miércoles, 7 de septiembre de 2011

A LOS ÁRBOLES CON AMOR





Ficus centenario en Cadiz


No vengo a contar que amo los árboles y que no podría vivir sin su compañía al otro lado de la ventana, con sol o con luna, bailando al viento o lavándose las hojas en días de lluvia.
No vengo a contar lo que es para mí perderme en un bosque y sentirme en casa, en la casa de mi ser más profundo, no vengo a contar que la humanidad se hizo en las selvas, y que lejos de lo verde nos volvemos otra cosa.
Vengo a hablar simplemente de lo que aprendí con ese Mago de los bosques que es Joaquín Araujo. Resumo:

— Los árboles utilizan para producir energía los dos únicos elementos ilimitados del planeta, que son la altura, como es obvio, y la luz.
A propósito de la luz: los rayos del sol llegan a nuestro planeta en una proporción 15 veces mayor a la que éste necesita para cubrir todas sus necesidades, absolutamente TODAS, lo que viene a significar que desde que sabemos usar los paneles voltaicos y la energía solar térmica, tenemos al alcance de la mano la solución para uno de los problemas más acuciantes que llevamos a cuestas. Es una notícia esperanzadora!
Es, al fin y al cabo, lo que vienen haciendo los árboles desde su principio, una sabia labor para el equilibrio de la vida — que los humanos no hacemos más que poner en la picota constantemente.
Cada hoja funciona como una mini central fotovoltaica que atrapa la energía solar; con ella y la ayuda del agua (otro elemento imprescindible para la vida), convierten la energía en hidratos de carbono y azúcares, elementos de fertilidad imprescindibles, es decir, convierten la luz en vida. Así de sencillo.
Es gracias a los árboles que el aire llega con suficiente oxígeno a todos los pulmones: un árbol maduro, de unos 200 años, tipo encina, haya, alcornoque, etc, produce él solo oxígeno para diez personas. Un árbol frondoso puede tener hasta 600.000 hojas trabajando, convirtiendo la luz en vida: 3 mil millones de litros de oxígeno al año.
Por otra parte están las raíces, el mejor administrador del água del planeta: la retienen, pudiendo llegar a acumular unos 70.000 litros cada una, y la liberan en pleno verano, cuando "sudan", pudiendo estar liberando a la atmósfera 300 litros de agua por día y arbol, mejorando considerablemente el microclima.
En cuanto a la fertilidad de la tierra: los árboles le lanzan energía, sustancias orgánicas en las hojas que caen. En otoño cada árbol puede abonar la tierra con 60-70 kilos de hojas muertas, mientras la alianza entre hongos y plantas en las toneladas de raíces del árbol es fundamental para el metabolismo del propio árbol y de las plantas en general. En las primeras capas del suelo de un bosque hay una riqueza enorme de vida, com miles de seres vivos por cm./2, desde bacterias o protozoos a los visibles para el ojo humano, como los insectos o las lombrices.

Después de esta preciosa lección de botánica, la pregunta es obligada: ¿Seremos capaces de convertir el planeta en un desierto?

Sentada a la sombra de mi acacia que planté hace 14 años, que me cobija y produce tanta vida en su sencillo estar allí con las ramas colgantes donde posan los pájaros, que me da paz y bienestar, mi corazón repite, incrédulo y temeroso,
 ¡¿Diós, seremos capaces ?! 



"Verde viento. Verdes ramas"... (García Lorca)

5 comentarios:

  1. Um belo texto que é uma grande aula de botânica, sim.
    A natureza é extraordinária e nós estupidamente continuamos a destruí-la.
    A foto da árvore é uma maravilha.
    Gosto de estar num local rodeada de verde e gosto de chegar à janela e ver um pouco de verde. Por enquanto ainda vejo, mesmo aqui no meio da cidade.
    Um beijinho grande

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  2. Que maravilha a vida! As árvores são mesmo as árvores, aquela coisa boa e bela a que nos afeiçoamos sempre, de um modo ou de outro, não é
    Seremos capazes de deixar a terra num deserto?
    Quem dera que não!
    <Eu plantei um coqueiro no meu jardim de São Tomé. Lindas árvores os coqueiros. Sempre lindas as árvores!
    Sim, Isabel, é bom ver um bocadinho de verde à janela!
    Um beijo

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  3. Tiene un jardin precioso, María, no podía ser de otra manera...
    También aprendo mucho con Joaquín Araújo, debe ser un hombre muy equilibrado y feliz, siempre en contacto con la naturaleza.
    Abrazo fuerte, Manuel

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  4. Maria, que coisa linda, pensa sentar-se debaixo de uma arvore centenária dessas. Amamos oliveiras, já sentiu o perfume? Foi bom vir aqui e sentir que seu coração está mais feliz, nos alegramos com você.

    Bjs das amigas cozinheiras

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  5. Me quedo con:" La humanidad se hizo en las selvas, y lejos de lo verde nos volvemos otra cosa"

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