martes, 31 de marzo de 2026

TODO LO QUE EMPIEZA TERMINA

 





                                           Agnes Pelton



La historia de la humanidad es muy variada, fascinante, inquietante y algunas veces escalofriante, hecha de las grandes gestas de personajes irrepetibles pero también de los grandes abusos de ineptos que llegan al poder. Como ahora mismo. 
Nos parece tan increíble como sea nuestra capacidad de asombro, y larga, larguísima, pero sin embargo es un paréntesis comparada con la eternidad. Algunos científicos auguran que estamos mucho más cerca del final que del principio. Tarde o temprano todo lo que se yergue se derrumba, todo está hecho de comienzo y desenlace. 
A todo esto, siempre hemos estado bajo la sumisión a personajes que casi nunca nos han servido de brújula y salida emocional al desamparo. Como ahora mismo.
Civilizaciones brillantes y otras nefastas, imperios grandiosos y otros plagados de miserias, grandes hombres y otros mezquinos y crueles, mandatarios eficientes y otros completamente locos e incapaces, momentos de euforia colectiva y otros de vergüenza, incertidumbre, horror y sufrimiento. 
El bienestar general solo podría llevarse a cabo con un proyecto compartido, una experiencia construida en común, un remar de todos en la misma dirección para que no tuviese siempre que naufragar la mayoría. Solo la rebelión de las masas es y ha sido siempre el rescate a los descalabros. 
Corren tiempos difíciles, incluso algunos científicos extremistas como el biólogo Henry Gee, diagnostican que a la sociedad del progreso le quedan tan solo 20 años: por sobrepoblación, agotamiento de los recursos naturales, cambio climático, bombas atómicas, pandemias y así. La explotación del medio ambiente está volviendo insostenible la calidad de vida a largo plazo. Lo nunca visto. Y como colofón, el peligro de una inteligencia artificial sin control, devastadora, capaz de atrocidades sin retorno. Ya Stephen Hawking afirmó que el desarrollo equivocado de la IA podía ser el fin de la raza humana. Nada menos. Einstein advirtió de que la tecnología "en manos de idiotas" podría superar nuestra condición, y que evitar el mal uso de la energía nuclear era una necesidad apremiante. Las empresas que están desarrollando una superinteligencia conocen el peligro en que están poniendo el futuro. Nate Soares cree que los recursos del planeta estarían mejor gestionados sin humanos. Hay prioridades urgentes y globales que les vienen muy grandes a algunos mandatarios mentecatos, irresponsables, locos, ambiciosos, corruptos, impresentables. Como ahora mismo. 
Suenan tambores de barbarie y extinción: "todo confuso, fugaz, baldío, turbio, inseguro, postrero, oscuro: menos tu vientre claro y profundo." Como en los tiempos de Miguel Hernández. Como ahora mismo.

"...de hecho, aunque caigan muy lejos, los misiles estallan en el cerebro de cada ciudadano con esa carga de odio y miedo que destruye los pilares en que se sustentaban los viejos ideales y certezas, de modo que si alguien quiere estar a salvo deberá buscarse su propio refugio antiaéreo. Por mi parte, me voy a refugiar bajo la primavera recién llegada." Manuel Vicent                       


domingo, 1 de marzo de 2026

MOMENTOS

 



                                             Anna Lea Merritt



                                             

Hay momentos maravillosos de armonía y bienestar, sin carencias ni excesos, donde nada falta ni sobra, en una desconexión con lo negativo hecha de paz y contentamiento: todo en su sitio, la vida, el mundo, el presente, el pasado, el futuro, una consonancia perfecta entre lo que se percibe y lo que se siente — que no es lo mismo comprender que experimentar, el significado que damos a las circunstancias es lo que determina las emociones. A veces nos viene una plenitud extraña, un estado de gracia, una fuerza vital llegada no se sabe de donde ni porqué, acaso de un desafío superado, de un pequeño logro, de cualquier buena noticia o simplemente del íntimo placer de la contemplación, de disfrutar en paz y sin problemas serios un sol reconfortante, el canto de los pájaros, una buena música o así. 
Los instantes de calma dependen en gran parte de la madurez emocional, de la capacidad de reconocerlos con la mirada interior y disfrutarlos mientras están sucediendo. Como dicen los que saben, ¡qué bien se está cuando se está bien!
Igualmente puede aportar gran descanso y alivio  tener el valor de verbalizar algo que se lleva dentro, desahogarse poniendo en consonancia lo que se dice con lo que se es, se piensa y se siente. Por ejemplo.
El equilibrio mental implica aceptar las limitaciones, adaptarse a los cambios y valorar lo que se tiene sin expectativas poco realistas pero tampoco sin miedo a la incertidumbre del mañana. ¡Que no haya que pensar nunca eso tan desolador de que "entonces yo era feliz y no sabía"!
Solo el entusiasmo mantiene el alma despierta, nuestra mayor riqueza es una colección de buenos momentos, y los aparentemente menos aparatosos pueden ser los que nunca se olviden. Como dijo Gabriel Miró, "el recuerdo es el único paraíso del que no podemos nunca ser expulsados".
Vivir es complicado, nos enfrentamos a tensiones externas e internas, pero reducir la cantidad de exigencias es la salida más sensata. Aconsejaba Epicuro que para hacer feliz a una persona no le dieses riquezas, sino que le quitases necesidades: y  miedos... toquemos hasta el final mientras el Titanic no se hunda. 
Igual que puede surgir de repente una placidez sin sombras, puede ocurrir un penoso desconsuelo: la vida unas veces es un milagro y otras una pesadilla, nos trata bien y mal, son más relevantes las situaciones que los días. Busquemos pues lo extraordinario en lo ordinario y el sentido de la vida en lo más sencillo, que al final todo pasará.

La felicidad depende de la calidad de los pensamientos. Marco Aure