domingo, 1 de febrero de 2026

SOLEDAD

 





     




Se puede estar igual de solos sin nadie alrededor que en medio de mucha gente. La soledad es un estado de alma, una penitencia, un lastre para los que están así porque huyen de sí mismos. Más que falta de compañía, es una falta de integración y sentido de pertenencia que muy pocos afrontan con entereza, aunque hay quien llegue a elegirlo: para Fernando Pessoa, ni valiente ni cobarde, la poesía era "su manera de estar solo". 
Normalmente son los vínculos emocionales la    verdadera razón de existir, el amor que damos y recibimos es lo que más nos sostiene en nuestra aventura vital, querer y sentirse querido, dar y recibir — siempre más gratificante amar que ser amado, ser generoso a que lo sean los demás .
Vivir es como un proyecto donde cada persona se construye y se adapta a lo que le ha tocado: no se eligen las circunstancias pero sí la actitud frente a ellas. 
Para ser feliz en compañía hay que serlo antes de manera individual, no se puede compartir lo que no se tiene. 
Instalarse en relaciones tóxicas es la peor de las soledades, es como haber perdido la brújula que nos conduce a nuestra paz mental y equilibrio psicológico. 
Las respuestas más profundas al sentido de la existencia se van encontrando con el tiempo, la introspección, la madurez y ese encuentro con uno mismo que el tiempo sin compañías estimula.
Nos enfrentamos solos a la aventura de vivir por muy acompañados que estemos, el cometido es encaminar nuestros anhelos hacia una cotidianidad posible y sana, única materia prima para un auténtico sosiego y bienestar.

He aprendido a fortalecerme en los tiempos más difíciles, gracias a mis periodos de soledad. Nelson Mandela


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