sábado, 22 de octubre de 2011

EL CULTO A LA BELLEZA FÍSICA





óleo de Degas



Siempre pensamos que "l´enfer c´est les autres ", siempre vamos de víctimas de la sociedad, siempre la culpa fue de las injusticias, los estereotipos, la mala suerte, la incomprensión, la sequía o el chachachá... y sin embargo la sociedad es un sustantivo abstracto, la sociedad es plural, un conjunto, la sociedad somos todos en general y cada uno en particular, por lo que hay que asumir nuestra parte de responsabilidad, según en qué cosas, por supuesto.
Por poner un ejemplo recordaré que es de uno en uno que nos miramos al espejo con ojo crítico, es cada uno de nosotros el que se sentencia físicamente, solo ante sí mismo (el espejo no es un enemigo, es un reflejo): a la nariz, un tajo; a los pómulos, relleno; a los labios, botox; a los pechos, silicona; para todos los pelos del cuerpo, laser; para las arrugas, lifting; para la blancura, rayos UVA; para la celulitis, liposucción; para la calvicie, implantes; para las canas, una mano de pintura...
¿Que extraña fuerza ajena a nosotros nos obliga a entrar en los quirófanos y a mutilarnos para no sentirnos desgraciados?
Da mucha ternura ver a la gente con morritos de besugo o boca de pato, la piel estirada como un tambor, los mofletes con dos flemones, los calvos sin dinero para implantes con  imposibles ensaimadas de cabello tapando la verguenza de su calvície, o la gente machacándose literalmente en los gimnasios para estar cachas.
Da mucha ternura pensar que todo esto tiene la misma finalidad, que no es otra que agradar, ser querido, triunfar, no ser un bicho raro, no quedar fuera de la tiranía de las modas.
No somos conscientes de que antes que nos hayan rechazado los demás por nuestro aspecto, nos hemos rechazado nosotros mismos,  hemos practicado sin piedad un harakiri estético porque nos faltó coraje para ser tal como éramos.
Muy poco puede aportarnos la persona que no nos acepte físicamente, pero da ternura ver hasta dónde podemos llegar para que nos quieran, aunque luego tengamos que descubrir que el camino no era ese, que nuestras vidas no cambiaran con los cambios físicos, que siguen por los mismos derroteros, para bien o para mal, y que cuando se hacen cosas raras para ser más guapo o más joven, a veces se entra en una dinámica peligrosa y sin retorno que no llevaba a ninguna parte.
Más tarde nos daremos cuenta de que era en nuestro interior que había cosas que hacer que quizás no se hicieron, que teníamos otra materia prima llena de potencialidades, la mente, la personalidad, los sentimientos, la conciencia bien tranquila, múltiples habilidades. Tantas cosas.
Soñamos con ser guapos, de jóvenes hemos sufrido obsesionados por nuestras imperfecciones, para luego mirar las fotos del pasado y llegar a la conclusión de que estábamos mucho mejor de lo que creíamos entonces.
Cuando envejecemos seguimos cometiendo errores, nos camuflamos, nos enmascaramos, nos quitamos años, como si a alguien le importase nuestra edad, ¡cuando es a nosotros que nos sigue importando, una vez más!
Estar viejo y arrugado no le gusta a nadie, estar viejo y arrugado es una putada muy gorda, pero curiosamente se resignan menos los que tienen la suerte de permanecer jóvenes por dentro, el "desajuste" complica la adaptación al envoltorio...
Envejecer es duro pero es lo que hay, y si nos mantenemos implicados con la vida, el otoño puede ser tan gratificante o más que la primavera.
No es de recibo sentirse mal por estar ajado, tener miedo al rechazo o rodearse de gente más joven con la esperanza de que la juventud se nos "pegue".
Siempre habrá quién comente compasivo "lo mayor que estamos, el bajón que hemos dado", y qué, lo mismo pensarán de ellos cuando lleguen a viejos, si tienen la suerte de llegar.

Pavo real albino, foto sacada del blog Pelas Estradas do Mundo 

8 comentarios:

  1. Verdaderamente estamos un poco sonados, María. Este post da para reir y para pensar mucho.
    No conocía el pavo real albino, me quedé fascinado. Este animal es un símbolo perfecto de la belleza sin más.
    Un fiuerte abrazo, Manuel

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  2. Me quedo con:" No somos conscientes de que antes que nos hayan rechazado los demás por nuestro aspecto , nos hemos rechazado nosotros mismos."

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  3. Os padrões de beleza são-nos impostos diariamente através da televisão, das revistas, por todo o lado e é preciso ser-se muito seguro de si para às vezes não vacilar um bocadinho. Mas acho que envelhecer de forma natural é o mais bonito.
    Um beijinho e bom fínde.

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  4. Mi intención era esa, reirme un poco de mí misma, querido Manuel.
    Sí,querido anónimo, el problema es que no somos capaces muchas veces de aceptarnos tal como somos.
    Envelhecer de forma natural é o mais bonito, o mais inteligente...e o mais difícil também. Eu não sou capaz, querida Isabel, e se não faço mais disparates é por medo ao quirófano e porque há coisas muito caras, como por exemplo um transplante de cara completo(Broma,claro).
    Obrigada aos tres, sois unos buenos amigos.

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  5. Lindo! E sorri, claro, porque é para nos rirmos de nós...
    Penso como tu: a beleza vem de dentro, está nos olhos de cada um e não nas penas do pavão (que maravilha, no entanto, o pavão albino! mas bem mais belo o "normal" pavão azul da Prússia!)mas às vezes não gostamos da nossa "imagem" ao espelho...

    Devemos envelhecer "ao natural", sem botox, nem silicones, nem esses nomes todos assustadores!
    (Penso na pobre Duquesa de Alba que me dá vontade de chorar!)
    Espero ir envelhecendo assim como estou e não me dar alguma maluqueira dessas!
    Claro que outro problema é o querermos que gostem de nós...
    Sempre...
    Um beijinho: não faças mais asneiras dessas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Mudar de cara, tu? NUNCA! Hahahahahahaha

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  6. Concordamos com o texto, mas com o MUDAR DE CARA, negado...entretanto se o fizeres, nos prometa manter a profundidade do teu olhar, pois é ele a janela de tua alma. E tua alma ninguem muda.

    AINDA BEM.


    bjs das 5

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  7. Não há nada como ter amigos para que te digam coisas bonitas...

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