domingo, 18 de septiembre de 2016

FACEBOOKEANDO








obra de Di Cavalganti


Las redes sociales son un juguete al alcance de jóvenes y mayores, un artilugio muy goloso ante el que nos comportamos como sempiternos adolescentes.
No deja de ser complicado usar el mismo espacio para "tener un millón de amigos" y a la vez ponernos íntimos y nostálgicos, recordando nuestro pasado más remoto con los que estuvieron ahí y algunos que no estuvieron pero se convierten en incondicionales de esos 'me gusta' que enganchan tanto...
Acabamos manejando cantidad en vez de calidad, nos repetimos, nos compartimos, perdemos la noción de la mesura y del respeto por el tiempo de los que deciden seguirnos fielmente, aunque sea por una temporada, como la moda...
Incansables y reiterativos con tal de marcar presencia, fluimos a toda velocidad en un río sin retorno que nos lleva, como a la mayoría de los mortales, al irremediable mar del olvido. Felices y contentos, eso sí.

1 comentario:

  1. Tens razão: "Incansables y reiterativos con tal de marcar presencia, fluimos velozmente en un río sin retorno que nos lleva, como todos, al irremediable mar del olvido. Felices y contentos, eso sí."
    Contentes e felizes - e com a ilusão de sermos compreendidos, ouvidos, lidos, apreciados! No entanto, teve um efeito bom no meu caso: reencontrei velhas colegas do Liceu em Portalegre que me fazem rir! Vejo-as com a sua idade actual e rio-me porque lembro-as jovens meninas do liceu...
    A vida tem destas coisas. Bom e mau no FB! Prefiro ver o bom, claro. Beijos!

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