miércoles, 28 de noviembre de 2012

domingo, 25 de noviembre de 2012

ULYSSES DE JAMES JOYCE










"Quedaban las condiciones genéricas impuestas por la ley natural, en cuanto distinta de la ley humana, como partes integrantes de la totalidad: la necesidad de destrucción para procurarse sustento alimenticio: el carácter doloroso de las funciones últimas de la existencia individual, los sufrimientos del nacimiento y la muerte: la monótona menstruación de las hembras simiescas y (especialmente) humanas, extendiéndose desde la edad de la puberdad hasta la menopausia: los inevitables accidentes en el mar, en las minas y fábricas: ciertas enfermedades muy dolorosas y sus consecuentes operaciones quirúrgicas, la locura hereditaria y la demencia congénita: las diezmadoras epidemias: los cataclismos catastróficos que hacen del terror la base de la mentalidad humana: los trastornos sísmicos cuyos epicentros están situados en zonas densamente pobladas: el hecho del crecimiento vital, a través de convulsiones de metamorfosis desde la niñez hasta la decadencia", etc. ( Episodio 17)

Llevo media vida releyendo el Ulises a ratos y siempre me siento un poco más inteligente por momentos, es una de esas lecturas que me hacen notar mi mediocridad intelectual, lo que no deja de ser positivo para la lucidez...
Joyce escribe con la autenticidad brutal del propio pensamiento, deja que este fluya libre, sin el filtro de la mesura que nosotros mismos nos imponemos a la hora de expresarnos, (es más fácil expresar sentimientos escribiendo que de viva voz, pero lo más dificil de todo es captar lo que pensamos, lo que nos lleva de una cosa a otra con la rapidez de un rayo); atrapa las ideas sin elaboraciones subconscientes y juega a ser lúcido entre la ironía descarnada y una técnica narrativa que supuso un antes y un después en el discurso literario.
Leer la obra traducida como hago yo, significa perder parte de la brillantez estilística de las metáforas y juego de palabras, las alegorías, los  simbolismos, las citas — una riqueza que sospecho se empobrece como leyendo Pessoa en francés o Dante en ruso, un suponer.
Aun así, y desconociendo también la doble lectura épica de las andanzas de una gente muy corriente, me deslumbra este 16 de junio tan largo que tardó más de veinte años en ser escrito, porque como dijo Lope de Vega a propósito de Góngora, " sea lo que fuere, yo he de estimar y amar al divino ingenio deste Cavallero, tomando del todo lo que entendiera con humildad y admirando con veneración lo que no alcanze a entender"  ...
Laberíntico, nihilista, cínico, soez, implacable y amargo, es a la par divertido y por veces tierno, con una complicidad con los protagonistas que camufla  de indiferencia.
Inspirado en la estructura de la homérica Odisea pero también seguramente en su forma de empinar el codo y en una vida personal durísima de principio a fin, es como si en lugar de escribir "desescribiese" las historias, estepario, rompedor y sin embargo partícipe de las miserias subyacientes en toda la condición humana.
Dijo Cartius que Joyce "deflagra la cultura de la humanidad, que la convierte en cenizas como en una catástrofe cósmica" (!)
Carl Yung va más allá: "el autor es esquizofrénico como su hija Lucía, solo que en su bajada al fondo del río, él sabe bucear y ella se hunde irremediablemente".
Supe que estaba delante de un escritor fuera de serie cuando vi magistralmente representado en teatro, por lo tanto hecho palabra sonora — esa tan difícil y traicionera — el insuperable monólogo interior de Molly Bloom.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL PIQUITO DE ORO






óleo de Federico Beltrán Masses


Olga y María sacaron la carrera juntas siendo siempre muy amigas, llegadas de sendos pueblecitos en la sierra, pizpiretas y cabales, listas, simpáticas y alegres. Parecían hermanas, pequeñas y redonditas, acompañadas de sus "chevaliers marchants" altotes y flacos, con una sana bondad del tamaño de sus piernas interminables.
Un día a Olga, cuando su novio ya estaba haciendo la mili, se le cruzó en el camino otro muchacho, bajo y corriente, con la única particularidad de que era estrábico y nunca sabías bien si te miraba  o desmiraba, que era lo suyo, pues solo veía a quién quería ver. Eso sí, era muy "brillante", tanto que llegó a juez del Tribunal Supremo en menos que canta un gallo.
En las tertulias de café no dialogaba, monologaba, daba mítines, donde él estaba estaba él y alrededor todo era silencio...
Deslumbró a tal punto a mi querida compañera, que un día ella me dijo que "si no lo hubiese conocido nunca sabría lo que era la pasión". 
Se casaron y tuvieron dos hijos, igual que su amiga María, con la que iban también de vacaciones, los ocho siempre juntitos, de acampada en sus caravanas respectivas.
Fue precisamente al final de un verano en que Olga no se apercibiera de nada extraño que su marido le comunicó sin calentamiento previo que se marchaba a vivir con María, que se amaban y que no había marcha atrás.
La pobre mujer no daba crédito a lo que estaba pasando mientras le veía empaquetar sus pertenencias con un doble puñal clavado, por el   rechazo brutal y sin parches de un hombre que creía que la amaba como ella a él y por la traición cobarde de su amiga del alma.
Salió como pudo de este mazazo, frustrada pero siempre con la esperanza de que él iba a volver en cualquier momento y allí estaría ella para recibirlo con los brazos abiertos (tal como le hizo saber más de una vez, para mi asombro).
Sin embargo el primero que tocó a su puerta todo empapado una tarde en que llovía a cántaros, fue su antiguo novio, suplicándole que volviese con él, que nunca había podido olvidarla ni superar el dolor de haberla perdido.
Olga le miraba perpleja, pasados más de veinte años, mientras notaba por dentro como se le iba apagando aquella soledad insoportable y el ruido de la lluvia en los cristales empezaba a sonar a calor y alegría.
"Si quieres podemos intentarlo de nuevo, rebobinar", le dijo,"aunque mi corazón siempre estará dividido".
Aquél día empezó a ser otra por dentro, aprendió qué es sentirse bien como mujer y tener de verdad un compañero con el que sacar partido a todas las pequeñas cosas de la vida. 
He aquí que pasado un tiempo el que se le acerca es el padre de sus hijos, ese hombre que le había robado el alma: ella le miraba como si le estuviese viendo por primera vez, gris, oscuro, prepotente, cruel, incapaz de amar, sin una conversación de puertas para dentro, autoritario y distante con los hijos, exigiéndoles siempre más, con esa mirada extraviada que de repente le dio frío. Aunque no se arrepentía de haberle amado tanto, en aquél momento se daba cuenta de que no era a él que había entregado su corazón, era a otro, a alguien que solo existía en su imaginación y al que seguía queriendo.
Solo acertó a decirle que era demasiado tarde, que no le guardaba ningún rencor y le deseaba lo mejor y que para ella siempre sería el padre de sus hijos.
Había estado soñando media vida con aquél momento y cuando llegó no sintió más que lástima, por él, por ella, no sabría decirlo, ¡ya qué mas daba!
Aún le quedaba otra visita, solo unos días después: abrió la puerta y se encontró con María, que quería su perdón antes de morirse. Lloraron de emoción, rieron de pena, revivieron lo bueno y lo malo, no volvieron a separarse hasta que a María le tocó partir, en sosiego, tan serena y pura como cuando llegó de la sierra y se hizo amiga del alma de Olga, y ambas eran dos alegres muchachas llenas de vida, pizpiretas y redonditas.



óleo de Renoir


miércoles, 14 de noviembre de 2012

domingo, 11 de noviembre de 2012

ABAJO LA PREPOTENCIA








Tenemos la mayoría de los humanos una inteligencia media, unos conocimientos medios, ahora ampliables por ordenador, unas cuantas cualidades y unos cuantos defectos, una capacidad de amar y también de odiar, de dar pero también de pedir, enfín, vamos manejando como somos capaces nuestra pequeña condición. Con la salvedad de los que lo saben todo, de los que van sentando cátedra por ahí cada vez que hablan, encantados de sí mismos y de la sapiencia que lucen sin pudor alguno en discursos tan rimbombantes como vacíos. Como "es más difícil destruir un prejuicio que un átomo" ( Einstein), tenemos las sociedades que nos merecemos, unas más desarrolladas que otras según su grado de cultura y de espíritu crítico.
Hoy tengo en mente dos ejemplos recién salidos del horno:
El primero, las declaraciones de un tal Gran Muftí de Arabia Saudí pidiendo a sus fieles que "dejen de rezar contra los Estados Unidos, porque las catástrofes meteorológicas que ahí se producen perjudican también a la colonia musulmana residente en ese país".
Sobran los comentarios, queda la esperanza de que no convenza a todos los fieles de que los desastres naturales ocurren por sus rezos, donde y cuando ellos piden a Alá. Por muy gran muftí que sea, deseando desgracias y agradeciendo el dolor ajeno no hace otra cosa que pisotear su propia religión.
El segundo caso es el de una mujer representando el PP ayer en un debate televisivo a propósito de la resolución del Tribunal Constitucional del recurso presentado por este partido hace siete años en contra del matrimonio de personas del mismo sexo. Desde entonces se han casado en España más de 30000 parejas, con la única consecuencia de su mayor felicidad sin perjuicio de nadie, al revés, pues suelen ser personas especialmente amables y sensibles. Muchos tienen uno o dos niños que colman de amor y cariño, unas veces adoptados y otras siendo hijos naturales de uno de ellos. Pero he aquí que esta señora, con ese aire complaciente de quién se siente en posesión de la verdad absoluta, le explicaba a una pareja de homosexuales que tenía delante, felizmente casados y padres de un niño, que lo suyo no podía ser, que ellos no podían nunca tener un hijo "natural", pásmense, porque parece ser que va contra las leyes de la naturaleza una criatura engendrada en un óvulo fecundado por un espermatozoide fuera del matrimonio convencional.
Y yo me pregunto qué será mejor para esta dama, más natural, ¿acaso un niño que crezca sin afecto, maltratado, explotado de múltiples formas, todas monstruosas, robado a su progenitora nada más nacer para disfrute de gente con posibles y sin escrúpulos?
Nunca he visto esta gente tan conservadora y defensora de lo "normal" rasgarse las vestiduras por los temas sangrantes que atentan contra las más elementales leyes de la dignidad, y que por encima perjudican a mucha gente. Tienen una forma muy suya de defender valores.
Transmitía tanta soberbia desde la estupidez que cambié de canal, porque me conozco demasiado el cuento y prefiero mirar hacia horizontes más limpios y más puros, respirar muy hondo e ir a la cama con la satisfacción de que al fin y al cabo estas mentalidades ruines van perdiendo suelo.
Me niego a estas alturas, que me impongan desde fuera el estado emocional con que debo ir a dormir.
Prefiero no escuchar sandeces; a lo mejor es que me estoy haciendo vieja, que también es posible...

Atardecer de Otoño en Paris

jueves, 8 de noviembre de 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

TIEMPOS DIFÍCILES







obra de M.C. Escher



La novela de Dickens ocurre en una ciudad imaginaria pero creíble de calles iguales, habitadas por gentes iguales, que hacen unas vidas exactamente iguales ahora que hace un año o dentro de otro. Lo cotidiano, diabólicamente organizado, no deja lugar a la libertad y a la improvisación, la gente se refugia en las formas frente al vacío espiritual del mundo —  lo mismo da un Ministerio que un Banco o una Iglesia. Con una salvedad: el mundo del circo, lleno de color y fantasía, donde las acrobacias del corazón liberan de grotescas ataduras, del obsceno ruido cacofónico de las existencia convencionales.
La pequeña Sissy Jupe, abandonada por su padre, se hace acróbata y se convierte en un ser sin prejuicios ni mezquindades. Esta niña me caló muy hondo, porque tener alma de payaso es lo que a mí me sostiene, en la risa y en el llanto, como si la pureza de lo que soy solo me viniese de dentro, en una estética abstracta de recónditos caminos que siempre me llevan hacia una luz.
"Lo bello es feo y lo feo es bello", gritaron las brujas de Macbeth.
Es el rey que necesita al bufón. La ironía de Dickens quizá sea el refugio de su alma extremadamente sensible ante la crudeza de la vida, que es fácil o difícil según lo que le toca a cada uno. 
Dijo Platón que cada lágrima enseña a los mortales una verdad, por lo que quién más sufre sería quién más sabe.
Los subyugadores, los de Dickens en el XIX, los de ahora y los de siempre, tienen muy asumido eso de que "tú eres lo que posees", entrando en un círculo infernal de competitividad y autosuficiencia que no les libera de acabar como todos, pero más frustrados y solos. Pero la buena noticia es la tendencia a redefinir la felicidad y bienestar de las sociedades —OCCUPY, inspirado en el 15-M español, ha puesto el tema de la desigualdad encima de la mesa, y TRANSITION NETWORK aboga por la relocalización de la economía, la adaptación al cambio climático y a la crisis energética.
El Nobel 2001 de Economía JOSEPH STIGLITZ apuesta por las comunidades conectadas para alcanzar objetivos con esperanza de futuro, y el escritor y psicólogo MARTIN SLIGMAN advierte que lo más importante para encontrar un sentido a la vida es conseguir entre todos sociedades igualitarias y con mayor eficiencia ecológica.
Es con esta clase de madera que tenemos que encender el fuego que calentará la vida a nuestros hijos y a todos los que aún están por llegar al mundo.

Nem rei nem lei, nem paz nem guera,
Define com perfil e ser
Este fulgor baço da terra
Que é Portugal a entristecer —
Brilho sem luz e sem arder,
Como o que o fogo-fátuo encerra.
Ninguém sabe que coisa quer.
Ninguém conhece que alma tem,
Nem o que é mal nem o que é bem.
(Que ânsia distante perto chora?)
Tudo é incerto e derradeiro.
Tudo é disperso, nada é inteiro.
Ó Portugal, hoje és nevoeiro...

É a hora!

(Fernando Pessoa, in Mensagem)


fresco de Fra Angélico