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| obra de Salvador Dalí |
Hoy igual que ayer, siguen prevaleciendo los gobernantes que, como dice D. Quijote, "están sumergidos en un golfo profundo de confusiones". De confusiones, de ambiciones, de traiciones, de sin razones.
Como una sanguijuela gigantesca que vaya consumiendo la sociedad entera en su provecho, la corrupción política trae mucho sufrimiento y miseria, trae explotación, indignación, impotencia, rabia, deja huérfanos de bien estar y esperanza a los pueblos que tienen la desgracia de padecerla a niveles inaguantables.










