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óleo de Anne Margit |
Dijo el autor que si supiera quién es Godot lo diría, y que de paso no hubiese escrito la obra. Lo que sí ha sabido siempre es que el tal Godot no iba a llegar nunca, ni a las absurdas vidas de Vladimir y Estragon, ni a la suya propia.
Todos esperamos a Godot cuando soñamos, y para quién como él confesó "no tener talento para la felicidad" y reconoció apenado su incapacidad de amar cuando rechazó a Lucía Joyce, el sueño imposible podía ser encontrar un verdadero sentido a la existencia, nada más y nada menos.
"Nada ocurre, nada viene, nadie va, es terrible": el escritor construye un drama único en la literatura universal, retratando simbólicamente a los humanos como títeres desvalidos que manejan con patetismo un destino incontrolable, vagando con la vida a cuestas por un mundo sin coherencia donde siempre es media noche.
Había terminado la II Guerra Mundial, las ideologías estaban reducidas a chácharas vacías y la gente se movía entre el espanto de lo ocurrido y la incertidumbre de lo que vendría después. Como casi siempre. Por eso esperar a Godot, hacer de mañana la palabra clave, es una tragedia clásica e intemporal con la que todos nos podemos identificar a menudo. Esperar a Godot es asomarse a la ventana de la frustración, esperando que pueda pasar alguien o algo por ahí que rompa en mil pedazos un tiempo estancado sin remedio — Dios o el Diablo, la Justicia o la Utopía, la Fortuna o el Azahar, la Belleza, la Alegría, o la misma Muerte.
Al fin y al cabo todos estamos solos, eslabones de una cadena humana que empezó desde el principio a encadenar grandezas y miserias, ¡pero que sigue sin romperse pese a todo!
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óleo de Arcadi Mas i Fondevila |
Não sei se entendi bem o texto, porque ainda não li o livro de que falas, mas de qualquer maneira gostei do que julgo ter percebido.
ResponderEliminarAs pinturas são muito bonitas!
Um beijinho grande e boa semana!
Así es, querida María, todos esperamos a un Godot hasta que nos cansamos y vivimos el presente. La obra pertenece a una época en que el nihilismo estaba de moda, y es realmente una obra única en su género. Beckett, apesar de longevo y con pareja estable, fue un ser depresivo y atormentado, llegó a afirmar que vivir era una condena. Pero su obra fue muy relevante, era un genio, a mí esta obra me impactó mucho cuando la leí, hace muchos años. La misma frase "esperar a Godot" es ya un clásico.
ResponderEliminarFeliz entrada de otoño, a usted que le gusta la vida.
Un fuerte abrazo,
Manuel.
Se me olvidó decir que las pinturas son maravillosas, usted tiene el mérito de no poner los genios de siempre y descubrirnos un mundo ignorado, con muy buen criterio.
ResponderEliminarManuel
Sim, um dia talvez deixemos de esperar pelo tal Godot, quem sabe? para já ainda não veio. Um dia cansamo-nos e deixamos de pensar nele, como diz o amigo Manuel:"todos esperamos a un Godot hasta que nos cansamos y vivimos el presente..."
ResponderEliminarEu já decidi que é melhor viver o presente, vaya que vaya, porque o Godot se é o que queríamos de tudo bom...só chega quando as galinhas tiverem dentes!
Digo assim, claro, mas continuo à espera de muita coisa... Ah! A Utopia! Essa não me larga!