jueves, 4 de noviembre de 2010

APRENDER A VIVIR

 






En el último diálogo de La Educación Sentimental, Frederic y su amigo Deslauriers hacen la crónica del fracaso de sus respectivas vidas. Flaubert ya en aquella época, también convulsa, perseguía el sueño de un equilibrio entre el conocimiento y las emociones, de poder vivir la vida auténtica e inteligentemente, en aras de conseguir la ansiada meta del bienestar interior, que debe ser el fin último de una vida coherente.
Al día de hoy aún "estamos en ello" sin haberlo logrado, dando palos de ciego, avanzando dos pasos y retrocediendo uno, incapaces de reinventar una sociedad que se ha quedado obsoleta, donde es difícil encontrar paz y felicidad.
En la educación del siglo XXI sigue habiendo una asignatura pendiente: la que enseñe a vivir, esa "educación sentimental" que reclamaba Flaubert, que no es otra cosa que enseñar a pensar y a sentir. Aún sigue haciendo falta cuestionar muchos de los valores establecidos, escasean los referentes válidos para el largo y duro recorrido de nuestra propia andadura vital.
Afirma Damasio que el objetivo de una buena educación es organizar desde la infancia nuestras emociones de tal modo que podamos cultivar las mejores y eliminar las peores, pues las emociones están al comienzo y al final de todos los proyectos y de todos los mecanismos de decisión.
Los niños no sabrán convivir de mayores si nadie les menciona nunca en qué consiste saber ponerse en el lugar del otro, si nadie les ha dado cariño o advertido de que su salud se degradará a raíz de situaciones repetidas de un estrés generado por miedos imaginarios o ambiciones desmedidas.
Hay que enseñar la alegría, la ternura, el amor a la vida y a la hermosura de las cosas, somos en gran medida lo que aprendimos a ser .
Los jóvenes tienen derecho y obligación de conocer unas verdades que solo la experiencia de los mayores les puede transmitir.
Dejo como ejemplo algunas que vienen sobre la marcha a mi curtida mente de vieja:

Ser competitivo crea desasosiego, y la excesiva necesidad de bienes materiales solo fomenta la insatisfacción, la estupidez y la injusticia.

La paz consiste en tener orden por dentro, en saber lo que la vida nos puede dar y las limitaciones que presenta.

Nada de lo que vale la pena se consigue sin esfuerzo.

La decencia está para praticarla, no para proclamarla.

Mejor que saber mucho es actuar sabiamente.

Cuando las cosas ocurren de cierta manera y no se puede luchar contra ellas, hay que saber asumirlas.

Pobres son las personas que solo tienen dinero.

No se puede ganar siempre ni tener siempre la razón, ceder es sabio y la auto-crítica indispensable.

Sólo se sienten superiores los que no valen nada.

Decir a alguien que sí puede, es ayudarle a poder, todos tenemos talentos y habilidades a veces insospechados.

Hay que aprender a elegir entre ir de víctima o de protagonista.

Hay muchas formas de ser desgraciado pero también hay muchas de ser feliz.

Nuestra escala de valores va a ser el condicionante de nuestros estados de ánimo.

No somos responsables de la cara que tenemos, pero sí de la cara que ponemos.

Quién se aflige antes de tiempo, se aflige más de lo necesario.

Hay que saber dar a cada cosa la importancia que realmente tiene.

Nadie te puede hacer daño sin tu consentimiento, la primera vez será culpa suya, pero la segunda tu eres el responsable.

Aprender a decir No es saber definir los propios límites de independencia y libertad.

No hay que perder la visión global de la vida durante los tiempos difíciles, ni dejar nunca de aprender de las experiencias buenas y malas.
Es importante saber qué libros leer y con cuales no hay que perder el tiempo.

La vida es una larga lección de humildad,
¡Feliz Fin de Semana!
 María


óleo de Corot

4 comentarios:

  1. É muito bom ver-te "pensar". És clara, honesta no que dizes e tem tudo muito interesse:"ensinar a viver", ajudar, "dar pistas"...
    É um assunto que me preocupa e tem tanta coisa a dizer...
    "Hay que enseñar la alegría, la ternura, el amor a la vida y a la hermosura de las cosas, somos en gran medida lo que aprendimos a ser."
    É bem verdade!
    Beijinhos e bom fim de semana!

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  2. Todo un arsenal de sabiduría desplegada en sólo unas líneas.

    No sé si tiene hijos o hijas. En caso afirmativo, tengo que decir que son muy afortunados de tener una madre tan sabia y sensible.

    Y sí, hay asignaturas que deberían se obligatorias en la escuela. Enseñar a percibir las cosas bellas y sencillas de la vida, la ternura, la amabilidad, la educación, la cortesía, en fin.....


    Saludos afectuosos, amigas mias, de su admirador Manuel.

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  3. Gracias Manuel, me alegro de verlo por aquí de nuevo,es usted muy amable.Tengo una hija y un hijo, y seguramente me han dado y enseñado ellos más a mí que yo a ellos.(Espero haberles dado algunas pistas, como dice mi querida amiga João, que usted también aprecia tanto).Saludos amigos.

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  4. Gracias, amigos! Manuel ha mucha razón, Maria es una mujer sàbia y muy sensible.

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