lunes, 31 de diciembre de 2018

UN MUNDO IDEAL






obra de Remedios Varo (?)



Es importante preguntarse porqué hemos llegado hasta aquí, porqué tenemos gobernantes, ejércitos, burocracia.  Yuval Harari

El mundo de los humanos nunca fue fácil y su recorrido se va complicando. La utopía de una vida inteligente, justa, tranquila y segura, en amor y concordia, sin plásticos y sin maldad, se aleja a la misma velocidad con que se expande el Cosmos. Ni siquiera podríamos volver a empezar desde otro Neolítico, los avances tecnológicos tienen unas consecuencias que de momento apenas vislumbramos. Un puñado de cerebros cada vez más inteligentes van inventando mecanismos cada vez más sofisticados que puestos al alcance de las masas se vuelven campos minados para el futuro, además de embrutecernos y uniformizarnos, convirtiéndonos en unos seres absolutamente previsibles, narcisos y muy, muy aburridos. La paradoja es que con tantos medios y tanta comunicación nos sentimos más solos e infelices que en épocas pasadas...
Somos los "dueños" ficticios de un maravilloso planeta azul herido  que nos acogió y a la larga nos eliminará, basta pensar que somos su plaga más letal y que al día de hoy son consideradas más útiles para el equilibrio natural las abejas que nosotros. Ya Flaubert afirmó que la inteligencia y la estupidez avanzaban en paralelo. Pues eso.
En el inmenso universo que quizá consiste en una secuencia infinita de universos finitos según las últimas teorías, donde nuestra historia delirante es como una estrella fugaz, el interés de cada vida es tan solo un asunto personal, condicionado siempre por las circunstancias y el momento. Nuestro único privilegio posible es una cierta armonía interior y una razonable alegría de existir, que ser auténtico y buena gente valga la pena, que de vez en cuando podamos hacer un mundo ideal de nuestro pequeño y particular espacio, mientras nos lo permitan los avatares del destino...


sábado, 17 de noviembre de 2018

HABILIDADES SOCIALES




obra de Alexei von Jawlensky



Ser seductor, muy agraciado físicamente, gran comunicador de masas, artista brillante, prestigioso científico, astronauta intrépido, político destacado, un lince de las finanzas, jugador de élite, contorcionista, cabalgar olas gigantes, ganar estrellas Michelín, convertirse en un astro de la pantalla o así, es privilegio de minorías. Luego en plan casero y sencillo, el resto de los mortales intentamos causar buena impresión a los que nos rodean, caer bien, ser simpáticos y estimados y no lo contrario, señalados por algo turbio o negativo. Sobre la marcha vamos reconociendo y aceptando nuestros límites y también nuestras modestas habilidades, siempre necesitadas de esfuerzo y constancia. Nos hacemos mejores personas cuando caminamos hacia el equilibrio duradero que señaló Aristóteles, "practicando la moderación para volvernos moderados": ni demasiado atrevidos ni cobardes, ni demasiado arriesgados ni pusilánimes, ni demasiado rigurosos ni anárquicos, ni demasiado engreídos ni serviles, ni demasiado intensos ni anodinos, ni demasiado abiertos ni alexitímicos, ni demasiado sinceros ni falsos, ni demasiado sofisticados ni vulgares, ni demasiado ilusos ni aguafiestas, ni sabiondos ni ingenuos, ni manirrotas ni avaros, ni sargentos ni sumisos, ni histriónicos ni amorfos, ni perfectos ni desastrosos, ni pedantes ni apocados: siempre a mitad camino entre los extremos. In medium virtus est...
Todos queremos ser queridos, gustar a la gente que nos importa, tener un puñado de buenos amigos, no ser transparentes, no ir por la vida sin rumbo, vivir con entusiasmo, ser auténticos y sin embargo empáticos, que se nos aprecie y se nos tenga en cuenta —  por eso la ausencia de un mínimo de destrezas sociales puede aportar estrés y ansiedad, o incluso adicciones y enfermedades.

El principio más profundo del ser humano es el deseo de ser apreciado. William James

domingo, 7 de octubre de 2018

EÇA DE QUEIROZ






Tela de Paula Rego , de la série O Primo Basílio



Leer enriquece el espíritu, nos abre horizontes, nos enseña y nos  capacita para distinguir la buena literatura, la mala, la genial, la mediocre y eso...
Cuando imaginamos el futuro tenemos un cierto miedo y hasta un cierto vértigo, pero volver al pasado es siempre interesante, a esa vida a veces tan cerca y sin embargo ya tan lejos como el siglo XIX, por ejemplo, de la mano de un escritor como Eça, por ejemplo, con la seguridad añadida de pasar un magnífico rato. El autor de Os Maias y de tantos otros títulos, siempre brillantes, que nunca defraudan, hace un repaso fiel y entretenido por la vida de la clase media portuguesa de entonces a través de personajes y situaciones inolvidables, con un estilo impecablemente suyo. Puede relatar momentos intensísimos o hasta delirantes sin involucrarse, lo cuenta todo con una cierta distancia, como con curiosidad y extrañeza, desde una lejanía socarrona, colando la realidad por el filtro de una sutilísima ironía y un sentido del humor inigualables. Del chic parisino importado para presumir a la vulgaridad de una burguesía provinciana, de las debilidades de la carne a las del espíritu, de las luces a las sombras de un país que sufría entonces un retraso endémico, escaso de inquietudes y con el poder del clero en las consciencias: su obra es el retrato magistral de una sociedad decadente hecho por un escritor abierto a los nuevos tiempos y muy viajado para la época, diplomático de profesión, un cosmopolita genial.
Falleció tempranamente en París, no sin antes haber reconocido algunos valores de su patria y también que bajas pasiones se  encuentran allá por donde se vaya.
Traducido a más de veinte idiomas, es considerado uno de los representantes más ilustres de la literatura portuguesa.
Emile Zola dijo de él: " Los portugueses tienen un gran escritor como Francia cuenta pocos."

"— Que raiva ter esquecido o paiozinho! Enfim, acabou-se. Ao menos assentámos a teoria definitiva da existência. Com efeito, não vale a pena fazer um esforço, correr com ânsia para coisa alguma.
Ega, ao lado, ajuntava, ofegante, atirando as pernas magras:
— Nem para o amor, nem para a glória, nem para o dinheiro, nem para o poder..."
     ( Os Maias) 

jueves, 13 de septiembre de 2018

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL





obra de Karl Schmidt-Rottluff



La humanidad se enfrenta ahora mismo a uno de sus desafíos más fantásticos y sin embargo más inquietantes: el avance ya imparable de la Inteligencia Artificial. Elon Musk cree que las cosas van muy rápido y que la IA es una tecnología que puede ser tan peligrosa como la energía nuclear. "Dentro de 20 o 30 años las computadoras serán mucho más potentes que todos los cerebros de la Tierra juntos" ( Raymond Kurzweil). Las máquinas ´hardware y software´ son capaces de analizar una situación, tomar decisiones por sí mismas y mejorar lo que hacen hasta superar en inteligencia al ser humano. Los retos son apasionantes y temibles a la vez, se trata de un conocimiento y uso de posibilidades que lleva a grandes logros, como por ejemplo el desarrollo espectacular de la medicina, pudiendo intervenir en fases muy tempranas el Alzheimer, Parkinson, autismo e incluso emociones como la depresión o la tendencia suicida. Asusta sin embargo el hecho de emular a la naturaleza con redes neuronales artificiales, de poder manipular cerebros incluso sin conocimiento del individuo, del posible control de nuestro pensamiento y comportamiento: se implantan mandos cerebrales que permiten hablar a discapacitados y pacientes en coma, mover un mouse con la mirada, pero también manipular nuestro subconsciente para incitarnos a cualquier cosa (como comprar o matar, por ejemplo), crear experiencias extra corpóreas o que nos sintamos invisibles, cambiar la bioquímica para recuperar datos de la memoria y poder usarla ´a la carta´, etc, etc. Y esto no es más que el principio, por ahora en manos de científicos responsables y moralmente decentes — a excepción de la tecnología armamentística, ese negocio infame
"El éxito en crear inteligencia artificial será el mayor acontecimiento de la historia de la humanidad, pero por desgracia puede que sea también el último", dijo Stephen Hawking.
La robotización de la sociedad a corto plazo ya es tan irreversible como lo fue la globalización, en sus "manos" van a terminar actividades como la conducción de máquinas, diagnósticos clínicos, funciones periodísticas y de operadoras, la justicia, las ventas y un largo etc. Todo lo que está dentro de una rutina previsible se mecanizará, eliminando así ciertos errores humanos que cuestan vidas, con medios más económicos, que están de servicio las 24 horas sin pedir vacaciones ni ponerse enfermos: si el paro ya es una pesadilla, dentro de 20 0 30 años será irreversible.  "Los avances tecnológicos se suceden tan rápido con la tecnología 5G (quinta generación), que han anestesiado nuestra capacidad de sorpresa ", según Andrés Oppenheimer. 
¿Acabarán las máquinas, dotadas de determinadas características muy superiores a las de la inteligencia de los mortales, por ser autónomas y conscientes de sí mismas?
¿Acaso dominarán alguna vez un planeta post apocalíptico y de universos paralelos como el de la saga Terminator?   
Esperemos que el impacto en nuestras vidas de todas las tecnologías sea siempre positivo, con más ventajas que inconvenientes, para nuestro bien y del planeta y no para su destrucción sistemática. Hay que preparar el futuro ahora, saber por ejemplo que cuanto más creativo sea un empleo, más difícil será reemplazarlo por un robot, ya que una máquina nunca será capaz de empatizar con la vida y con los humanos. Habrá que reinventarnos, a nivel personal y de países, el que no lo haga se quedará atrás, solo las ideas innovadoras tendrán éxito en un mundo donde la robotización es imparable. Que no dejemos jamás de ser PERSONAS, con sus luces y sombras!

Que tu viennes du ciel ou de 
l´enfer, qu´importe,
ô Beauté! monstre énorme,
effrayant, ingénu!
Si ton oeil, ton souris, ton pied,
m´ouvrent la porte
d´un Infini que j´aime et n´ai
jamais connu?

Baudelaire, Fleurs du Mal

domingo, 19 de agosto de 2018

EL REGRESO




obra de Erich Heckel



"Todo aquél que empieza a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera". Ernest Hemingway

Cuando se alcanza una edad provecta sin haber sido muy maltratado por la vida, es un lujo poder regresar a las fuentes del sosiego y la armonía, tener más en cuenta la naturaleza y todos sus matices, la buena música, la buena lectura, los buenos amigos, la buena comida, el buen vino y así. Se puede volver a la libertad de la inocencia después de haberlo visto casi todo, a un silencio bien dosificado, a largas caminatas mañaneras a la orilla del mar, por ejemplo, cuando el cielo se está abriendo al nuevo día en una gama de azules tan intensos e imposibles que mirar hacia arriba nos acerca al infinito. 
Cuando ya no queda tiempo para lo que no tiene importancia, ha llegado el momento de hacer las paces definitivas con la existencia y con uno mismo.

viernes, 3 de agosto de 2018

LAS GUERRAS CIVILES




obra de Vladimir Kush




Las malditas guerras civiles, las más aberrantes de todas las malditas guerras, hacen aflorar lo peor de que es capaz el ser humano, la crueldad extrema, el odio más visceral entre compatriotas y hasta entre conocidos y vecinos. La sin razón en estado puro. Después de una larga y encarnizada locura queda un pozo de soledad y desamparo, como en barco a la deriva, un dolor sin tregua, un reguero de sangre inútilmente derramada que mancha para siempre las manos asesinas y el corazón de todo un pueblo. 
El bando de los que "ganan" suelen gozar de honores y prebendas, incluso tener calles propias, estatuas o hasta monumentos, mientras cientos de miles de héroes anónimos que han sido pasados por las armas durante y después, para mayor seguridad del dictador de turno, salva patrias ignorante y déspota, yacen en fosas comunes y cunetas, a lo largo y ancho del país entero. ¡Qué difícil se hace así el perdón y el olvido! Las heridas del alma que no encuentran la manera de cerrarse apuntan siempre hacia el rencor. 
Los políticos intransigentes, los que fomentan el odio y el enfrentamiento, son nefastos y peligrosos y tan bestiales son los totalitarismos de izquierdas como de derechas. Todos los que se atreven a iniciar una confrontación armada entre hermanos, una maldita guerra civil de consecuencias imprevisibles, deberán invariablemente ser juzgados por la Historia: no se puede llegar al poder por los atajos de la desfachatez y la indecencia. No se puede.  Ya no se puede poder. Nunca más. 

"No se puede conquistar una idea con un ejército"  Thomas Paine





martes, 12 de junio de 2018

LA NEGRA SOMBRA DE LA ENVIDIA












Cuando alguien afirma que le tienen envidia es porque es envidioso, lo que atribuimos a los demás tiene mucho que ver con lo que somos: cada uno ve en otras personas sentimientos que son los suyos pero que se niega a aceptar, como en un mecanismo de defensa, un auto engaño. Nuestras sombras interiores se proyectan en un mundo externo hecho a medida, construido con las características propias que en el fondo son las únicas que conocemos bien: "No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros" (Kant). Se dice que la mayoría de los seres humanos padecen envidia, pero eso no se puede demonstrar, ya que la envidia es un sentimiento inconfesable, corrosivo, feo y oscuro que habita solapado en el fondo de la mente — nada que ver, por supuesto, con la llamada envidia sana, que no es más que un anhelo, un deseo utópico nacido de la admiración: así es como se "envidia" a personas interesantes que ni se conocen personalmente, al talento, a la belleza, a la generosidad, a la elegancia, y si acaso también al poder, a la riqueza, al estatus social y así. No es lo mismo, sin embargo, desear cosas de que carecemos que envidiar y querer ser el que tiene la suerte de disfrutarlas, tener fijación con personas determinadas: quien quiere cambiar de piel o de lugar no puede ser feliz nunca, somos tan solo lo que hacemos con nuestra vida, la nuestra, desde nuestro rincón perdido en el inmenso mundo.
Cuando alguien afirma en voz alta que le tienen envidia se descalifica solo, tiene el mismo mal gusto que el narciso complaciente poniéndose méritos y medallas. Al fin y al cabo todos somos apenas "unos bichos de la tierra tan pequeños" como dijo el gran Camões.

  No mar, tanta tormenta e tanto dano,
  Tantas vezes a morte apercebida;
  Na terra, tanta guerra, tanto engano,
  Tanta necessidade avorrecida! 
  Onde pode acolher-se um fraco humano,
  Onde terá segura a curta vida,
  Que não se arme e se indigne o Céu sereno
  Contra um bicho da terra tão pequeno?

     ( Os Lusíadas, Canto I, 106)



viernes, 1 de junio de 2018

ANTROPOCENO, LA EDAD DE LOS HUMANOS







obra de Vladimir Tomilovsky



Son muchos los científicos ilustres que se están sumando a la idea de que estamos ya en una nueva época geológica, que el Holoceno, empezado hacia el 10 000 a. C. ha muerto. Paul Crutzen fue el primero en usar, en el año 2000, el término Antropoceno: hasta hace poco las fuerzas naturales operaban cambios en el planeta a muy largo plazo, sin embargo ahora la huella humana es tan contundente y devastadora que se ha puesto en marcha la sexta gran extinción masiva ( la quinta fue la de los dinosaurios, hace 65 millones de años). El ritmo actual de desaparición de especies es cien veces mayor que nunca y la concentración de CO2  en la atmósfera casi se ha duplicado, de ahí que este fenómeno global se llame la "Gran Aceleración" y haya provocado el advenimiento de una nueva era geológica de la cual el hombre es el único responsable. Están rebasadas las líneas rojas de lo sostenible en el aumento de la población, tasas de urbanización, consumismo, comercio globalizado, turismo de masas y un largo etc. de conductas erróneas en nuestras actuaciones y normas de convivencia. La señal definitiva está en los isótopos radioactivos precedentes de la energía nuclear, utilizada para fabricar bombas con que matarnos los unos a los otros y que permanecerán durante 4 500 millones de años, la edad del planeta ahora, nada menos. De tan solo pensarlo entra vértigo. Aunque somos apenas el 0,01% de la biomasa terrestre, hemos provocado en un corto espacio de tiempo alteraciones en la Tierra de tal magnitud que volver atrás es imposible. Nos hemos olvidado de que la Tierra no es nuestra, que estamos aquí de paso. Las personas con muchos años (de sesenta para arriba) tenemos la inmensa fortuna de haber conocido el antes y el ahora, como se vivía y como se vive, el pasado y el modernismo, y aunque este mundo nuevo está consiguiendo logros espectaculares en muchas cosas, el futuro se presenta cada vez más inquietante. Urgen medidas drásticas y valientes, generosas, revolucionarias, imaginativas, ¡parar de una vez este viaje demencial hacia ninguna parte!

jueves, 26 de abril de 2018

EL EFECTO WERTHER





Miguel Ángel, fresco de la Capilla Paulina, fragmento


Hoy día parece imposible que la novela de Goethe haya desencadenado en su tiempo una ola tan importante de tiros en la sien por desventuras amorosas y sin embargo ahora nos toca el llamado efecto Copycat. O sea, seguimos siendo igual de tontos, o sea, de copiones, morbosos, absurdos, imitadores genéticos, surrealistas, programados para repetir comportamientos, lenguaje, vestiduras, cataduras morales y hasta pensamientos: nos empapamos de lo que nos rodea como esponjas, la originalidad y la inventiva solo ocurren en unas mentes escasas que hacen avanzar el mundo ( y a veces retroceder, según caso).
La libertad no existe, aunque cuanto más independientes, más libres. Somos copias de copias desde el Australopithecus, evolucionamos gracias a unos pocos pero manteniendo intactas las inexorables grandezas y miserias interiores que siempre han estado ahí. El cerebro, el humano, es el único cambiante y moldeable, mas incluso en la voluntad de ser distintos prosigue lo igual, no hay escapatoria. Afirma Byung-Chul Han: "aunque el narcisista que llevamos dentro sea ciego a la hora de tener los demás en consideración, sin el otro no puede producirse el tan anhelado sentimiento de la auto complacencia". La auto complacencia, el amor propio, el orgullo, ¡la tan imprescindible auto estima!, la necesidad de ser aceptados y queridos, de gustar y ser reconociodos: todos, mal que nos pese, atrapados en la complejidad de existir... 

sábado, 10 de marzo de 2018

ELOGIO DE LA SOLEDAD





obra de Annie Walke


Hay una soledad de espacio
Una soledad de mar
Una soledad de muerte
Pero estas son multitud
Comparadas con ese lugar profundo
Esa soledad polar
De alma como huésped de sí misma.
Finita infinitud.
     (Emily Dickinson)


La soledad es una isla deshabitada donde casi todos llegamos algún día, náufragos del tiempo, del azar, del progreso, del materialismo, del desarraigo, de la miseria o de lo que sea. Acabar la vida solo, es el destino de muchos millones de personas en las sociedades avanzadas, pero quedarse sin gente alrededor no tiene porqué ser  una condena: ante ese toro que tarde o temprano muchos hemos de torear, lo más aconsejable es ser fuerte, reencontrarse a uno mismo como a su más fiel compañero, olvidar la necesidad de poseer o pertenecer a alguien  — los afectos son un gran tesoro, pero puede que llegue un momento en que ya no quede nadie alrededor de quién esperar algo, a cambio de cosa ninguna. Llega entonces la hora de mirar para dentro y quizás llevarse la grata sorpresa de que teníamos infravalorada nuestra propia compañía. Para Schopenhauer (El Mundo como Voluntad y Representación) es mediante la introspección que se accede al conocimiento esencial del yo, que él relaciona con la voluntad de vivir: el estado ideal de las personas con nivel alto de inteligencia sería la soledad, necesitando compañía la gente que no se encuentra bien consigo  misma y se aburre; los "espíritus elevados" no se preocupan por lo que hacen los demás ni por lo que opinan de ellos, el miedo a ser un solitario, según el filósofo alemán, es propio de los débiles, de los seres incapaces de un crecimiento interior.
¡Quién sabe sí, en nuestro mundo cada vez más intercomunicado y sin embargo más impersonal y deshumano, el sentido de una vida valiente no tendrá que pasar por un pacto honesto con la soledad, tal como opinó García Marquez!

jueves, 15 de febrero de 2018

DESPUÉS DEL BARULLO





obra de Felix Vallotton



Al final del camino nos llega a todos la vejez: envejecer bien es un arte, un reto, una gran prueba de cada persona ante sí misma y los demás, la oportunidad de ser un referente para los que también han de ser ancianos algún día. Envejecer no es volverse cobarde o rendirse sino todo lo contrario, hacerse más valiente ante una condición que en principio es haber acumulado años y experiencias, haber cruzado muchos ríos que los jóvenes aun ni sueñan que existen. Envejecer es encontrar el sosiego después de la función, recoger los aperos después de la cosecha, es el reposo del guerrero, es salir al recreo con todos los deberes hechos solo para jugar y quererse, alcanzando una paz nunca antes sentida, siendo capaces de distinguir por fin entre lo verdaderamente importante y las cosas que no tienen importancia ninguna.
Quién no sepa ser viejo difícilmente ha sabido ser joven, cada uno tiene una edad de calendario y la de sus propias ilusiones, aunque hay que saber adaptarlas a los condicionamientos físicos, reducir progresivamente las expectativas hasta aprender a vivir sin futuro, cuidarse mucho y dejar de ser atrevido como cuando aun todo era posible.
A medida que caminamos hacia el final curiosamente nos acercamos al principio, como en una regresión a la realidad más pura y esencial, al primer viaje, el de la inocencia:  "Estos días azules y este sol de la infancia" fueron los últimos versos de Machado, encontrados en un papel arrugado en el bolsillo de su gabán, cuando murió aterido de frío y de espanto en el exilio. 
Este sol, sí, este sol. Lo único que a veces afuera queda igual, de una niñez que llevamos dentro toda la vida.   

lunes, 29 de enero de 2018

WOODY ALLEN EN EL BANQUILLO








óleo de Salvador Dalí




Cuando escuchamos a Wagner, contemplamos un Miguel Ángel, leemos a J.J.Rousseau o así, cuesta pensar que detrás de ese esplendor creativo no estén seres extraordinarios, superiores a la media incluso en la rutina de la vida, con existencias mucho más plenas e interesantes que las nuestras, dotados de nobles sentimientos y habilidades sociales extraordinarias. Y sabemos que fue de otra manera porque sus miserias también les han acompañado a través de la Historia, porque desde tiempos inmemoriales ha interesado la persona que hay detrás de cada personaje, porque en el soporte de todo lo que perdura hay una firma que no nos resulta indiferente, como nada de lo que es humano. En los tiempos actuales la sombra del dedo acusador va siendo más alargada e implacable, por lo que esperamos todos que algún día terminen los abusos imperdonables por parte de los poderosos que descarrilan siempre en la misma estación, en nuestras sociedades patriarcales y machistas.
Sin embargo las miserias personales no quitan un ápice de grandeza e importancia a las obras maestras, claro, como dice Jean Genet: "mi vida debe ser leyenda, yo no soy nada más que un pretexto". Solo que sería maravilloso que alguien que admiramos mucho fuese, parafraseando a Pessoa, "del tamaño de lo que crea y no del tamaño de su altura", y que Woody Allen, por ejemplo, fuese un señor, un tipo lúcido y decente, un tímido atormentado y entrañable como sus personajes. Alvy Singer, ese héroe magistral que el mismo Allen interpreta magistralmente en su magistral película Annie Hall, afirma con pesimismo: "Uno siempre está intentando que las cosas salgan perfectas en el arte, porque conseguirlo en la vida es realmente difícil". Pues eso.
Ahora el inmortal cineasta se sienta en el banquillo de los acusados por la opinión pública, más demoledora que la propia Justicia. 
Pero a los millones de admiradores suyos siempre nos quedarán sus películas, we´ll always have Paris... 

domingo, 7 de enero de 2018

TÓPICOS





óleo de Howard Hodgkin




Los tópicos son unos vicios mentales muy inculcados y rígidos que no se saltan a la torera, ya que pensar por cuenta propia puede atraer el rechazo de la manada. Lo peor es que a menudo las personas más escuchadas y seguidas no disponen de elementos suficientes para fundamentar lo que afirman, se limitan a poner parches a lo que desconocen con falsos razonamientos e intenciones poco transparentes. Repiten como mantras, un suponer,  que es bueno el consumo salvaje, el turismo masificado, la inflación alta, más hijos para pagarnos las pensiones mañana, más ruido, más ignorancia, más intercomunicación, más desenfreno, todo más global y más absurdo. Y el mundo, que les sigue sumiso, se va al carajo poco a poco.
Las ideas que han de cambiar el rumbo de las cosas no encuentran el terreno abonado para prosperar y mientras, como ya advirtió Einstein, persiste " la perfección de los medios y la confusión de los fines". Un mal rollo.