martes, 29 de marzo de 2016

HOMBRES Y DIOSES








obra de Odilon Redon




Los dioses van cambiando de filosofía, según cambian los hombres que los conciben a medida de sus necesidades e intereses. Las religiones tienden a evolucionar hacia una menor crueldad e intransigencia, a ser poco a poco más flexibles, inteligentes y respetuosas. El problema es que detrás de cada ideología hay unas mentes que manejan los hilos de otras mentes, esos autores intelectuales de lo más sublime y de lo más abyecto. Es sabido que el cerebro humano puede cambiar mediante un entrenamiento mental gracias a su recién descubierta neuroplasticidad, lo que puede llevar una persona a un mayor equilibrio interno o a un definitivo estado de locura. 
En este mundo cada vez más complejo y más global, viajamos de la mano ricos y pobres, buenos y malos, hombres de bien y carniceros: si el barco se hunde vamos al fondo todos, ¡ahora sí!
En medio del caos que rodea a los bienaventurados que aun vivimos una vida fofa, es difícil predecir hacia donde navegaremos, en la sempiterna e infructífera búsqueda, cada uno a su manera, del verdadero significado de la existencia.      





obra de Benvenuto Benvenuti 

lunes, 14 de marzo de 2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

LOS NIÑOS SON SAGRADOS










obra de Karl Hofer





Si todos queremos que nos quieran, los niños lo necesitan absolutamente por su fragilidad e indefensión. Empecé a dudar de mis convicciones religiosas en la adolescencia al asistir, aterida, al sufrimiento de una criatura de tres años toda en carne viva por un desgraciado incendio. En mi interior supe que no había ni ángel de la guardia ni dios todopoderoso capaz de permitir aquello si pudiese evitarlo. 
Estamos viviendo ahora mismo el drama diario de los refugiados sirios arrastrando por el mundo hostil a sus hijitos, sabiendo que terminaremos por tragar todo lo que estamos viendo como todo lo que llevamos visto, sumergido sin remedio en las aguas turbias del olvido. No podemos mortificarnos y ser catastrofistas todo el tiempo, pero tenemos la obligación de luchar a muerte para que llegue un momento en que ningún pequeño tenga que llorar por nuestra desidia y abandono. Las leyes han de castigar sin piedad a los malvados que abusan de los más desprotegidos, tanto en la guerra como en la paz, para que algún día los niños sean intocables por fin: Sagrados Todos.



El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices. Oscar Wilde





óleo de Joaquín Sorolla