sábado, 28 de noviembre de 2015

EL BUENO, EL FEO Y EL MALO







panel a tempera de Giotto






Buenos, santos, héroes, mártires, malos, pésimos, villanos, cobardes, feos, horribles...y de fondo la gente normal, la que no sabe de que es capaz hasta que la vida le pone a prueba. 
Fiebre del oro, del petróleo, de poder, de gloria, de protagonismo, de sangre, de guerra, de venganza — hasta que caiga sobre el mundo un manto de silencio sin retorno que acabe con todas las pasiones. 
Mientras tanto, muchas vidas para ser vividas buscando solo un poco de paz y felicidad en este mundo que se tambalea.
Siempre habrá los que se empeñen en hacer saltar por los aires las normas de convivencia que nos hemos dado entre todos, pero no lo van a conseguir.YA NO. 




óleo sobre lienzo de Pablo Picasso

jueves, 19 de noviembre de 2015

viernes, 13 de noviembre de 2015

A NO PERDER JAMÁS :







obra de Howard Behrens


La fragancia de las rosas, el sabor auténtico de las frutas, el buen pan, el vino añejo, la espuma blanquísima del mar, una bocanada de aire incontaminado, un sol que acaricie la piel, una charla amable y enriquecedora con amigos de verdad, el respeto a los demás y a uno mismo, la alegría, la sencillez, la generosidad, la esperanza...

"En la cabeza de Quino había una melodía clara y suave, y si hubiese podido hablar de ella, la habría llamado la Canción Familiar — llegaba a ser un acorde que le ponía un nudo en la garganta, musitando: esto es certeza, esto es calor, esto es TODO."

La Perla, de John Steinbeck

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obra de Henri Matisse



jueves, 5 de noviembre de 2015

martes, 3 de noviembre de 2015

CARAS Y CARETAS






obra de Konrad Krzyzanowski




Puede que algunas veces nos derrumbemos moralmente ante el espejo a causa de otro irremediable derrumbe, el físico, la imagen de una ruina que siempre nos pilla desprevenidos y con la que no nos identificamos. Es duro, y ante tal extremo cada persona hace lo que puede y lo que le parece. Personalmente no creo que la solución sea recauchutar los hundimientos y los surcos hasta quedar tumefactos y momificados dentro de una piel de tambor, semejantes todos a golpe de bisturí, inexpresivos y creo que también con la dignidad un poco mermada... 
El pulso más inteligente que se puede echar al tiempo es el que no se le echa, es hacer de la edad una historia bien llevada, descubrir matices insospechados, entender la vida de otra manera no menos interesante.
Negarse a envejecer perjudica la salud mental, las caretas siempre terminan cayéndose y mostrándonos tal como somos, por fuera y por dentro. 




obra de Jan Adam Krusema