jueves, 7 de octubre de 2010

MANUEL VICENT

                     


                                                            

                                                                  




Con la radio, el ordenador, la tele, el teléfono gratis, el cine, el yoga, los nietos, los amigos, los viajes, la vista cansada, la pereza y también el propósito de vivir lo que me quede de vida, cada vez aprecio más los mensajes cortos y sin embargo interesantes, la capacidad de síntesis, de emocionarme en un plisplas, de enseñarme y aportarme cosas que me ayuden a enriquecer por dentro y que incluso en un momento dado me puedan servir de consuelo: me refiero a un buen artículo periodístico.
A Manuel Vicent le necesito como a un amigo    indispensable, su estupenda literatura concentrada está surtida con todo lo que puede dar de si un articulista semanal inmejorable — es coloquial sin dejar de ser profundo, imaginativo sin frivolidad, culto sin pedantería, muy personal pero variado,  imprevisible, entrañable, profuso en pinceladas que rozan la genialidad. Atrapa con la primera frase, sin falacias, siempre inconfundible pero siempre nuevo, intenso, reflexivo, agudo, diciendo lo que piensa con la delicadeza moral de no recurrir al insulto gratuito y sí a la burla inteligente, obviando el ataque frontal y mezquino, "...porque el odio mata, y el amor tiene cabalgadas de corcel".
Leer a este extraordinario articulista es un placer para el alma, es renovar cada mañana de
domingo la esperanza de que siempre quede gente como él para que la humanidad un día no pierda definitivamente el norte (..."Frente a la estupidez humana, una sonrisa irónica; frente al desastre planetario, una leve mirada al cielo sin pedir explicaciones; frente a la injusticia, el gesto impasible de la inocencia. Cada mañana la luz del sol establece en la ventana un asa donde agarrarse"). 
Cuando murió su amigo Alfonso el cerillero le dedicó estas palabras: "No son las grandes tragedias que echan abajo las cajas de teatro de nuestra vida, sino la muerte de algún amigo fiel que sin darnos cuenta nos sustentaba".
También él, sin darse cuenta, sustenta la ilusión de nuestro primer café de los domingos, uno de esos placeres que con su transparencia y bondad sabe elevar a la categoría de filosóficamente esenciales...("Mi lucha por la existencia consiste que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas").
Con un humor inteligente a lo Woody Allen, gasta una filosofía de vida que mantiene vigente a partes iguales el escepticismo y la esperanza, una lucidez socarrona y pasota pero a la vez el amor indispensable para disfrutar "a la desesperada " de lo bueno de la vida, de lo natural, de los amigos, de la belleza de las cosas, de como "hay que dibujar un círculo a nuestro alrededor que no pueda atravesar lo que solo nos va herir gratuitamente", porque que el tiempo es un filtro finísimo que va relativizando la importancia de casi todo.
"A mi juicio", escribe ," la vanguardia de la historia está constituida por los panaderos, los cultivadores de patatas, los asentadores de frutas y demás personal del gremio de abastos.
Mientras unos señores toman medidas exactas para destruir el planeta, otros seres maravillosos cada mañana dejan en la puerta de nuestra casa dos litros de leche.
(...)Uno se acuesta lleno de angustia, totalmente derrotado por las noticias del periódico, pero al saltar de la cama al día siguiente contempla con asombro el sol en el tejado.
La civilización avanza de forma ciega y los poetas e intelectuales van agarrados de su rabo.
Los poetas transforman la basura en estética y los intelectuales nos explican porqué no estamos muertos todavía. Formulan graves pensamientos sobre esta gran sorpresa."
Larga vida a Manuel Vicent, una pluma indispensable en este país de memos. 
  

4 comentarios:

  1. Mìra, chica! Deixei-te dois minutos sozinha e já cá estão fora dois posts!!!!
    Parabéns! Fico tão contente!
    Engraçado, porque também leio Manuel Vicent e acho-o seriíssimo e é um prazer ler o que escreve.
    Continuamos em sintonia.
    Por seguro, Tchin Tchin por Manuel Vicent!

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  2. Olha, menina,pensa que os meus posts se escrevem em uma hora. Nada que ver com o teu fantástico trabalho de divulgação cultural a todos os níveis,com um alarde de meios que me deixam "patidifusa"!!Beijinhos

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  3. É só "aplicação" e pedagogia... coisas de "velha" professora...
    beijos

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  4. É isso e muitíssimo mais.
    Só tenho pena de que a palavra EU não entre no teu vocabulário...É como se guardasses com chaves os teus sentimentos, senhora professora!Não deixa de ser interessante e admirável, em um mundo tão egocêntrico.
    Beijinhos

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