"Los grandes errores rara vez se originan con hombres de grandes mentes."
Petrarca
Siempre que la humanidad avanza es gracias a sus cerebros más privilegiados (en el cuadro Vasari recuerda a Guido Cavalcanti, Dante, Petrarca, Cristoforo y Ficino). Por contra hay quien se cree importante y solo provoca estancamientos e incluso retrocesos históricos plagados de sufrimiento. Los que se creen iluminados son los que suelen tener menos luces, y los más encumbrados por miles de aduladores, los más perversos.
Las elecciones en España adolecen de un fallo garrafal en estos tiempos convulsos: si las mayorías son un sueño imposible, lo lógico y normal sería una segunda vuelta solo con los dos más votados, como en Francia y Portugal, sin ir más lejos — el poder para el que obtenga una mayoría simple, sin más cortapisas ni coaliciones anti natura con formaciones extremistas o nacionalistas, que con un puñado de votos terminan por imponerse y sacar rédito convirtiendo el panorama político en una jaula de grillos.
Si el Presidente del Gobierno tiene que pactar cada ley o reforma que pretenda llevar a cabo, eso crea una inestabilidad a nivel nacional que es injusta e insostenible. Y así nos va. Todo son ataques personales al contrario, gravísimos, indecentes, impunes, de muy mal gusto, por hechos que al ciudadano no tienen que importarle tanto. Que juzgue la Justicia, con contundencia e imparcialidad, y que no nos den tanto el coñazo a base de "tú más", mediocridad e incompetencia. Eso por encima de proyectos objetivos para el país: sin ir más lejos, llevamos tres años sin Presupuestos Generales del Estado por falta de acuerdos. Por ejemplo.
La política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos.
Charles de Gaulle

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