jueves, 29 de diciembre de 2011

LA VIEJA Y EL MAR






Isla de Tenerife



La vieja dama miraba a mi lado, embelesada como yo, una pequeña cala de azules imposibles y rocas volcánicas de la isla: "tan inmenso el mar", dijo sonriendo, "y tan sutil en cada rincón donde se acerca a besar la playa..."
Como la vida, le contesté igual de intensa: todo tan descomunal y a la vez tan delicado y único, cada persona, cada flor, cada nube, cada lágrima...
Nos miramos a los ojos con una complicidad amiga. ¿Que tal lleva el paso del tiempo?, le pregunté curiosa.
Envejecer es una putada muy gorda —  me contestó riendo — pero yo no soy vieja casi nunca. 
La miré con curiosidad mientras ella seguía:
Solo me permito ser vieja cuando me miro al espejo, luego me olvido, tengo cosas más importantes de qué ocuparme.  Piense en un paralítico, por ejemplo: solo lo es cuando se empeña en caminar, no cuando aprende o enseña, cuando viaja, contempla, escucha, ve, saborea, ríe, llora, ama, sueña, se despierta a un nuevo día, se arregla, se abriga, come, bebe, sonríe, mil cosas para las que no necesita las piernas.
Hay mucho que vivir y disfrutar para lo que no me siento vieja, lo que es maravilloso. Sé muy bien para qué soy una persona mayor, y eso lo aparto, no es inteligente echar un pulso a lo imposible sabiendo que la derrota está garantizada, empeñarse en ser lo que no se es solo sirve para  cargarnos de una innecesaria frustración.
Podemos sacarle tanto partido a la vejez como a la juventud en su día, cada circunstancia tiene sus posibilidades, todo es cuestión de aprender a ser felices.
Cuando algo se acaba siempre empieza otra cosa, solo se trata de saber qué podemos pedir a cada momento, de darnos cuenta de que el mejor amigo lo llevamos dentro, que siempre estuvo allí esperando, que no fué tan importante lo que pasó como el significado que le dimos, que lo inteligente es ser capaz de adaptarse a la vida desde la humildad y el deseo de ser felices, que hay infinitas posibilidades para sustituir el mal estar por otro sentimiento.

Se hizo un silencio con el ruído del mar de fondo, y la vieja señora prosiguió:
Cada latido del corazón es movido por el placer de seguir viviendo, ser libres para elegir la actitud personal es lo que nos proporciona una oportunidad y un sentido; independentemente de las circunstancias, todos somos dueños y creadores de nosotros mismos.

Luego la vieja dama desapareció como había surgido, aunque algo quedó de ella en esa cala pequeña y ese mar de azules imposibles. 
Me sentía bien por dentro, miré hacia el cielo infinito, respiré muy hondo un aire purísimo que era todo mío, y me dije con una energía renovada: ¡A por la vida!

Kazuo Ohno

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL MESIAS DE HÄNDEL

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Siempre he escrito cositas para mi sola que rompía o guardaba en un cajón. Hace un año y medio me animé a crear este blog por una amiga que quise tener y conservar, pués comentar solo sus posts no me parecía suficiente, y ahora resulta que en este momento estoy escribiendo para cerca de cien personas (!!), lo que me parece un auténtico sueño, pués mi mundo se ha ensanchado de una forma muy grata y sin embargo sosegada.

Para todos vosotros, los que conozco personalmente, los que conocí a través de la Red y tienen la generosidad de comentar lo que escribo con cariño o los que simplemente pasan por aquí en silencio, ¡mi inmensa gratitud!
Deseo que pasen unas Fiestas muy Felices, y que 2012 no nos traiga más disgustos, que venga cargado de soluciones y alegrías.
Muchos besos para TODOS, gracias, obrigada, thank you, moltes gràcies, tante grazie, merci......
María

lunes, 19 de diciembre de 2011

JUGUETE ROTO








obra de Marc Chagall







Se llamaba Rosa, por esa ironía de las cosas, Rosa María.
Era de mi pueblo y de mi quinta, jugábamos al escondite en la edad de la inocencia, luego le perdí la pista, o ella a mí, pues para su desgracia se quedó para siempre en ese lugar donde nunca le dieron cabida. Sufrió la peor de las hambrunas, la del respeto y el cariño, ¡tanto que nos preocupamos con Somalia o Haiti, y tan poco lo que hacemos por los que tenemos al lado!
La señalaban con crueldad y dedo inquisitorial  como lesbiana y alcohólica sin fundamento alguno, para bien o para mal.
Ayer acabó con su vida arrojándose a la vía del tren que nunca la llevó a ninguna parte.
Me queda la desoladora certeza de que no he hecho nada por ella, de que me estaba pidiendo ayuda la última vez que la ví, cuando me confesó bajo una lluvia torrencial que a menudo se sentía sola y sin ganas de vivir, ella que había aprendido a no quejarse nunca y a no pedir nada a nadie.
Rosa era hija de una mujer de la limpieza muy pobre, morena y guapa, y del alcalde que tenía entonces el pueblo, rubio y muy rico. Aquella mujer se había enamorado para su desgracia de ese hombre apuesto de ojos claros, de estampa límpia y perfumada, con trajes a medida y ademanes de gran señor. Seguramente ese caballero, aunque casado y padre de tres hijos varones, le habrá hecho soñar hermosos y falsos sueños de los que se despertó de cuajo cuando él renegó de su paternidad, apoyado o presionado por su devota esposa, siempre en primera fila en la misa de doce.
A los catorce años Rosa ya trabajaba de pinche de cocina en un colegio, metida entre fogones invierno y verano, sudando su parco jornal de niña explotada mientras se convertía en una mujer sin gracia, alta y rubia pero flaca y desgarbada, siempre con vaqueros de mercadillo y camisas demasiado grandes. La adicción  al tabaco le cargó la dentadura, y los fines de semana bebía unas copas seguramente para ayudarse a soportar lo que le había tocado en la ruleta de la fortuna.
Nunca fué amada, su propia madre la dejó con la abuela cuando se juntó con un impresentable que no la quería con ellos.
Luego se quedó con la casita, se hizo con un perro y con un hogar cálido y de buen gusto.
Era inteligente y educada y también muy orgullosa, siempre haciéndose la dura, como si no necesitase a nadie, entre bromas y risas un tanto ácidas y cortantes, según con quién tenía que tratar.
Por las calles del pueblo tropezaba algunas veces con su padre o con alguno de los hermanos que la ignoraban absolutamente, mientras ella vivió obsesionada con la ilusión de ser reconocida ante  el pueblo que la ninguneaba como miembro de esa família que sentía como suya.
Pero su progenitor murió antes de que saliera la ley que obliga a reconocer los hijos naturales, y nunca se le hizo justicia.
Esta es la historia triste de la única niña que tuvo el señor alcalde, clavadita a su padre, su misma media sonrisa y sus mismos ojos claros donde nunca brilló la dicha.
La hija del que fue el amo del pueblo se quitó la vida y ahora más de uno cargaremos con el peso acusador de haberla empujado hacia ese tren que nunca la llevó a ningún sitio.

litografía de Oswaldo Guayasamin

martes, 13 de diciembre de 2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

NAVIDAD








Mosaico de San Apolinar el Nuevo ( Ravena)

No tengo por costumbre sembrar nostalgias en los días señalados, pero se ve que este año la navidad me pilló el corazón bajo de defensas y sin saber ni porqué me encontré tristona — hasta que todo vuelva a la bendita rutina, deje de darle vueltas a algunas cosas y recupere ese indispensable equilibrio interior.
Cuando me fallan las defensas me funciona la memoria, encuentro alívio rebobinando la vida hasta ese lugar donde quiero esconder la cabeza y poner el corazón a salvo, o sea la niñez, o sea, ese paraíso perdido que todos llevamos dentro:

tengo seis años y volvemos al sur por navidad, a pasarla con los abuelos, los tíos y los primos todos (somos más de treinta).
Soy inmensamente feliz.
Al amanecer cogemos el Ford Perfect negro donde solo asoman nuestros cabolos, surtidos de mantas y bolsas de agua caliente, preparados para el largo viaje: 300 km. a sesenta por hora, la velocidad ideal según mi querido padre.
Veo nacer el sol y me deslumbro, estoy emocionada y contenta.
Soy inmensamente feliz.
En Las puertas del Ródano mi madre nos acicala en la fuente poniéndonos muy guapas para el reencuentro. Cuando llegamos a casa de mi abuela materna, que es viuda y vive sola en un caserón (recuerdo todo enorme, no sé si lo era), ella se pone a chillar con un ataque de alegría histérica, y nosotros chillamos también, contagiados por esa bendita excitación: es la primera traca de una fiesta que no decaerá  durante los tres días, corro de un sitio a otro visitando a todos,  los primos vamos en manada.
Mi corazón es un aleluya.
La Nochebuena se celebra en casa de mi abuela Alicia, la que chilla cuando nos ve llegar, hay gran bullicio y alegría alrededor de la mesa y la chimenea, donde a las doce en punto el Niño Jesús hace pipi, y yo creo en éxtasis que es suyo el chorro que baja sobre el fuego.
Repican las campanas para la Misa del Gallo "donde la gente acude con una cacerola en la cabeza para protegerse de las picotadas del animal", y yo también me lo creo, todo me parece mágico y posible, las luces, los villancicos, el Niño Jesús, los Reyes Magos, el burro y la vaca, el Papá Noel y sus regalos, todo.
Al final de la noche mis tíos abrigan amorosos y risueños a sus retoños para volver a casa, es una despedida multitudinaria con la familia al completo en el hall, entre abrazos y besos.
Soy inmensamente feliz.
Luego a mí me toca dormir con mi abuela en su enorme cama de mullidos colchones y sábanas bordadas. Hay una cómoda llena de fotos antiguas y un gigantesco ropero, la puerta es altísima, con cristales arriba, el suelo me encanta, con sus losas a cuadros blancos y negros, y lo que más me fascina es el biombo con dibujos orientales en una esquina.
De detrás suya sale mi abuela transfigurada, lleva un camisón blanco hasta los pies como una túnica, el moño deshecho con su blanca cabellera por la espalda, su sonrisa ha perdido la dentadura y sostiene en la mano un rosario de madera oscura, de cuentas alargadas y pulidas. Se acuesta a mi lado sin dejar de sonreir, me da un beso en la frente lleno de cariño antes de apagar la luz apretando el botón a una pera que cuelga del cabecero del lecho. Me siento como en un hermoso cuento y sigo soñando dormida.
Soy inmensamente feliz.

Vuelvo a aquella habitación como a una isla de paz y armonía, y lo recuerdo todo como si volviese a vivirlo, el aroma tan especial de la despensa, mezcla de lavanda, manzanas frescas y bizcochos calientes, el Sagrado Corazón de brazos tendidos encima de la cama, el biombo de colores, todos los sonidos y todos los silencios, las luces, las voces, los matices, y esa sonrisa tan blanca de mi abuela...


anónimo germano

miércoles, 7 de diciembre de 2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

NUESTRO SINO

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Dice el proverbio que "el matrimonio y la mortaja del cielo baja", aunque yo, que respeto todas las formas de pensar y todas las creencias, soy de los que opinan que cada vida siempre podía haber sido otra, mejor o peor, pero distinta.
Cuando el camino ya andado mide más años que el que queda, si echamos la vista atrás y lo vemos todo de corrido como en una película, comprobamos claramente como al final fueron los hechos pequeños los que causaron los grandes cambios, como lo más importante dependió de lo más sencillo y a la inversa, y así sucesivamente, en una cadena irrompible de eslabones caprichosos.
Aquél primer amor de verano hizo que estudiásemos inglés en lugar de matemáticas, con todo lo que vino después. En aquél país, en aquél momento, en aquél lugar, encontramos a la persona que decidimos que era la que andábamos buscando, y que también por casualidad estaba donde estaba para cambiarnos la vida.
Un coche que adelantó mal se encontró por azar con un camión de frente: la muerte de ese conductor que ni siquiera conocíamos, casi nos llevó más tarde a la ruína.
Un par de momentos clave conformaron nuestra historia, unas veces fueron circunstancias favorables a las que no dimos ninguna importancia en su momento, y otras, golpes directos al corazón que siempre nos pillaron de sorpresa.
Luego pasó que los azares de la mala suerte terminaron por arreglarse, y sin embargo hubo regalos envenenados que llegaron de la mano de la fortuna.
Todo imprevisible, todo fragil y aleatorio, los planes como un puro trámite y los sueños algo que raramente se cumplió. Todo pendiendo de un hilo, todo casualidad e incertidumbre, siempre haciendo el camino paso a paso como en un campo minado: el cambio de un simple matiz en un momento dado, de una fecha, de un segundo, de un encuentro, de un desencuentro, de un movimiento, de un o un no, de un irse o un quedarse, y la vida cambió como una veleta bailando al viento.
Demasiado pan hoy y hambre mañana, lo que empieza bien termina mal y al revés, nada es lo que parece, y nunca se sabe ni como ni cuando terminará el viaje.
Si fuésemos más lúcidos seríamos más humildes, y quizá asumiésemos mejor los inevitables reveses de la suerte. Como dijo La Fontaine, "a veces encontramos nuestro destino en los caminos que usamos para evitarlo". 
Solo nos queda poder decidir los tiempos interiores, hacer la Navidad en agosto o el verano en diciembre, no esperar otras luces que las que  se nos enciendan por dentro, colgar los adornos en las farolas del alma y vivir despacio, detenerse a apreciar un repentino aroma, un sutil gesto de bondad, un sabor recuperado, una palabra, una pincelada de color...
Contra la vulgaridad y el ruido de la codicia, el pensamiento, la belleza y la buena gente, para empedrar siempre con esperanza los callejones del destino.

óleo de Jose M. Rodriguez Acosta

miércoles, 30 de noviembre de 2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

VIOLENCIA

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óleo de Oswaldo Guayasamin


Hace cinco años quise fundar una asociación a la que llamé Agresivos Anónimos. Después de remover Roma con Santiago, el dia 23 de marzo de 2007 recibí una carta de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de Sevilla en la que denegaban la solicitud. Podía interponer "recurso de alzada" en el plazo improrrogable de un mes, pero claro, estaba ya muy cansada de burocracia y de falta de apoyos, así que guardé el fajo de papeleo en el cajón de los sueños.
Pasado poco tiempo pusieron en marcha el teléfono para mujeres maltratadas, el 016, que no deja huella en la factura. Fue un paso importante, pero quedan otros por andar, mientras la violencia no hace más que aumentar en todos los ámbitos sociales como una mancha de aceite.
Mi idea era que funcionase una asociación como la de Alcohólicos Anónimos (que incluso podría aprovechar sus infraestructuras), y que tanto está haciendo por la lacra del alcoholismo. 
Se habla siempre de la mujer como única víctima, atacando al hombre como si de una guerra se tratase, aunque este luego se suicide o se entregue a la policía. No debemos obviar que cuando se trata de maltrato en el seno de la propia familia, el hombre también es víctima, aunque sea de sí mismo, que no es poco.
Para mí y para mucha gente, los violentos son enfermos mentales, y así deberían ser considerados en principio — a lo mejor se le iban las ínfulas machistas a más de uno.
La violencia debería ser tenida en consideración a tiempo, y ser objeto de tratamiento como el alcoholismo u otras adicciones, incluso en muchos casos como un problema mental, (celos patológicos, traumas infantiles severos, baja autoestima, etc. etc.)
La violencia no se puede calibrar en cifras, porque es mucho mayor de la que se hace pública através de denuncias o sale en los telediarios por llegar a lo irremediable.
Una madre que empieza a notar que su hijo es demasiado agresivo, a la edad que sea, no se le ocurre denunciarlo a la policía, sino que sufre en silencio el problema, sin hacer nada por evitar males mayores en el futuro. De igual modo una
mujer enamorada de su hombre, cuando empieza a notar un exceso de celos o de agresividad no le delata corriendo, sabiendo que eso dañaría para siempre la relación.
Sin embargo el alcohólico no es "denunciado" por los que le quieren, sino que acude con su cónyuge u otro familiar, incluso solo, a un lugar donde sabe que le van entender y ayudar: esta es la diferencia clave y también la propuesta para los agresivos patológicos.
Hablamos solo de hechos consumados, de parejas rotas, de personas agredidas, en la calle, en el trabajo, en las clases, en los hogares, pero se habla todavía muy poco de los mecanismos de prevención, de qué tenemos que hacer con esta sociedad nuestra cada vez más deshumanizada, de donde están los límites, en la educación, en las películas, en la tele, en el acceso al alcohol y a las drogas, en esos mensajes trucados que están llevando tanta gente al caos interior.
Ya son demasiadas las víctimas de la falta de valores fundamentales, de tanta desorientación, de tanta incertidumbre, de tanto egoísmo, tanta soledad, tanta rabia, tanto desconsuelo, tanto hastío.
Sigo pensando en la necesidad de una asociación tipo Alcohólicos Anónimos para los violentos, que los coja a tiempo y los ayude, una ONG desinteresada funcionando con voluntarios.
No haría más que bien: a los que necesitan una mano amiga y a los que están dispuestos a tendérsela.





jueves, 24 de noviembre de 2011

martes, 22 de noviembre de 2011

sábado, 19 de noviembre de 2011

VOULEZ-VOUS DANSER AVEC MOI?

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óleo de Henry Matisse

Termino de leer "Física de lo Imposible"del divulgador científico Michio Kaku, que echa la mirada a un futuro posible, no contradicho por ninguna ley de la Física y basado en los avances habidos hasta el momento — las grandes y definitivas revoluciones ideológicas que fueron la teoría de la relatividad, con el big bang, los agujeros negros y el espacio/tiempo,  la teoría cuántica, con los átomos y las partículas subatómicas, y ya al final del siglo xx, la revelación de la teoría de cuerdas, seguida de la de supercuerdas, y en el 85 la teoría M de super cuerdas, todas todavía por contrastar.
La teoría de cuerdas es tan ambiciosa y tan compleja que solo puede ser del todo equivocada o del todo correcta, en cuyo caso sería candidata a "la teoría del todo", el mayor logro de la historia de la ciencia, la culminación de 2000 años de investigación, una teoría única y global que resumiría todas las leyes de la Física, permitiendo leer la mente de Dios, según Kaku.
Está la puerta abierta a todas las posibles concepciones del futuro, abiertas tambien están todas las posibilidades, todos los sueños y todas las pesadillas, la caja de Pandora y la de los truenos, todo es posible, no hay límites. A diez o veinte años vista, lentes de contacto que sirven de pantalla, trenes y coches que se auto conducen y levitan a velocidades de vértigo, equipos de resonancia magnética de bolsillo, la invisibilidad humana gracias a la radiación de microondas, armas laser, leer el pensamiento ajeno, mover objetos con la mente, tener casas inteligentes, y otras cositas que solo aparecían en series como Fundación de Asimov o películas como La guerra de las Galaxias, un suponer. 
Parece ser que ninguna ley física va en contra de que los robots lleguen a superarnos en inteligencia o que dentro de algunos miles de años lleguemos directamente a la inmortalidad, con un ADN mejorado y enriquecido con silicio (el material de los robots).
Lo que está más verde, por decirlo en cristiano, es el viajar en el tiempo: de momento, para continuar la aventura extraterrestre parece que la NASA planea sustituir la lanzadera espacial por la nave Orion, que llevaría de nuevo los astronautas a la Luna en 2020, donde sería establecida una base permanente. La primera misión tripulada desde allí sería a Marte, con un motor estatorreactor de fusión que luego nos llevará a todas partes, recogiendo hidrógeno en el viaje, que al fusionarse libera la energía de una reacción termonuclear, autopropulsándose indefenidamente y acelerando a una velocidad constante — en once años de nada llegaría al cúmulo estelar de las Pléyades, que estan a 400 años luz, y en veintitres se pondría en la Andrómeda, constelación situada a 2 millones de años luz de la Tierra, donde mientras tanto habrían pasado miles de millones de años. 
Lo dicho, los físicos no encuentran ninguna ley que impida viajar en el tiempo a una velocidad superior a la de la luz; Hawking, que no lo veía claro, reconoció hace años que el viaje en el tiempo es posible, "pero que no es práctico"...
Es todo muy inquietante, quizá apasionante también, el Universo ofrece infinitas posibilidades, y el futuro de la humanidad se está construyendo en los laboratorios de nuestros genios científicos.
Primero fué la vida, luego el pensamiento; primero el cuerpo, luego el desarrollo mental; primero los instintos, luego los conceptos; primero las sensaciones, luego las emociones.
Primero el amor, después el amor, y siempre el amor (?)
Solo el amor nos justifica y nos redime.

Cuando terminé el libro me sentí inquieta y vacía, como si la vida fuese ciencia ficción, o al revés.
Entonces encontré en los colores contundentes de Matisse el contrapunto para calentar mi frío: ojalá sigamos siendo por dentro como unos bailarines engalanados de ternura, gente que quiera pasar la vida bailando con quién quiera bailar con ella.
Puede que lleguemos a Marte o a la Andrómeda, lo mismo da, y que alguna vez seamos eternos, pero ¿para qué queremos la eternidad, si ni tan siquiera somos capaces de ser felices un puñado de años?

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óleo de Matisse

martes, 15 de noviembre de 2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

SI YO FUERA CANDIDATA

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Congreso de los Diputados







Si yo fuera candidata a Presidenta del Gobierno, diría lo mismo que el entrañable Fernando García Tola, "en un bolsillo la verdad y en otro la humildad" y haría como él: Ministro de Economía a un pobre, de Sanidad a un enfermo y de Defensa a un poeta.
Si yo fuera candidata prohibiría que mi careto luciese absurdo en todas las farolas, como banderín de romería, y que se talasen arboledas para atiborrar los buzones de papeles inútiles, dando a los ciudadanos el trato de personas estúpidas que no saben lo que quieren y se dejan engañar por estas pamplinas.
Con esos millones de euros ahorrados acudiría al rescate de algunas famílias desahuciadas de sus casas en situaciones penosas, por no poder cumplir religiosamente con el pago de la hipoteca.
Los capitalistas desconocen completamente un concepto clave en tiempos difíciles: la solidaridad. Ellos chupan todo lo que pueden a costa de lo que sea, y cuando luego las cosas se tuercen para los más desprotegidos, solo tienen claro que su capital es intocable y que se llevará donde haga falta para blindarlo. Es como si un padre tiene un hijo que se hizo rico, no importa como, y otro que quedó siempre pobre ,y en un  momento dado el que quedó siempre pobre está pasando hambre junto a su família: el hermano acaudalado tendría que ser muy descastado para no socorrerle, en lugar de seguir derrochando el dinero en cosas supérfluas. Lo dicho, hay que ser muy descastado para no involucrarse en una crisis como esta, que están sufriendo los que menos culpa tienen, los que no han hecho más que trabajar y ser explotados toda la vida. Cuajo, lo que hay que tener es mucho cuajo para quedar indiferente.
Si yo fuera candidata no seguiría como una mona el modelo americano de campaña electoral, me negaría a ir a los mercados a besar madres y niños con la sonrisa de payaso que se le queda a uno cuando besa madres y niños que no conoce de nada — a cambio de un voto para ser el Presidente de un país que está para cualquier cosa, menos para bromas y payasadas. Quedan muy pocas ganas de reírle las gracias a los políticos, no está el patio para el chascarrillo facil.
Si yo fuera candidata prometería reducir en una hora el horario laboral, a cambio de luchar, eso sí, por una mayor motivación, eficiencia, productividad y racionalidad.
Si yo fuera candidata prometería acabar con los sueldos indecentes pagados con el dinero de todos, prometería convertir el trabajo de un político en algo honroso e inteligente al servicio del bien común.
Si yo fuera candidata, prometería que los muy ricos no tendrían nunca derecho a prebendas como medicinas gratis, ayudas de dependencia o cheques bebé, a cambio de que los muy pobres jamás careciesen de lo básico e indispensable a la dignidad de la vida.
Si yo fuera candidata prometería luchar a muerte contra la evasión de impuestos de las grandes fortunas, la corrupción de los altos cargos, el enchufismo y toda clase de injusticias.
Si yo fuera candidata prometería dar importancia relevante a los derechos de los que trabajan la tierra, de los que crian animales o de los que salen a pescar, porque son ellos los que nos dan de comer a Todos, y si no comemos, (además alimentos con escrupulosas garantías sanitarias), se nos va en ello la salud y la vida, a Todos.
Si yo fuera candidata prometería dar importancia relevante al aire que respiramos, a la salud física y mental de la ciudadanía, e también a la calidad de los programos de televisión, evitando el triunfo en los medios públicos de la estupidez, la ignorancia, las malas formas, la violencia, las bajas pasiones, el machismo, el culto a la belleza, a la vulgaridad o al dinero.
Si yo fuera candidata haría mías las palabras del barbero judío (Charles Chaplin) de la película inolvidable El Gran Dictador:

"El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codícia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos.

Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.

Soldados. No lucheis por la esclavitud, sino por la libertad.

Todos a luchar para liberar el mundo, para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por un mundo donde la ciencia y el progreso nos conduzca a todos a la felicidad.

Las nubes se alejan. El sol se abre camino. Salimos de las tinieblas a la luz. Salimos a un mundo nuevo, a un mundo bueno, donde los hombres se elevarán por encima de sus apetitos, sus odios y su brutalidad."


Charles Chaplin en "El Gran Dictador"




miércoles, 9 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

LA INVASIÓN DE LOS CHINOS

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Llevo años oyendo hablar de la invasión amarilla y ya la tengo a mi vera, ya han llegado los chinos a este tranquilo lugar donde vivo —  nunca pensé verlos asomar por esta bahía bella y sosegada, que solo se llena de gente en verano, con sus precios imbatibles y surtido infinito, todo made in China, de calidad más que dudosa, eso sí. 
Si llegaron hasta aquí es porque están ya por todas partes donde ven negocio (no olvidemos que son más de 1300 millones);  se han hecho con los dos mejores locales de la Bahía, no sé qué pasó con los dueños de toda la vida, la crisis los llevó por delante. El otro día me decía una amiga que tiene un primoroso negocio de bisutería, a la que queda poco para los 65 años y que no está ganando nada:  solo puedo esperar que vengan los chinos y se queden con el negocio que fué mi vida. Los chinos son los únicos que compran, hoy por hoy, en que todo está en venta menos la dignidad.
Los chinos miran altaneros y ausentes, no saludan, no sonrien, no se sientan en un bar a tomar un cafetito, no entran en un supermercado, una peluquería, una farmacia o una gasolinera, no compran pan fresco, no van al cine ni pisan la playa, que es gratis. En las noches de verano, mientras todo el mundo está de cháchara a la luz de la luna, paseando por el Paseo Marítimo o tomando un helado en una explanada, ellos siguen con sus tiendas abiertas hasta las tantas, impertérritos e inquietantes.
A mí los chinos empiezan a darme miedo, empiezo a tener pesadillas amarillas; hoy he visto un cartel de Se Vende en un negocio más, antes próspero, que se fué a la porra, y lo primero que deseé, al ser un esquinazo entre el Paseo y la Avenida (el resto es solo zona residencial) , fué que no sea para los chinos, "por favor", que no es justo,¡ que aquí hay casi 5 millones de parados! 
Si con ellos todo viene de la gran China y todo vuelve a ella en forma de divisas, si aquí no se gastan un puto euro, ¿qué vamos a  sacar en límpio con esta competencia desleal y feroz que solo nos empobrece?
Ellos hacen su agosto chino, y nosotros hacemos el índio a la española, una vez más.
Nunca tomamos medidas a tiempo, nunca "las vemos venir", hasta que nos revientan en la cara las burbujas...o en el culo los granos.
Termino de leer un libro,  "La Silenciosa Conquista China" que espero lean los políticos, es un trabajo de investigación de dos años, serio y meticuloso, un viaje de dos exploradores, Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, por 25 países, trás la huella china en el mundo al día de hoy: demoledor.
Dejo algunos datos en su frialdad y contundencia (el libro es muy ameno, entre el relato de viajes y aventuras y el trabajo periodístico):
China se sienta ahora mismo sobre un tesoro en reservas de divisas de  3,2 billones de dólares.
Lleva los últimos veinte años avanzando como un apisonadora hacia el liderazgo mundial, que no  tardará ya más de cinco años en conseguir (dice Pablo Bustelo que el gigante amarillo ya está en condiciones de hundir o salvar el mundo).
Copa sectores como el petróleo, el gas natural, la madera, el cobre, el oro o la construcción en países emergentes ricos en recursos naturales de Ásia, África y América Latina.
Su ascensión es imparable, poderosa y temible. Se basa en la complicidad con los dictadores, unas condiciones laborales deplorables y la irresponsabilidad medioambiental más escalofriante (vease el rio Nilo, El Amazonas o Siberia, donde a diario 3000 metros cúbicos de diferentes maderas van al gigante asiático, con lo cual uno de los ecosistemas más ricos del mundo está en peligro de muerte).
Un despliegue de tentáculos por todo el mundo está permitiendo a China acaparar activos, garantizar el suministro futuro de materias primas, en una palabra, tenernos a todos bailando al son que ellos nos toquen, por gilipollas...
La entrada hace diez años de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) fué el espaldarazo definitivo para apuntalar al gigante como el mayor productor mundial.
La Historia se repite: todo el mundo se dá cuenta de la que se avecina, pero nadie es capaz de poner los medios para que no pase lo que está ocurriendo y ocurrirá.
Que Diós nos pille confesados.  

martes, 1 de noviembre de 2011

sábado, 29 de octubre de 2011

LA MUERTE DE GADDAFI









En la vida real, la muerte suele ser menos espectacular que en literatura o en cine. Antes de que sencillamente se nos pare el corazón no solemos estar para grandes lucimientos, frases profundas, despedidas solemnes o miradas intensas — la gente se va sin despedirse, postrada en malas condiciones o tan aprisa y precipitadamente que no le da tiempo ni a enterarse de que se terminó la función, en un bendito final que ya quisiéramos todos.
Un buen morir se prepara en vida, cuando se está en forma y con ganas de pensar en testamentos y cosas varias. Todos aspiramos a una muerte digna, a dejar un buen recuerdo a los que queremos, a un pueblo o a la humanidad entera en el caso de ser persona que va a dejar huella.
Lo que todos evitamos mientras nos queda un soplo de razón es ser cobardes, por los demás, por nosotros mismos y por esos valores que hemos defendido a capa y espada.
No es lo mismo la realidad que la ficción pero todos sabemos de vidas que, bien contadas, no tendrían que envidiar a una tragedia griega o shakespeareana.
El sátrapa libio que acaba de ser asesinado es un personaje de esos que daba para una novela, la de las bajezas a que puede llevar el delirio de un megalómano histriónico y provocador, déspota, sanguinario disfrazado de príncipe beduino ataviado con ridículos uniformes con que quería ser el rey de los reyes de África, el imán de los musulmanes. 
Oprimió y saqueó a su pueblo hasta límites insoportables, ejecutó tríbus enteras, coqueteó con el terrorismo, robó y estafó; así es "fácil"mantener el orden, eliminando cobardemente a todos los que pueden representar el más mínimo peligro, aplastando a los desvalidos e indefensos.
También para un mandatario es de una vergonzosa cobardía esconderse en una alcantarilla y salir a rastras pidiendo compasión a los que desde el poder llamaba ratas y pretendía matar uno por uno. Salió como lo que era, un chulo de pacotilla con esa pistola dorada en la mano tan hortera como él.
Si Alá estaba por allá, acaso quiso recordarle algo al Muammar, enviarle un mensaje antes de que se quedara aturdido, que fuese aquello lo último que viese con ojos de ver: el déspota llevó su mano asesina a un ojo y luego la miró con espanto bañada en sangre, todo un símbolo de lo que fue su mandato. Solo que esta vez la sangre era la suya.
A continuación le quitó la vida un puñado de hombres cargados de cuarenta años de rabia y frustración.




martes, 25 de octubre de 2011

sábado, 22 de octubre de 2011

EL CULTO A LA BELLEZA FÍSICA

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óleo de Degas



Siempre pensamos que "l´enfer c´est les autres ", siempre vamos de víctimas de la sociedad, siempre la culpa fué de las injusticias, los estereotipos, la mala suerte, la incomprensión, la sequia o el chachachá... y sin embargo la sociedad es un sustantivo abstracto, la sociedad es plural, un conjunto, la sociedad somos todos en general y cada uno en particular, por lo que hay que asumir nuestra parte de responsabilidad, según en qué cosas, por supuesto.
Por poner un ejemplo recordaré que es de uno en uno que nos miramos al espejo con ojo crítico, es cada uno de nosotros el que se sentencia físicamente, solo ante sí mismo (el espejo no es un enemigo, es un reflejo): a la nariz, un tajo; a los pómulos, relleno; a los labios, botox; a los pechos, silicona; para todos los pelos del cuerpo, laser; para las arrugas, lifting; para la blancura, rayos UVA; para la celulitis, liposucción; para la calvicie, implantes; para las canas, una mano de pintura...
¿Que extraña fuerza ajena a nosotros nos obliga a entrar en los quirófanos y a mutilarnos para no sentirnos desgraciados?
Da mucha ternura ver a la gente con morritos de besugo o boca de pato, la piel estirada como un tambor, los mofletes con dos flemones, los calvos sin dinero para implantes con  imposibles ensaimadas de cabello tapando la verguenza de su calvície, o la gente machacándose literalmente en los gimnasios para estar cachas.
Da mucha ternura pensar que todo esto tiene la misma finalidad, que no es otra que agradar, ser querido, triunfar, no ser un bicho raro, no quedar fuera de la tiranía de las modas.
No somos conscientes de que antes que nos hayan rechazado los demás por nuestro aspecto, nos hemos rechazado nosotros mismos,  hemos practicado sin piedad un harakiri estético porque nos faltó coraje para ser tal como éramos.
Muy poco puede aportarnos la persona que no nos acepte físicamente, pero da ternura ver hasta dónde podemos llegar para que nos quieran, aunque luego tengamos que descubrir que el camino no era ese, que nuestras vidas no cambiaran con los cambios físicos, que siguen por los mismos derroteros, para bien o para mal, y que cuando se hacen cosas raras para ser más guapo o más joven, a veces se entra en una dinámica peligrosa y sin retorno que no llevaba a ninguna parte.
Más tarde nos daremos cuenta de que era en nuestro interior que había cosas que hacer que quizás no se hicieron, que teníamos otra materia prima llena de potencialidades, la mente, la personalidad, los sentimientos, la conciencia bien tranquila, múltiples habilidades. Tantas cosas.
Soñamos con ser guapos, de jóvenes hemos sufrido obsesionados por nuestras imperfecciones, para luego mirar las fotos del pasado y llegar a la conclusión de que estábamos mucho mejor de lo que creíamos entonces.
Cuando envejecemos seguimos cometiendo errores, nos camuflamos, nos enmascaramos, nos quitamos años, como si a alguien le importase nuestra edad, ¡cuando es a nosotros que nos sigue importando, una vez más!
Estar viejo y arrugado no le gusta a nadie, estar viejo y arrugado es una putada muy gorda, pero curiosamente se resignan menos los que tienen la suerte de permanecer jóvenes por dentro, el "desajuste" complica la adaptación al envoltorio...
Envejecer es duro pero es lo que hay, y si nos mantenemos implicados con la vida, el otoño puede ser tan gratificante o más que la primavera.
No es de recibo sentirse mal por estar ajado, tener miedo al rechazo o rodearse de gente más joven con la esperanza de que la juventud se nos "pegue".
Siempre habrá quién comente compasivo "lo mayor que estamos, el bajón que hemos dado", y qué, lo mismo pensarán de ellos cuando lleguen a viejos, si tienen la suerte de llegar.

Pavo real albino, foto sacada del blog Pelas Estradas do Mundo 

martes, 18 de octubre de 2011

sábado, 15 de octubre de 2011

EL PLANTÓN













Primero fue la televisión la que se adueñó de nuestras vidas, acabando con las tertulias veraniegas a la luz de la luna o las horas de lectura y mesa camilla en las largas noches de invierno. Después vino el divorcio, (por lo menos en España): 1981, gracias al ministro Fernández Ordoñez que Dios tenga en su gloria y que no pudo ese año presidir la procesión del Corpus, como era tradición, por ser el autor de "una ley anticristiana" (sic); por entonces fueron los dramas románticos a lo Madame Bovary o La Regenta los que dejaron de tener sentido, ha pasado a la historia hacer una tragedia de dos personas que se enamoran por el hecho hoy irrelevante de que ella sea de otro o él de otra.
Luego llegaron los ordenadores a nuestras casas y hemos pasado a estar menos tiempo en el salón comentando en familia las jugadas de la vida que salen en la caja tonta. Las redes sociales nos atrapan y dispersan, hoy son mayoría los que quieren tener un millón de amigos como Roberto Carlos, o de seguidores, o de lo que sea que nos suba la autoestima e iluda la soledad, aunque los facebook y los twitters sean como el vino, que a grandes dosis emborracha...
A la vez que los ordenadores llegaron los móviles a todas las orejas, y hubo otra evolución en nuestras frágiles mentes: se volvieron inviables las grandes escapadas, las ausencias sin dar explicaciones, las pérdidas que ocasionaban insospechadas aventuras y también de paso se acabaron esos desencuentros antológicos — basta con que haya cobertura para que no haya ninguna excusa para dejar a alguien esperando!
Ha pasado a mejor vida fue el suspense con que terminaban muchos amores, esos desencuentros que hicieron historia en el cine, esa última cita, esa última oportunidad, alguien que esperaba como un iluso detrás de unos cristales o en la mesa de un café, bebiendo y fumando, mascando con el alma en vilo un tiempo espeso de angustia e incertidumbre, mientras aguardaba a esa persona que nunca ha tenido intenciones de llegar... El tiempo se paraba, se ponía atención a unos pasos en la noche o en la puerta del bar cada vez que se abría, con la esperanza de ver aparecer esa persona
a la que se odiaba por el desplante pero que en el fondo se seguía esperando.
Al final se volvía al vacío de la rutina con una sonrisa congelada y el orgullo muy herido.
Ahora esto ya no tiene porqué pasar, a los diez minutos de espera se pisa un número,   "¡¿vienes o qué, que me van a dar aquí las uvas?!”

Porque esto ya no tiene que pasar, fue por lo que me chocó tanto el plantón de que fui testigo el último domingo.
Salí pronto a caminar y ahí estaba este hombre en la esquina de mi casa, unos cincuenta años muy bien llevados, tipo George Clooney, traje negro de corte impecable, camisa rosa y corbata negra, estrecha como de Loewe. Resultaba chocante, tan guapo y vestido como de boda a las nueve de la mañana de un día de descanso.
A la hora volví a casa y me lo encuentro en la misma esquina, chaqueta en mano, acalorado y con cara desencajada, abatido, mirando sin ver. Abrí la cancela sin prisa y pude oír que le decía a alguien por el móvil, quizás a su mujer, en tono vencido, que se iba a marchar pero mientras seguía fijándose con ansiedad en todo coche que pasaba, ciertamente con la esperanza de que aun pudiese escampar aquella pesadilla.
Le vi ponerse en marcha siempre mirando hacia atrás, por si acaso.
Me quedé pensando en como hace falta ser un gran hijo de su madre para hacer esto a una persona en los tiempos que corren, me puse en el lugar del hombre de traje negro como su mañana y la camisa tan rosa.
Lo adiviné sin trabajo, con la que está cayendo, imaginé que hubiese soñado con esta cita como su tabla de salvación al hilo del naufragio, lo vi llegando a casa y desabrochando la camisa de seda que de madrugada había puesto con tanta esperanza. Me cuesta entender como se hace pasar a alguien gratuitamente una hora tan larga, ahora que con los móviles los desencuentros de película han dejado de tener sentido.


óleo de René Magritte

sábado, 8 de octubre de 2011

GITANOS

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La Danza del Fuego ( Película El Amor Brujo) 






El que siente desprecio hacia otra civilización, otra clase social u otra forma de pensamiento se hace un flaco favor a sí mismo, deja en evidencia su escasa valía intelectual y moral, su estúpida intransigencia.
SOS RACISMO alerta en su último informe que si disminuyen con la crisis las garantías jurídicas de los más desvalidos, se está allanando el terreno para que penetre en España la ola de odio y populismo que se ha desarrollado antes en otras partes de Europa. ¡Tenemos que permanecer vigilantes para no tener que avergonzarnos de la sociedad en que vivimos!
La diversidad no hace más que enriquecernos a todos, ejercer el respeto es dignificarnos como personas.
Entre las etnias más extendidas por todo el mundo representando la mayor de las minorías, está el pueblo gitano, el pueblo Rom ( o Rhom), la raza calé u otros denominativos según el lugar. 
Turquía es el país con mayor número de gitanos del mundo (3-5 millones). La palabra gitano procede de egiptano, porque se pensaba en España que los gitanos procedían de Egipto.
En los años setenta tuvo lugar en varios paises el proceso de constitución de la Nación Rhom, con sus símbolos (bandera e himno), el Día Internacional del Pueblo Rom (8 de abril), el Congreso Mundial del Pueblo Rom, el establecimiento en Europa del Foro Europeo del Pueblo Rom, y la organización internacional de mayor alcance con personalidad jurídica, La Unión Romaní Internacional, IRU en inglés.
Dijo García Lorca: " El gitano guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal".
El caló es la lengua de los gitanos españoles, que llaman payos a los que no son de su raza. Se afirma en la Unión Rumaní, federación de asociaciones dedicada a la defensa de la comunidad gitana: "En nuestra conciencia nacional está el deseo colectivo de ser como somos. Debemos mantener y desarrollar nuestra cultura y forjar un futuro de acuerdo con nuestro estilo de vida y nuestras creencias".
La historia de este pueblo es de supervivencia y de coraje, de aventuras y caminos,  de caravanas coloridas, de cucharas de palo y colchas de retales ( tres inventos suyos), de imaginativa y sabrosa cocina  (ver el blog Cozinha dos Vurdóns),  de tierno y hondo saber, (ver el blog Cozinha dos Vurdóns...), de faldas volando alegres alrededor de una hoguera, de brazos erguidos entre cantos y risas, de una vida negra tan blanca, de amor y pasión,  de largos cabellos prendidos en claveles, y siempre el canto y el baile, entre la incertidumbre y las inmensas ganas de vivir.
Es un pueblo orgulloso de ser, que exige integrarse a la sociedad sin renunciar a su esencia, un pueblo distinto, sin el cual el mundo sería más pobre y más gris.

            Soy gitano y vengo a tu casamiento
            A partirme la camisa
            La camisita que tengo
            Yo soy gitano
             ...
            (Canción de Camarón de la Isla)


Camarón de la Isla



sábado, 1 de octubre de 2011

LA CRISIS DE LAS CRISIS





óleo de Chagall

A veces vivimos momentos de plenitud cuando el mundo está patas arriba, y otras sin embargo es en el mundo que todo va como un reloj, corren tiempos de bonanza y progreso, los datos del PIB son inmejorables, pero es nuestra vida la que se está derrumbando, estamos padeciendo nuestra crisis particular, la que de verdad nos jode la vida. Si además se juntan las dos tormentas, la personal y la del mundo, entonces nos enfrentamos a la crisis de las crisis, a "la ola perfecta", a la madre de todas las crisis, como dirían los árabes...
¿Qué toro es más duro de torear, el que toreamos todos juntos, o ese que nos azota solo a nosotros, sin el consuelo de ninguna compañía?
Con los años y las sucesivas crisis, individuales y colectivas, vamos aprendiendo que la palabra significa eso: situación temporalmente complicada que implica cambios, mutaciones; que no tiene nada que ver con lo apocalíptico, que las crisis son inevitables y muchas veces necesarias, que mientras dura la vida duran los altibajos, que la vida es una noria, que después de las vacas gordas siempre vienen las flacas...
Por eso con los años sabemos relativizar y no ponernos nerviosos antes de tiempo, vivir los éxitos y los fracasos con la misma filosofía, la de la temporalidad de todas las cosas, sabiendo distinguir las que podemos solucionar de las que no dependen de nosotros, por más vueltas que les demos.
¿Si por el tamiz implacable del tiempo solo se va a colar lo que realmente tiene un interés universal, para qué tomar a pecho todas las insignificancias de lo cotidiano?
Con los años vamos aprendiendo que todos somos frágiles, quebradizos, dependientes, que el invierno solo es menos frío con el calor  de los afectos y las alegrías, que se envejece mejor cultivando la paciencia y la tolerancia, que la arrogancia es una de las emociones básicas del sufrimiento.
Ante las contrariedades del día a día, los pueblos orientales nos dan lecciones de fortaleza mental, de positivismo y de humildad. Las crisis, las de fuera y las de dentro, ponen a prueba nuestra capacidad de resistencia, nuestra inteligencia y sentido del humor, imprescindible en tiempos difíciles. Séneca consideraba destructivas todas las emociones que atentan contra la serenidad, algo que muy pocas veces ponderamos.
Lo que no podemos poner en cuestión es que, apesar de todos los desastres habidos hasta ahora, la humanidad no dejó de avanzar, hay menos miseria, menos injusticia, menos violencia, menos tiranía, menos abusos de poder, menos enfermedades, menos ejecuciones públicas, menos quema de inocentes en nombre de Dios: admitamos que de cada crisis sale algo bueno, y no permitamos nunca que en nombre de ninguna se pierdan conquistas sociales ya alcanzadas. 
Como dice el refrán, cuando el cielo se pone muy oscuro hace falta una gran tormenta para que vuelva a brillar el sol: ¡pero volverá a brillar!
Y mientras escampa, ya Horacio nos indicó la salida, hace más de dos mil años: CARPE DIEM.

Al vent, la cara al vent,
el cor al vent, las mans al vent,
els ulls al vent, al vent del món. 
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                        (Canción de Raimon)



óleo de Botero

martes, 27 de septiembre de 2011

EL MACHO ASESINO






obra de René Magritte



Amaya era buena, hermosa y optimista, la única hija de unos padres sin posibles que no quisieram tener más descendencia para poder darle todo a la niña de sus ojos, estudios, mimos, caprichos, amor y ternura, todo para ella sola.
Cuando terminó la carrera consiguió por sus altas notas volver a su tierra como funcionaria, pensando casarse pronto con el hijo del alcalde, un chico estupendo que bebía los vientos por ella desde niño.
Un día le contaron que el nuevo Interventor del ayuntamiento era un hombre brillante, joven y apuesto, soltero sin compromiso que traía alborotadas a las chicas de ese pequeño lugar tranquilo y amable donde no había terraza sin flores y en las noches de verano olía a azahar bajo las farolas y la luna.
Cuando le conoció y él la atravesó con la mirada, con esos ojos verdes que eran esmeraldas pulidas, con ese brillo de deseo, de urgencia, de posesión, de fuerza extraña, de misterio insondable, Amaya supo enseguida que había cambiado su destino.
Se casaron al poco tiempo, y pronto se quedó embarazada, con lo cual tanto ella como sus padres vibraron de felicidad. Nunca había alcanzado antes cimas tan altas de amor y pasión, pero pronto los celos empezaron a amargarle los días, la amaba tanto que la quería para él solo, era demasiado posesivo y a ella empezaba a darle miedo hablar o sonreir, se encontraba culpable de ser guapa, como si provocase a todos los hombres sin querer. Se le estaba cambiando el carácter, ya no se sentía tan contenta y libre como una golondrina, acariciaba la incipiente tripita para animarse y espantar los temores que la hacían tener pesadillas.
El día que su mejor amiga hizo la despedida de soltera Amaya se atrevió a acudir a la fiesta, a ponerse guapísima, a beber cava y a estar contenta, a hablar y a reír como antes para demostrarse a sí misma que no temía nada.
Cuando volvió a casa y se acostó al lado suyo, él la violó como una bestia antes de levantarse dejando en cima de la mesita un billete de diez euros, como si hubiese estado con una prostituta barata. 
Se levantó como pudo, con el cuerpo y el alma magullados, se metió en la ducha y se puso un vestido ligero de lino blanco con la intención de marcharse a casa de sus padres a pesar de la hora, las cinco de la mañana. Solo quería aire, poder respirar el aire puro de la noche perfumada, alcanzar la puerta sin que él la retuviese por la fuerza, se ahogaba, muerta de rabia, de impotencia y de miedo.
Cogió el bolso, cruzó el pasillo y se sobresaltó cuando le oyó decir: "¿Adonde crees que vas tú?",
corrió hacia la salida pero estaba encerrada con llave. "¿Quién te está esperando, puta, tu antiguo novio, ese pelirrojo asqueroso que no te deja de mirar con ojos de cordero degollado?"
Amaya dió la vuelta, pegada a la puerta como si quisiese derribarla y lo vio delante suya empuñando un afilado cuchillo. Se orinó encima, le dijo desde el terror y el espanto: "No serás capaz de matar a tu propia hija!"
Por un momento pensó que eso le detendría, que solo quería asustarla, pero él le contestó con la voz metalizada de quién perdió el alma por el camino: "¿Mía, estás segura? Porque yo no, ¡ya ves!"
Acto seguido la cogió por el vestido a la altura del pecho y la tiró en cima del sofá como un muñeco de trapo, él tan recio y musculado, ella tan fragil y pequeña.
Fue entonces que le hundió en la barriga el frío acero hasta el mango, mientras a ella le pasaran por la mente sus padres durmiendo serenos por última vez y esa niña tan suya que se moría con ella sin poder defenderla. 
Le había tocado aquel calvario.
Lo último que vió antes de irse, muerta de dolores, mientras él metía y sacaba el rojo cuchillo en sus entrañas, fueron esos malditos ojos verdes traspasándola, esmeraldas pulidas, brillo de pasión, de fuerza extraña, de urgencia, de misterio insondable.

óleo de Caspar David Friedriech

domingo, 25 de septiembre de 2011

viernes, 23 de septiembre de 2011

AMAR LA VIDA

óleo de Kandinsky

A cierta edad empezamos a descubrir todo lo que se puede ver con una simple vela cuando se van apagando las luces: entonces aprendemos que amar la vida es siempre amar lo que somos y tenemos y que es siempre en el mundo de los sentimientos que nos jugamos la felicidad.
Amar la vida es mantener la ilusión y la esperanza, valorarla como lo que es, un don irrepetible, es no conocer la indiferencia, es querer a los demás y a sí mismo y a partir de allí empezar humildemente a crecer por dentro, a buscar la plenitud, cada uno a su manera, sin nunca poder regresar para hacer un nuevo comienzo pero pudiendo siempre recomenzar para hacer un nuevo final.
Amar la vida es ser capaz de salir de todos los lodos — a veces es el dolor el que nos hace sentir más vivos, a veces solo podemos subir porque antes hemos bajado, a veces es acompañados que nos sentimos solos y a veces podemos sentirnos satisfechos de repente, doblando una esquina o respirando hondo, escuchando un pájaro o mordiendo una manzana. A veces llega un aire fresco que nos atraviesa y una simple sonrisa nos puede hacer cambiar por dentro.
Amar la vida es querer estar donde estamos en cada momento, amar nuestro rincón, nuestra historia, nuestra gente, nuestro gato, nuestra maceta, es habitar a gusto la playa de nuestra piel.
Cuando Nietzsche tuvo un "flechazo por la vida" todo se le volvió más cálido, los sentimientos y la empatía le ganaron profundidad: "¡Hacia la luz, tu último momento; un hurra de conocimiento, tu último grito!" (El Amor y la Vida).
Todo lo cotidiano se debe regir por argumentos racionales que lleven al bienestar interior: el éxito puede dar como resultado una sensación temporal de regocijo y la tragedia arrojarnos a un periodo de depresión, pero nuestro estado anímico tiende a volver al nivel habitual en cada persona. 
Amar la vida es vivir ahora, lo que hemos comido ayer no nos puede quitar el hambre de hoy y el de mañana aún no necesita pan.



óleo de Dora Hitz