miércoles, 24 de octubre de 2012

martes, 23 de octubre de 2012

SER LIBRE POR DENTRO









No somos libres cuando se nos "concede" la libertad, somos libres cuando nos proponemos serlo pese a todos los grilletes y nos sentimos dueños de nosotros mismos.
En el breve espacio que es la vida caminamos sin red siempre asomados al vacío y haciendo equilibrios, cargados de lastres: pero además del conocimiento podemos aspirar a la auto determinación — "no es libre el que obra por temor sino el que ama la verdad que habita en el interior de cada hombre" (San Agustín de Hipona).
Nuestra historia personal llega a un momento, cuando ya es largo el recurrido, en que nos sentimos liberados de casi todas las ataduras y aunque la vida nos siga apasionando, notamos que nos ha salido un par de alas: entonces sabemos que estamos preparados para levantar vuelo hacia la cima, hacia la pura nada, hacia la fusión con la belleza universal, el silencio incontaminado, el espacio infinito, la paz duradera. Es como un contento hecho de un hondo sosiego que por fin nos hace libres.
" Mi amor es mi peso" dijo el sabio de Hipona, por eso solo cargados de amor somos leves como la brisa y estamos prestos a abrir las alas en el momento justo en que decidamos despegar, después de haber vivido intensamente cada momento "como si no hubiera otra oportunidad de amar, de existir, de sentirse libres con la razón frente a la sumisión" .

                             Por mi huerto de bocas
                             futuras y doradas
                             relumbrará mi sombra.
                                                 Miguel Hernández





jueves, 18 de octubre de 2012

martes, 16 de octubre de 2012

LAS MATEMÁTICAS DEL "AMOR"






óleo de Olga Suvorova


Tengo una amiga con mucha sorna que siempre consigue hacerme reír, lo que se agradece mucho en los tiempos que corren, en que la serotonina está más bien por los suelos.
"¡Vamos a ver!", (empieza ella cuando se anima): el éxtasis de una pasión es lo más fantástico que nos puede pasar en la vida, pero todos sabemos que es algo tan intenso como breve. Entonces tiene que haber un tránsito de esa maravillosa locura a un sentimiento más duradero (ella lleva años separada), hecho de ingredientes imprescindibles como la admiración, la ternura, la complicidad, el respeto,  la imaginación, la generosidad, la confianza ciega, en fin, ¡mil cosas!, los mismos gustos, las mismas risas, la misma forma de estar en la vida, la misma elegancia a la hora de enfrentarse a la rutina, etc., etc.,etc...
Pero lo que suele pasar es que ni hay tal éxtasis al principio, capaz de llevarnos a hacer verdaderas y maravillosas "locuras de amor", ni luego hay capacidad por ambas partes para mantener el nivel alto en la convivencia. Lo que suele pasar es una historia bien distinta.

Por no alargarme mucho, adjunto esquemáticamente y sin más dilaciones su teoría:
Mujer joven y guapa: puede elegir lo que quiera según su grado de exigencia intelectual y de ambición económica.
— Mujer joven no guapa pero inteligente: puede elegir entre los burros y feos y si tiene posibles puede aspirar a un guapo con pocas luces.
— Mujer madura que mantiene su atractivo: puede aspirar a un hombre maduro feo pero inteligente, o a uno más joven que ella pero burro en el caso de que sea rica, famosa, o ambas cosas.
— Mujer inteligente con más de sesenta años, guapa o fea, rica o pobre: se olvida de los hombres, porque el panorama de la otra parte sería el siguiente, siempre según ella:
— Hombre joven, inteligente y guapo: mujer joven y guapísima.
— Hombre joven y guapo: mujer joven y guapísima.
— Hombre joven, feo pero inteligente: mujer joven y guapísima.
— Hombre joven, feo y burro: mujer joven y guapa (a ser posible).
— Hombre sexagenario en buen estado de conservación, inteligente y rico: mujer joven y guapísima.
— Hombre sexagenario feo y fofo pero asquerosamente rico (lo mismo da su coeficiente intelectual): mujer joven y guapísima. 

Según esta "ecuación", lo que pueda quedar en el mercado para una mujer como ella, no puede interesarle lo más mínimo. 
Y yo me pregunto: ¿si así fuese, qué nos convertiría en unas marionetas: el dinero a las mujeres y el sexo a los hombres?
Otro día seguiré con el tema, supongo.


Tienda de marionetas

martes, 9 de octubre de 2012

sábado, 6 de octubre de 2012

A ROMA CON AMOR










El viejo zorro neoyorquino que solo hace lo que quiere y el cine que le da la gana, vuelve a brindarnos desde Roma, a sus espléndidos 76 años, su forma peculiar de hacer películas que tanto nos gusta a muchos, su fina ironía, su sensibilidad a la belleza y a la elegancia, su sutil psicología, sus reflexiones agudas y socarronas — y para guinda del pastel, interviene como actor.
El creador de Annie Hall viene disfrutando hace años de la vieja Europa a la vez que no deja de trabajar para conjurar a la vejez, y en una Roma ideal y cautivadora urde cuatro divertidas historias muy definidas y esquemáticas, cuatro situaciones esenciales en clave de humor con estadounidenses de paso e italianos en su ciudad, interpretadas por un plantel de artistas internacionales de primera línea. 
Un histriónico guardia de tráfico nos introduce en esas distintas vidas donde asoman sus temas favoritos, la fragilidad del amor, el paso del tiempo, el sinsentido de las cosas — pero con un toque latino, más lúdico y optimista sobre qué da el éxito comparado con el gris anonimato o el dinero comparado con las vidas anodinas, qué dan los entornos culturalmente intelectuales y qué da de sí el amor, el sexo o la vida.
La magnífica Ellen Page interpreta a una neurótica seudointelectual muy previsible que sabe lo justo para impresionar y seducir a quién no está ya de vuelta de todo como el arquitecto ( Alec Baldwin) o el propio Woody Allen, claro. 
Siempre vale la pena ver su cine, aprender sonriendo, escuchar buena música, disfrutar todo el tiempo de una perspicaz lucidez y buen gusto.




martes, 2 de octubre de 2012