lunes, 20 de abril de 2015

jueves, 16 de abril de 2015

DOS ALAS POR PÁJARO






óleo de Pablo Picasso




En los setenta años que llevo bajo el sol he visto la humanidad dar un giro de 180º en muchas cosas y permanecer siempre igual en otras, como en lo tocante a las personas pobres de mente con sed de triunfar, acumular o aplastar a los demás. Están en todas partes y a todos los niveles, solo hay que cortarles el paso a posiciones de mando y hacer que caiga siempre sobre ellas el peso implacable de la ley.
Dijo Maquiavelo que los hombres son tan simples que aquel que engaña siempre encontrará gente dispuesta a dejarse engañar. Con la edad, y aunque el presente invite al vértigo, aprendemos a marcar el propio ritmo y a que los embustes ajenos no alteren nuestro derecho a vivir en paz. Estar vivo es seguir estando, ahora, mientras no cruzan otros pájaros este mismo cielo y no son otras las gentes que ocupan este mismo espacio.
Los que pasan por aquí avasallando para acumular bienes, no tienen ni idea de lo que es la condición humana.
Mientras podamos volar, vamos a hacerlo hasta donde alcanzen nuestras alas, ¡las nuestras!


obra de Edvard Munch

sábado, 11 de abril de 2015

martes, 7 de abril de 2015

YO SOY ATEA




óleo de Edvard Munch


Mi solidaridad con los infieles del mundo entero que son o han sido víctimas inocentes de los fanatismos de todo pelaje por parte de los que esperando de la vida una segunda parte, de esta vez eterna, no temen sin embargo el castigo divino a sus fechorías: no me consta que ningún dios haya expresado jamás la voluntad de que alguien torturase y matase en su nombre o en su defensa. Si tanto interesase a los entes supremos el parecer de cada mortal, sabrían muy bien qué hacer con nuestra infinita insignificancia e irreverencia.
El cerebro humano no alcanza a abarcar el infinito pero la idea de nuestra pequeñez también nos viene grande y por eso montamos el paraíso que necesitamos o que nos conviene. La idea de vivir para siempre, de no poder bajarme nunca de la existencia, a mí personalmente me produce claustrofobia; cuantos más años cumplo más disfruto de mi vida porque la considero como una hoja caduca que caerá del árbol en cualquier momento.
Los hombres que toman la justicia por sus manos siempre han sido condenados por los tribunales de este mundo, así que los asesinos cobardes sabrán qué esperan realmente de un "juez supremo".

"Cualquiera puede enfadarse, pero con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto". Aristóteles


fragmento de La Bajada de la Cruz de Botticelli