sábado, 18 de mayo de 2019

RENACER TODAVÍA





obra de Paul Gauguin 


Un aire cálido de primavera acaricia la piel y el alma, los sentidos se despiertan del frío como los osos de su letargo, los campos y los jardines se visten de fiesta, un hoyo alrededor de una acacia en flor sirve de bañera a un mirlo cantarín de pico amarillo, la brisa templada invita a olvidar todos los inviernos y a celebrar solo alegrías, hay un bien estar en el aire reconfortante, acogedor, como si todo estuviese en su sitio. Se vuelve al amor con la intensidad necesaria para encontrarse a uno mismo, se vuelve a soñar que todavía soñamos como cuando soñábamos, a sorprendernos con sorpresas que vuelven a ser sorprendentes, a tener ganas de tener ganas y de dejarse llevar como si los sentimientos fuesen hiedras enredándose en la vida, como si en los caminos fuese a quedar para siempre la señal de quién los pisa. Un poco de locura en primavera es saludable, lo dijo Dickinson. Saludable y bienvenida siempre.

      ..."porque soy como el árbol talado
          que retoño:
          porque aún tengo la vida".
                
          Miguel Hernández
           

lunes, 29 de abril de 2019

HIMNO A LA ALEGRÍA





obra de Arthur Prince Spear



Alegría es capacidad de entusiasmo y de acción, un brindis al momento que pasa, al olvido y a la inocencia. Es magia, catarsis, creatividad, utopía. Estar alegres es como una sacudida interior, nada falta ni nada sobra, nos invade una intensa sensación de armonía, nos desprendemos de lo que no necesitamos realmente para llenarnos de lo esencial.
Al final nuestra vida es como la gestionamos, tiene la importancia que queremos darle, siempre aceptando los propios límites pero sin desperdiciar los recursos de que disponemos. Para ser feliz es necesario no equivocarse en las expectativas, que se consiga un buen equilibrio entre lo que uno deseaba y lo que ha conseguido. La felicidad es como un traje a medida, cada uno con la suya, adaptada a su ser. 
A partir de allí, los mismos muros que nos protegen del dolor no dejan pasar la luz, la infelicidad es una casa sin vistas. Pero sin embargo no deja de ser necesario desconectar del mundo de vez en cuando para preservar la salud mental que nos sostiene, refugiarnos en nosotros mismos como en un espacio natural protegido, una reserva de paz y de sosiego, una zona de dulzura en la que envolvernos. Si sabemos buscarla y queremos encontrarla, la encontramos . 

            Eu amo tudo o que foi
            Tudo o que já não é
            A dor que já me não dói
            A antiga e errónea fé
            O ontem que dor deixou,
            O que deixou alegria
            Só porque foi, e voou
            E hoje é já outro dia.

               Fernando Pessoa 

jueves, 28 de marzo de 2019

¡LOS NIÑOS NO!




obra de Hugo Simberg



Necesitamos urgentemente un #MeToo global en defensa de nuestros niños, criaturas frágiles e indefensas, y que todos los días sean el Día del Niño. 
¡Nuestros niños, lo más parecido a un mundo bello a que podemos aspirar, lo más alejado de la maldad en su pureza inmaculada! 
Nuestros niños necesitan y confían en los mayores que les fallan como Judas. Ellos son la inocencia del Reino de los Cielos, la única humanidad transparente y plena en un universo inmenso que se expande sin alma ni consciencia de sí mismo, son lo único realmente grande en nuestras vidas tan pequeñas, su inocencia está al nivel de la inmensidad cósmica. Y sin embargo a veces les dejamos en manos de Lucifer, a menudo agazapado bajo el disfraz de dignatario, famoso, cura o cualquier otra estampa de normalidad e incluso de preeminencia. Nuestros niños y su desamparo, a los que un atajo de cobardes puede robar la infancia y la alegría, lo que es mucho peor que robar el dinero de todos los Bancos. 
Nuestros niños son la reserva de la humanidad que se hunde, el espejo de lo mejor que podríamos llegar a ser de mayores, los dueños de unas calidades morales que se van perdiendo muy pronto, por obra y gracia de los adultos.
Somos capaces de soportar todas las indecencias, empezando por una muy básica: la que haya tantos pequeños pasando frío y hambre mientras nos llenamos la panza. 
Todos somos culpables de todo, los verdugos y los que miramos hacia otro lado.

  Vuela niño en la doble
  luna del pecho:
  él, triste de cebolla,
  tú, satisfecho.
  No te derrumbes.
  No sepas lo que pasa ni
  lo que ocurre. 
  
  (Nanas de la cebolla, Miguel Hernández)   



jueves, 28 de febrero de 2019

LA NEGRA CRUZ DE LA AGRESIVIDAD






obra de Antonio Berni




Se respira en el aire una agresividad asfixiante, está en nuestras vidas, no podemos obviarla, ensucia los días y las almas como las partículas tóxicas, se infla como un globo, porque toda violencia siempre provoca el efecto rebote de acción-reacción. En las Redes se vomitan constantemente descalificaciones y falsedades tan llenas de odio como de faltas de ortografía, se chilla e insulta por doquiera, en el Parlamento, en los medios en general y en las familias en particular.
Como afirma Manuel Vicent, "el insulto es el último recurso cuando los argumentos de la razón han fracasado": es una falta de inteligencia, de catadura moral, de elegancia, de respeto, de prudencia, de generosidad, de tantas cosas fundamentales para una convivencia normal y decente. La crispación se contagia como la sarna, es un cáncer para la salud mental y la estabilidad emocional, interfiere en nuestra paz y armonía interiores. Por desgracia arrastramos desde que empezó la raza humana el estigma de ser el único animal capaz de agredir a los de su propia especie, y esta maldición va a más, sin tapujos ni diques que la contengan, con unas consecuencias nefastas.
Tal vez se frenase este ímpetu devastador de malgastar nuestro tiempo tan escaso, si de vez en cuando cayésemos en la cuenta de que al mundo se le estiman unos 13 800 millones de años de existencia y que el planeta en que vivimos lleva girando 4 500 millones, hasta ahora, año arriba, año abajo. ¡Que no somos nada, que "es tan corto el amor y es tan largo el olvido"!  

jueves, 31 de enero de 2019

LOS ENTRESIJOS DE LA MEMORIA






obra de Romaine Brooks




Aunque la vida es siempre ahora, los balances se hacen con el pasado, solo lo que recordamos nos configura y persiste, y solo la memoria colectiva sostiene la Historia. Somos una reconstrucción mental de la existencia, lo que cae en el olvido se desvanece como el humo. 
Si bien es cierto que el tiempo ayuda al sentido crítico, a tener un distanciamiento razonable de los hechos para no convertir lo que pasó en ideal, la memoria también es fantasía, comparte espacio neuronal con la imaginación, es caprichosa, poco fiel y poco fiable, subjetiva e interesada, tiende a difuminar lo que araña el alma y a magnificar los momentos que nos reconfortan, urde verdades a medias con las que protegernos (por muy críticos que seamos con nosotros mismos, en realidad nadie es como se ve ni nadie se siente como lo ven los demás). Nos enredamos en las contingencias de la fortuna obviando casi siempre nuestra insignificancia con respeto al universo, y a parte del recuerdo de una niñez plena e inocente, por veces muy corta por culpa de algún impresentable, retenemos lo que mejor se nos ajusta de un espectro de sentimientos opuestos que van del amor al odio, del bien estar a la amargura, de la modestia a la ambición, del respeto a la intransigencia, de la generosidad al egoísmo, del perdón al rencor y así.
Todo recuerdo se vincula al contexto emocional e ideológico en el que navegamos nuestro propio mar de peripecias y contradicciones. A veces, hacia el final del camino, si la vida nos da tiempo, volvemos a lo esencial, llegamos a reencontrar incluso la humildad y el equilibrio primeros. A veces. Solo a veces.

lunes, 31 de diciembre de 2018

UN MUNDO IDEAL






obra de Remedios Varo (?)



Es importante preguntarse porqué hemos llegado hasta aquí, porqué tenemos gobernantes, ejércitos, burocracia.  Yuval Harari

El mundo de los humanos nunca fue fácil y su recorrido se va complicando. La utopía de una vida inteligente, justa, tranquila y segura, en amor y concordia, sin plásticos y sin maldad, se aleja a la misma velocidad con que se expande el Cosmos. Ni siquiera podríamos volver a empezar desde otro Neolítico, los avances tecnológicos tienen unas consecuencias que de momento apenas vislumbramos. Un puñado de cerebros cada vez más inteligentes van inventando mecanismos cada vez más sofisticados que puestos al alcance de las masas se vuelven campos minados para el futuro, además de embrutecernos y uniformizarnos, convirtiéndonos en unos seres absolutamente previsibles, narcisos y muy, muy aburridos. La paradoja es que con tantos medios y tanta comunicación nos sentimos más solos e infelices que en épocas pasadas...
Somos los "dueños" ficticios de un maravilloso planeta azul herido  que nos acogió y a la larga nos eliminará, basta pensar que somos su plaga más letal y que al día de hoy son consideradas más útiles para el equilibrio natural las abejas que nosotros. Ya Flaubert afirmó que la inteligencia y la estupidez avanzaban en paralelo. Pues eso.
En el inmenso universo que quizá consiste en una secuencia infinita de universos finitos según las últimas teorías, donde nuestra historia delirante es como una estrella fugaz, el interés de cada vida es tan solo un asunto personal, condicionado siempre por las circunstancias y el momento. Nuestro único privilegio posible es una cierta armonía interior y una razonable alegría de existir, que ser auténtico y buena gente valga la pena, que de vez en cuando podamos hacer un mundo ideal de nuestro pequeño y particular espacio, mientras nos lo permitan los avatares del destino...


sábado, 17 de noviembre de 2018

HABILIDADES SOCIALES




obra de Alexei von Jawlensky



Ser seductor, muy agraciado físicamente, gran comunicador de masas, artista brillante, prestigioso científico, astronauta intrépido, político destacado, un lince de las finanzas, jugador de élite, contorcionista, cabalgar olas gigantes, ganar estrellas Michelín, convertirse en un astro de la pantalla o así, es privilegio de minorías. Luego en plan casero y sencillo, el resto de los mortales intentamos causar buena impresión a los que nos rodean, caer bien, ser simpáticos y estimados y no lo contrario, señalados por algo turbio o negativo. Sobre la marcha vamos reconociendo y aceptando nuestros límites y también nuestras modestas habilidades, siempre necesitadas de esfuerzo y constancia. Nos hacemos mejores personas cuando caminamos hacia el equilibrio duradero que señaló Aristóteles, "practicando la moderación para volvernos moderados": ni demasiado atrevidos ni cobardes, ni demasiado arriesgados ni pusilánimes, ni demasiado rigurosos ni anárquicos, ni demasiado engreídos ni serviles, ni demasiado intensos ni anodinos, ni demasiado abiertos ni alexitímicos, ni demasiado sinceros ni falsos, ni demasiado sofisticados ni vulgares, ni demasiado ilusos ni aguafiestas, ni sabiondos ni ingenuos, ni manirrotas ni avaros, ni sargentos ni sumisos, ni histriónicos ni amorfos, ni perfectos ni desastrosos, ni pedantes ni apocados: siempre a mitad camino entre los extremos. In medium virtus est...
Todos queremos ser queridos, gustar a la gente que nos importa, tener un puñado de buenos amigos, no ser transparentes, no ir por la vida sin rumbo, vivir con entusiasmo, ser auténticos y sin embargo empáticos, que se nos aprecie y se nos tenga en cuenta —  por eso la ausencia de un mínimo de destrezas sociales puede aportar estrés y ansiedad, o incluso adicciones y enfermedades.

El principio más profundo del ser humano es el deseo de ser apreciado. William James

domingo, 7 de octubre de 2018

EÇA DE QUEIROZ






Tela de Paula Rego , de la série O Primo Basílio



Leer enriquece el espíritu, nos abre horizontes, nos enseña y nos  capacita para distinguir la buena literatura, la mala, la genial, la mediocre y eso...
Cuando imaginamos el futuro tenemos un cierto miedo y hasta un cierto vértigo, pero volver al pasado es siempre interesante, a esa vida a veces tan cerca y sin embargo ya tan lejos como el siglo XIX, por ejemplo, de la mano de un escritor como Eça, por ejemplo, con la seguridad añadida de pasar un magnífico rato. El autor de Os Maias y de tantos otros títulos, siempre brillantes, que nunca defraudan, hace un repaso fiel y entretenido por la vida de la clase media portuguesa de entonces a través de personajes y situaciones inolvidables, con un estilo impecablemente suyo. Puede relatar momentos intensísimos o hasta delirantes sin involucrarse, lo cuenta todo con una cierta distancia, como con curiosidad y extrañeza, desde una lejanía socarrona, colando la realidad por el filtro de una sutilísima ironía y un sentido del humor inigualables. Del chic parisino importado para presumir a la vulgaridad de una burguesía provinciana, de las debilidades de la carne a las del espíritu, de las luces a las sombras de un país que sufría entonces un retraso endémico, escaso de inquietudes y con el poder del clero en las consciencias: su obra es el retrato magistral de una sociedad decadente hecho por un escritor abierto a los nuevos tiempos y muy viajado para la época, diplomático de profesión, un cosmopolita genial.
Falleció tempranamente en París, no sin antes haber reconocido algunos valores de su patria y también que bajas pasiones se  encuentran allá por donde se vaya.
Traducido a más de veinte idiomas, es considerado uno de los representantes más ilustres de la literatura portuguesa.
Emile Zola dijo de él: " Los portugueses tienen un gran escritor como Francia cuenta pocos."

"— Que raiva ter esquecido o paiozinho! Enfim, acabou-se. Ao menos assentámos a teoria definitiva da existência. Com efeito, não vale a pena fazer um esforço, correr com ânsia para coisa alguma.
Ega, ao lado, ajuntava, ofegante, atirando as pernas magras:
— Nem para o amor, nem para a glória, nem para o dinheiro, nem para o poder..."
     ( Os Maias) 

jueves, 13 de septiembre de 2018

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL





obra de Karl Schmidt-Rottluff



La humanidad se está enfrentando a un desafío  fantástico e inquietante a partes iguales: el avance imparable de la Inteligencia Artificial. Las cosas van muy rápido, y la IA es una tecnología que puede ser tan peligrosa como la energía nuclear. "Dentro de 20 o 30 años las computadoras serán mucho más potentes que todos los cerebros de la Tierra juntos" ( Raymond Kurzweil). Las máquinas ´hardware y software´ ya son capaces de analizar una situación y tomar decisiones por sí mismas, superando en inteligencia al ser humano. Los retos son apasionantes y temibles a la vez, pero se trata sin duda de un conocimiento y posibilidades que llevan a grandes logros, como por ejemplo el desarrollo espectacular de la medicina, pudiendo intervenir en fases muy tempranas el Alzheimer, Parkinson, autismo e incluso emociones como la depresión o la tendencia suicida, así como el desarrollo de nuevos materiales, mejores vacunas o la prevención de terremotos e inundaciones. También los robots realizan tareas de riesgo incrementando la seguridad en las industrias y de los trabajadores, analizan millones de datos en un tiempo récord con resultados infalibles, y así hasta límites casi surrealistas. Asusta el hecho de poder emular a la naturaleza con redes neuronales artificiales, la manipulación de los cerebros incluso sin conocimiento del individuo, el posible control de nuestro pensamiento y forma de actuar: se pueden implantar mandos cerebrales que permitan hablar a discapacitados y pacientes en coma, mover un mouse con la mirada, pero también manipular nuestro subconsciente para incitarnos a cualquier cosa, como comprar o matar, por ejemplo. Crear experiencias extra corpóreas o que nos sintamos invisibles, cambiar la bioquímica para recuperar datos de la memoria y poder usarla ´a la carta´, generar noticias falsas, etc, etc. Y esto no es más que el principio, por ahora en manos de científicos responsables y moralmente decentes — a excepción de la tecnología armamentística, ese negocio infame. Preocupa enormemente que alguien pueda desarrollar sustancias biológicas de uso militar. Por ejemplo. 
"El éxito en crear inteligencia artificial será el mayor acontecimiento de la historia de la humanidad, pero por desgracia puede que sea también el último", Stephen Hawking.
La robotización de la sociedad a corto plazo ya es tan irreversible como lo fue la globalización, con el control de actividades como la conducción de máquinas, diagnósticos clínicos, funciones periodísticas y de operadoras, la justicia, las ventas y un largo etc. Todo lo que está dentro de una rutina previsible se mecanizará, eliminando así ciertos errores humanos que cuestan vidas, con medios más económicos, que están de servicio las 24 horas sin pedir vacaciones ni ponerse enfermos: si el paro ya es un problema, dentro de 20 o 30 años puede ser una tragedia. "Los avances tecnológicos se suceden tan rápido con la tecnología 5G (quinta generación), que han anestesiado nuestra capacidad de sorpresa", afirma Andrés Oppenheimer. 
¿Acabarán las máquinas, dotadas de determinadas características muy superiores a las de la inteligencia de los mortales, siendo autónomas y conscientes de sí mismas?
¿Acaso dominarán alguna vez un planeta post apocalíptico y de universos paralelos como el de la saga Terminator?   
Esperemos que el impacto en nuestras vidas de todas las tecnologías sea siempre positivo, con más ventajas que inconvenientes, para nuestro bien y del planeta y no para su destrucción sistemática. Hay que preparar el futuro, sabiendo por ejemplo que cuanto más creativo sea un empleo, más difícil será reemplazarlo por un robot, ya que una máquina nunca será capaz de empatizar con la vida y con los humanos. Tendremos que reinventarnos, a nivel personal y de países. Es necesaria una reflexión profunda sobre el modo de vida que queremos, donde puedan confluir la tecnología, la filosofía, el humanismo, la justicia, y en que seamos conscientes de que el hombre debe tomar siempre las riendas del futuro
La inteligencia artificial, como un arma de doble filo, si está al alcance de cualquiera puede ser un auténtico desastre, desembocar en una sociedad cada vez más virtual invadida por manipulaciones que buscan engañar y desinformar, unas variantes muy convincentes, hechas a medida como los deepfakes. Bucles de deshumanización y de desigualdades agravadas, que van depender sobre todo de decisiones políticas. Como casi siempre. El reto es demasiado inquietante, hay científicos que piensan que llegaremos, más pronto que tarde, a la superinteligencia, es decir, a algo muchísimo más inteligente que nosotros, capaces de acabar con la humanidad. Es fundamental que acordemos los límites de esta tecnología a través de un proceso democrático, donde los humanos conservemos el control. Si lo hacemos mal, puede ser nuestro último error.

Que tu viennes du ciel ou de 
l´enfer, qu´importe,
ô Beauté! monstre énorme,
effrayant, ingénu!
Si ton oeil, ton souris, ton pied,
m´ouvrent la porte
d´un Infini que j´aime et n´ai
jamais connu?

Baudelaire, Fleurs du Mal

domingo, 19 de agosto de 2018

EL REGRESO




obra de Erich Heckel



"Todo aquél que empieza a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera". Ernest Hemingway

Cuando se alcanza una edad provecta sin haber sido muy maltratado por la vida, es un lujo poder regresar a las fuentes del sosiego y la armonía, tener más en cuenta la naturaleza y todos sus matices, la buena música, la buena lectura, los buenos amigos, la buena comida, el buen vino y así. Se puede volver a la libertad de la inocencia después de haberlo visto casi todo, a un silencio bien dosificado, a largas caminatas mañaneras a la orilla del mar, por ejemplo, cuando el cielo se está abriendo al nuevo día en una gama de azules tan intensos e imposibles que mirar hacia arriba nos acerca al infinito. 
Cuando ya no queda tiempo para lo que no tiene importancia, ha llegado el momento de hacer las paces definitivas con la existencia y con uno mismo.

viernes, 3 de agosto de 2018

LAS GUERRAS CIVILES




obra de Vladimir Kush




Las malditas guerras civiles, las más aberrantes de todas las malditas guerras, hacen aflorar lo peor de que es capaz el ser humano, la crueldad extrema, el odio más visceral entre compatriotas y hasta entre conocidos y vecinos. La sin razón en estado puro. Después de una larga y encarnizada locura queda un pozo de soledad y desamparo, como en barco a la deriva, un dolor sin tregua, un reguero de sangre inútilmente derramada que mancha para siempre las manos asesinas y el corazón de todo un pueblo. 
El bando de los que "ganan" suelen gozar de honores y prebendas, incluso tener calles propias, estatuas o hasta monumentos, mientras cientos de miles de héroes anónimos que han sido pasados por las armas durante y después, para mayor seguridad del dictador de turno, salva patrias ignorante y déspota, yacen en fosas comunes y cunetas, a lo largo y ancho del país entero. ¡Qué difícil se hace así el perdón y el olvido! Las heridas del alma que no encuentran la manera de cerrarse apuntan siempre hacia el rencor. 
Los políticos intransigentes, los que fomentan el odio y el enfrentamiento, son nefastos y peligrosos y tan bestiales son los totalitarismos de izquierdas como de derechas. Todos los que se atreven a iniciar una confrontación armada entre hermanos, una maldita guerra civil de consecuencias imprevisibles, deberán invariablemente ser juzgados por la Historia: no se puede llegar al poder por los atajos de la desfachatez y la indecencia. No se puede.  Ya no se puede poder. Nunca más. 

"No se puede conquistar una idea con un ejército"  Thomas Paine





martes, 12 de junio de 2018

LA NEGRA SOMBRA DE LA ENVIDIA












Cuando alguien afirma que le tienen envidia es porque es envidioso, lo que atribuimos a los demás tiene mucho que ver con lo que somos: cada uno ve en otras personas sentimientos que son los suyos pero que se niega a aceptar, como en un mecanismo de defensa, un auto engaño. Nuestras sombras interiores se proyectan en un mundo externo hecho a medida, construido con las características propias que en el fondo son las únicas que conocemos bien: "No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros" (Kant). Se dice que la mayoría de los seres humanos padecen envidia, pero eso no se puede demonstrar, ya que la envidia es un sentimiento inconfesable, corrosivo, feo y oscuro que habita solapado en el fondo de la mente — nada que ver, por supuesto, con la llamada envidia sana, que no es más que un anhelo, un deseo utópico nacido de la admiración: así es como se "envidia" a personas interesantes que ni se conocen personalmente, al talento, a la belleza, a la generosidad, a la elegancia, y si acaso también al poder, a la riqueza, al estatus social y así. No es lo mismo, sin embargo, desear cosas de que carecemos que envidiar y querer ser el que tiene la suerte de disfrutarlas, tener fijación con personas determinadas: quien quiere cambiar de piel o de lugar no puede ser feliz nunca, somos tan solo lo que hacemos con nuestra vida, la nuestra, desde nuestro rincón perdido en el inmenso mundo.
Cuando alguien afirma en voz alta que le tienen envidia se descalifica solo, tiene el mismo mal gusto que el narciso complaciente poniéndose méritos y medallas. Al fin y al cabo todos somos apenas "unos bichos de la tierra tan pequeños" como dijo el gran Camões.

  No mar, tanta tormenta e tanto dano,
  Tantas vezes a morte apercebida;
  Na terra, tanta guerra, tanto engano,
  Tanta necessidade avorrecida! 
  Onde pode acolher-se um fraco humano,
  Onde terá segura a curta vida,
  Que não se arme e se indigne o Céu sereno
  Contra um bicho da terra tão pequeno?

     ( Os Lusíadas, Canto I, 106)