![]() |
| obra de Marsden Harstley |
Da vergüenza ajena el cinismo de nuestros políticos, quiero pensar que no llegan al grado sumo de torpeza de creer, ellos y sus secuaces, las perlas que nos van soltando.
La gente normal se pregunta atónita como pudo ser, cuando y como empezó esta trayectoria demencial hacia el precipicio por culpa de algunos, con la connivencia los unos de los otros, incluidos personajes que en su día tuvieron nuestra confianza y que creímos incapaces de caer tan bajo.
Nos encontramos desangelados, sin fe en nada ni en nadie, con todas las altas instituciones bajo sospecha: los valores que nos sostenían, la dignidad y el honor han muerto.
Nuestra gratitud va para aquellos que, utilizando lo que queda de una maltrecha libertad, van destapando una a una las cajas de Pandora, aunque sepamos que las que más apestan siguen por destapar, y que al final todo quedará como siempre en aguas de borrajas, que en este país nadie dimite y todo prescribe, el dinero negro nunca aflora, y quién trabaja honradamente está cada vez más flaco mientras los parásitos que nos chupan están cada vez más gordos, ¡como las tenias!
La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero. Será un joven lechuzo y tarambana, un sayón con hechuras de bolero; a la moda de Francia realista, un poco al uso de París pagano, y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahur, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras; florecerán las barbas apostólicas y otras calvas en otras calaveras brillarán, venerables y católicas. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero, la sombra de un lechuzo tarambana, de un sayón con hechuras de bolero, el vacuo ayer dará un mañana huero. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo, un rojo sol corona de heces turbias las cumbres de granito; hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. Mas otra España nace, la España del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. Una España implacable y redentora, España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea. Antonio Machado. | ||
![]() |
| obra de El Greco |



















