La historia de la humanidad es muy variada, fascinante pero también inquietante y muchas veces escalofriante, hecha de grandes gestas y personajes irrepetibles pero también de grandes abusadores e ineptos con poder. Como ahora mismo.
Nos parece extensa, tan prolífera como sea nuestra capacidad de asombro, y sin embargo es un paréntesis comparada con la eternidad. Algunos científicos empiezan a augurar que estamos mucho más cerca del final que del principio. Tarde o temprano todo se derrumba, es una historia de comienzos y desenlaces definitivos, bajo la sumisión a autoridades que casi nunca nos sirven de brújula y salida emocional al desamparo. Como ahora mismo.
Civilizaciones brillantes y otras nefastas, imperios grandiosos y otros plagados de miserias, grandes hombres y otros mezquinos y crueles, altos mandatarios eficientes y otros completamente locos e incapaces, momentos de euforia colectiva y otros hechos de vergüenza, horror y sufrimiento.
El bienestar de la humanidad habría de ser un proyecto compartido, una experiencia construida en común, un remar en la misma dirección para que no se fuera todo al garete. Corren tiempos difíciles de gestionar, hay científicos que ya diagnostican el colapso para dentro de tan solo 20 años: por sobrepoblación, agotamiento de los recursos naturales, cambio climático, guerras nucleares o pandemias globales. La explotación del medio ambiente se está volviendo insostenible a largo plazo. Lo nunca visto. Y como colofón, el peligro de una inteligencia artificial sin control, devastadora, capaz de barbaridades sin retorno. Ya Stephen Hawking afirmó que el desarrollo de la IA podía ser el fin de la raza humana, y son muchos los científicos que siguen alertando del riesgo de extinción. Nada menos. Einstein advirtió de que la tecnología "en manos de idiotas" podría superar nuestra condición, y de la necesidad apremiante de evitar el mal uso de la energía nuclear. Hay prioridades globales que les vienen muy grandes a políticos mentecatos e impresentables. Como ahora mismo.
Suenan tambores de guerra y destrucción a gran escala: "todo confuso, fugaz, baldío, turbio, inseguro, postrero, oscuro: menos tu vientre claro y profundo." Como casi siempre. Como ahora mismo.
"...de hecho, aunque caigan muy lejos, los misiles estallan en el cerebro de cada ciudadano con esa carga de odio y miedo que destruye los pilares en que se sustentaban los viejos ideales y certezas, de modo que si alguien quiere estar a salvo deberá buscarse su propio refugio antiaéreo. Por mi parte, me voy a refugiar bajo la primavera recién llegada." Manuel Vicent

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