nuestra esencia, es porque se apaga ese faro que ilumina nuestra desorientación y al que Yung llama el inconsciente colectivo.
Se trata pues de encontrar las llaves del salón deshabitado y lleno de sombras de nuestro desconsuelo. 


óleo "yungiano" de Pollock