domingo, 5 de septiembre de 2010

LA EDAD DE VIVIR






                                            Kazuo Ohno




He ido a ver "Conocerás al hombre de tus sueños" de Woody Allen, y me encontré con demasiadas historias, para mi gusto. Sin embargo había una a la que hubiese podido sacar muchísimo más partido, como solo él sabe hacer. Se trata de una pareja de sexagenarios: ella, esa mujer un poco senil a la que el marido deja tirada por vieja después de cuarenta años de matrimonio, y que sin él no sabe qué hacer con la vida.Termina por encontrar un viudo sensible, feo pero muy dulce, de los que aman a su mujer hasta la muerte, que le propone mitigar juntos sus soledades, paseándolas por  jardines cogidos de la mano.
Y luego está "él"(un estupendo Anthony Hopkins), ese prototipo patético de hombre que tanto abunda, que se mantiene fisicamente regular, con poderío económico, y que se niega a envejecer machacándose en el gimnasio, comprando un deportivo y cambiando la parienta por carne fresca a golpe de talonario — para terminar como tiene que ser: engañado, arruinado, y completamente perdido.(Es entonces que se le ocurre echar mano de la esposa abandonada, le propone volver, seguro como está de su obra de caridad, y recibe en toda su crudeza el "trop tard"de ella que terminará de hundirlo: lo típico, en estos casos...)

Saber envejecer es todo un arte, que requiere  mucha cordura y sabiduría, con los años conviene  aprender a ser humilde sin ser servil, manteniendo intactas la dignidad y el interés por las cosas que realmente valen la pena.
Envejecer no le gusta a nadie, no es fácil ni agradable, pero querer echar un pulso al tiempo es apuntarse a la derrota, es más sensato aceptarlo e intentar llevarse bien con esa persona que un dia descubres al otro lado del espejo, en la que no te reconoces.  Tienes que acostumbrarte a no ser por fuera — ¡pero no resignarte a no seguir siendo por dentro!
El declive físico no tiene porqué ser duro, dependiendo de lo que se busque en la vida en cada momento.Se va alcanzando la paz a la par que la sabiduría de necesitar cada vez menos para disfrutar de la vida.
La vejez tiene pocas cosas buenas, sin embargo las que tiene son estupendas: es como el reposo del guerrero que ya ganó peleando el derecho a quedarse sentado tranquilamente a la sombra de un ciruelo sin sentimientos de culpa; es como replegar las velas del barquito de tu vida, y disfrutar por fin de lo que te quede de tiempo , porque ahora ya sabes que no hay que llegar a ningún puerto, que el destino es el propio viaje , y que lo importante es  navegar  por aguas tranquilas, manteniendo viva la ilusion que dé sentido a la travesía.
 Uno se siente joven y vivo mientras mantenga la curiosidad, se interese por las grandes cosas y sea capaz de disfrutar con las pequeñas.
 La edad nos lleva a pensar quizá en renovadas maneras de enfrentarse al dolor y al tiempo, y una de ellas podría ser la Memoria, no dejar caer en el olvido aquello que nos conmovió — contar y comunicarse puede dar ese sentido al recuerdo que vuelva a hacerlo alegría y  vida, ¡porque la edad de vivir es siempre AHORA!
Termino con un párrafo de "El libro del verano" de Tove Jansson, lleno de imaginación y frescura:
"La abuela seguía por tierra el camino celeste de la luna, avanzando, grande y negra, con sus piernas rígidas y su sombrero, y a cada paso que daba parecía más grande. La luz de la luna cubría sus hombros, y ella seguía sobre el destino y sobre la isla entera. No cabía la menor duda de que la abuela encontraría lo que hacía falta para derrotar a la mala suerte, y hasta a la muerte..."


ilustración de la autora
                            
  

5 comentarios:

  1. "Uno se siente joven y vivo mientras mantenga la curiosidad, se interese por las grandes cosas y sea capaz de disfrutar con las pequeñas."
    Isto é que interessa!!!
    Prefiro não pensar no "invólucro", basta que me sinta bem comigo, não é?
    Pareces-me um pouco pessimista, não apenas "realista"!
    Tu tens um olhar jovem e uns olhos muito belos: isto é a tua juventude e sê-lo-à sempre.~
    Disse.

    ResponderEliminar
  2. Neste momento,querida João,escreva sobre o que escreva, é-me impossível transmitir alegria e entusiasmo.Ao contrário, apetece-me ser amarga, e estou a fazer um grande esforço para não cair no pessimismo. Quando consigo não pensar no presente, já me dou por satisfeita.O que menos me pode preocupar agora é o meu aspecto físico,(e isso que sempre me importou,claro).Desejo-te ima noite estupenda.Beijinhos

    ResponderEliminar
  3. Continua, escreve tudo o que te apetece! como se fosse a última coisa que pudesses fazer!
    Eu dir-te-ia: vai buscar os livros que amaste e te encheram os dias: lê!lê!lê!
    A sério, foram sempre um bem tão grande...
    Sabes a companhia que são tão bem como eu.
    Estou por aqui sempre...
    beijos

    ResponderEliminar
  4. Pues a mí me ha parecido optimista su visión de la vejez, María.

    Algo así como el deber cumplido, me gusta considerarla, como usted, el descanso del guerrero, todo está hecho, ahora es el tiempo del descanso, del balance, de las memorias, de la sabiduría. En ningún momento me ha parecido amarga o pesimista. Sí muy sabia y realista.

    Sea lo que sea lo que le duela hoy, sé que es usted una persona fuerte y victoriosa....

    Manuel las saluda a las dos, un placer leerlas, como siempre.

    ResponderEliminar
  5. No sé como daros las gracias,de verdad.¿A quién no le gusta sentirse apoyada,en portugués o en español,en los momentos duros de la vida?Si te dicen que eres fuerte,sacas fuerzas de flaqueza,porque no te sientes sola,y eso es lo único importante.Saludos a Manuel, en nombre de mi amiga y en el mío.

    ResponderEliminar