domingo, 26 de septiembre de 2010

MODAS, MODOS Y MODALES

                                                                    




                                              mujer girafa



La moda no es un fenómeno efímero, vano y sin fundamento , es parte integrante de la historia del Hombre a través de los tiempos. Desde que dejamos de andar a cuatro patas, empezó nuestro afán de pintarnos  y adornarnos con cachivaches variados, en un deseo de embellecernos que nos honra, puesto que, viniendo directamente del mono, cualquier mamífero de la selva nos daba cuarenta patadas, nunca mejor dicho. Donde esté la bellísima piel de un tigre o una cebra, que nunca envejecen, o los ojos de un lince o una gacela, sin patas de gallo...enfin, ¡que hacemos muy bien aseándonos y acicalándonos para intentar gustar y gustarnos!
Con la evolución del homo sapiens, la vestimenta pronto se convierte también en una oportunidad de ostentación de riqueza, de poder y de rango social. 
La forma de vestirnos viene siendo, desde la Antigüedad clásica, impositiva, como casi todo en sociedad, una especie de dictadura que nos imponemos voluntaria y resignadamente.  Vestimos según los cánones de cada época, por no decir de cada temporada — si no nos gusta quedar anticuados, un poco "out"!
Eso sí, en lo centros de compra nos dan ese pequeño margen de opción a un estilo propio ( dentro de unas coordenadas limitadísimas) que nos va a definir, porque el atuendo es nuestra primera carta de presentación.



óleo de Luis XIV
                        
   
La evolución histórica de nuestra indumentaria tiene sus propias implicaciones sociales e ideológicas, de tipo moral y estético, nos vestimos según los cánones de cada época, de cada historia y de cada geografía.  Los  creadores  de la moda visten unas costumbres que la sociedad va imponiendo, y así, gracias a los más iluminados y atrevidos, nos fuimos liberando de la tiranía de corsés y miriñaques, pelucas empolvadas y faldas de globo o ( los caballeros) de calzones cortos con medias de seda y zapatos de tacón y hebilla o lazo,  casacas de brocado y sombreros de tres picos, por ejemplo...
La moda con el tiempo se va haciendo más ponible y democrática,  pero  sigue imponiéndosenos, implacable y tirana, casi siempre para bien: las señoras pudimos enseñar las piernas, cortar el pelo  o dejarlo larguísimo, usar pantalones, y los hombres  ganar también en variedad y comodidad, todos nos liberámos de pasar años de negro por los lutos, enfin, la razón se va imponiendo,( sobretodo a medida que la voz de la iglesia pierde peso).
Es curioso ver como la moda siempre acaba por imponer su  ley, he visto señoras antaño  recatadísimas enseñar más de lo necesario, y señores  respetabilísimos en sus respetabilísimos trabajos, vestidos de carnaval en la explanada de una playa, y me pareció genial y divertido: soy amante del buen humor  hasta en la vestimenta.
En cuestión de modas, nunca digamos "de este agua no beberé", nunca démos por inegociable, (¡un suponer!) que al llegar las arrugas en toda su crudeza, no acabemos claudicando, y poniéndonos unos morros de besugo para eliminar el dichoso código de barras,o rellenando las mejillas derrumbadas...He visto octogenarias míticas en televisión luciendo una piel tan estirada como la de un tambor, sólo que llevan tantas capas de relleno ( se les cae por la ley de la gravedad, y hay que ir poniendo más), que aparecen hinchadas, como mordidas por un enjambre de abejas — y lo digo desde el respeto, que cada uno hace con su cara lo que le parece, ¡ya quisiera yo arreglar la mía!

modelo de Ágatha Ruiz de La Prada 

El que diga que no le gusta gustar, seguramente está mintiendo, nos gusta que se nos vea, no es agradable cuando nos convertimos  en la calle en seres completamente transparentes, ignorados, cuando ya nadie se fija en nosotros, ¡como si no existiésemos! Es cruel e injusto, en una sociedad  con un afán cada vez mayor de   protagonismo, donde hay gente que haría cualquier cosa con tal de ser famosa, salir en los medios, ¡aunque fuese un minuto!: "llamo la atención , luego existo". 

tribu urbana
                         
La verdad es que no es tan difícil hacerse notar, nos basta con  saltar  a la torera alguna de las normas férreamente establecidas — todo el mundo nos ignora, hasta que pisemos la raya de la normalidad, porque entonces absolutamente todos nos señalarán con su dedo censor: alguien anuncia que va quemar el Corán, y su imagen recorre el mundo en veinticuatro horas; alguien hastiado de una vida perra se sube a un campanario con intenciones de terminar con ella, y reúne a cientos de personas que pasaban por ahí, entre ellas algunas dispuestas a todo para impedir que se vaya de este mundo. Somos así de particulares...
Necesitamos emociones fuertes para esquivar una rutina que no siempre es de nuestro agrado, y eso lo saben muy bien los responsables de las tertulias televisivas, que tan de moda están. Sé de buena tinta que dan instrucciones muy concretas a sus tertulianos: ir a la yugular del contrincante, jugar sucio, ser soez, barriobajero, ordinario, chillar, insultar.
Por desgracia parece ser que es la única forma de engrosar los tan anhelados índices de audiencia, de no aburrir al personal a punto de quedarse traspuesto en la butaca del salón.
Qué tiempos...
                                                            

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"LA VIDA ES BELLA"








A todos nos impactó, de una forma u otra, esta oscarizada película de 1997.
Hay que seguir denunciando siempre en toda su crudeza el tema del nazismo y otros muchos,   tenemos la obligación moral de seguir padeciendo los horrores escenificados o los reportajes en directo hechos por personas que a menudo arriesgan la vida para que haya testimonios sangrantes de como fue, de como pasó. No queda otro remedio que saber, que desesperarse conociendo la parte más vergonzante de nuestra condición.
Pero llega un momento, cuando uno cree que, de tanto que lleva visto ya casi tiene perdida la capacidad de asombro, en que surge dentro del alma una necesidad de escapar, de buscar refugio en un mundo donde protegerse de tanto dolor   improductivo, de intentar, por un simple ejercicio de equilibrio mental, cosas más refrescantes. Llega a producir pudor enseñar o ver la miseria de los demás, por ejemplo, las piltrafas humanas de los campos de exterminio apiladas como basura, desnudas, empujadas con palas hacia fosas comunes donde ya da lo mismo un rostro que un trasero: dentro de cada uno de esos despojos hubo un día una persona llena de dignidad y de sueños, quizá hermosa, inteligente, luchadora, enamorada, que seguramente por dentro mantuvo hasta el final su coraje y su grandeza moral, ¡su elegancia!, pese a tan insoportables niveles de desolación.
Es muy duro ver una y otra vez las imágenes de la gente a quien el destino machacó, y por eso con la película de Benigni se siente una emoción hecha de alivio: tiene que ser posible sonreír a un niño hasta el final, mantenerlo ajeno al dolor en medio de la ignominia. Los niños brindan a veces la oportunidad de convertirnos en héroes, por hacer sonreír a un niño somos capaces de cualquier cosa, solo ellos pueden sacar lo mejor que llevamos dentro, lo más noble y lo más creativo.
"La Vida es Bella" es un canto al Amor, a cómo darnos es la salida que nos libera de las cadenas, nos redime, nos justifica. 
Por eso la película es tan hermosa, porque en medio del caos, la inocencia de un niño triunfa de la maldad de los hombres y los hace todavía más pequeños y cobardes.
                                                                         
                                                                
obra de August Macke

                                                       

martes, 14 de septiembre de 2010

LAS VENTANAS DEL CORAZÓN






Foto de Steve McCurry




Me gusta la cara de la gente, cuando miro las nubes casi siempre termino por ver el rostro de una persona, normalmente un viejo con una nariz imposible y largas barbas, que rápidamente se van diluyendo.
También me gustan mucho  los retratos al óleo, y me parece curioso que las personas estén siempre tan serias, seguramente fué por eso que la media sonrisa de la Gioconda la ha convertido en la retratada más famosa del mundo... A lo mejor es que sonreir parece poco solemne para tan importante momento, el de inmortalizar tu rostro caduco!
Hay una teoría curiosa sobre la sonrisa: el hombre primitivo enseñaría los dientes para avisar al enemigo del poderío de su dentadura (sobretodo si no le faltaban todavía muchas piezas...), y de la entereza de su ánimo. Con el tiempo esa mueca se iría convirtiendo en algo amable — por lo menos cuando sonreír es algo más que estirar los labios. Pero, bien pensado, quedan en ciertas sonrisas resíduos de esa finalidad primaria ("¡¡Dientes, susurraba la Pantoja a su amado, acosados por paparazzis en tiempos difíciles con la Justicia, Dientes, que es lo que les jode!!").
Lo mismito deben pensar los políticos, digo yo, cuando lucen esas dentaduras blanqueadas en los momentos más chungos, por ejemplo  al perder estrepitosamente unas elecciones que daban por ganadas, o cuando están gobernando y todo va de mal en peor. La gente suele preguntarse airada: "¿¡¿¡ pero de qué demonios se rien ?!?!"    
Lo mismo les pasa a los condenados por corrupción y estafa: salen de los juzgados declarándose inocentes entre amplias y dicharacheras sonrisas.  Siempre creí que, si a alguien le acusan de un delito que no ha cometido, atentando gravemente contra su honor y dignidad, debería espumar de rabia e impotencia y no lucir semejante semblante de satisfacción.
Pero no he venido hablar de las falsas sonrisas, sino de las de verdad, que son las que me importan.
Una sonrisa amable, dedicada a alguien concreto, es como una carícia, un acto de generosidad que enriquece al que la da y al que la recibe. Hay personas de sonrisa fácil, amena, cálida, y las hay que no sonrien nunca, ni para una foto, ¡con lo mal que se sale sério! Yo personalmente prefiero que me sonrían, aunque sea un tic nervioso, una costumbre distraída, una falsedad, una hipocresía, me da igual, antes eso que una cara de asco, por muy auténtica que sea...
La otra gran ventana que habitamos es la mirada. La mirada define a la persona, es una seña de identidad ( a menos que se sea ciego o estrábico, es evidente)...
La mirada.
Nada llega más hondo que la mirada de un niño: perder el referente de esa transparencia primera, incontaminada, sería como no volver a poder saber donde está el norte y el sur, sería como si olvidásemos para siempre a qué huele una flor o a qué sabe una fruta.
Luego esos mismos ojos que nos conmueven tanto, irán perdiendo la inocencia a medida que se llenan de contenido, en un proceso complejo pero bello que todos sabemos.Vamos entonces encontrando por el camino ese abanico de miradas, las que nos inspiran ternura y las que nos inspiran rechazo, las discretas, las misteriosas, las seductoras, las asustadas, etc.... Hay quién gasta una mirada dura para esconder sus flaquezas y quién mira por encima del hombro desde su podio de soberbia. Hay miradas de sano orgullo y miradas serviles, las hay de esperanza y las hay de rendición — y hay quien, en situaciones extremas, te rompe el corazón con una mirada en que sobran todas las palabras.
La inteligencia o la vulgaridad estan patentes en la forma de mirar. Hay miradas extraviadas, de quien se entera de poco y las hay igualmente extraviadas de los que creen que se enteran de todo. Las hay guasonas, alegres, pizpiretas, atrevidas, que seducen sin proponérselo, y las  que se creen seductoras y se equivocan.  Hay miradas impenetrables, inexpresivas, que nunca te dejan adivinar lo que hay detrás y las hay que son como el cabecero de lo que se está diciendo — se puede estar pidiendo perdón y decir con los ojos que no se está arrepentido y al revés, se puede estar insultando a alguien y con  la mirada estar diciéndole que se le sigue queriendo. También están esas miradas con una carga erótica muy superior a un desnudo integral...
Con la mirada se ama, se desea, se acaricia, se halaga, se ignora, se desprecia.Y también se humilla, por desgracia, con unos ojos indiscretos y atrevidos clavados en la llaga que otro intenta llevar con disimulo, una cojera, una obesidad, lo que sea — una carga de esas que te dá la vida y que esta sociedad tan absurda convierte sin compasión en un castigo.
¡Si nos mirásemos de frente con miradas limpias y generosas, seríamos más felices, tanto los que diésemos como los que recibiésemos!
Dejo algunos retratos que me gustan especialmente

                                   Rembrandt                                                 Durero

Rosetti
Botticelli


Tiziano


El Greco

Vermeer

leonardo da Vinci



Van Dyck

viernes, 10 de septiembre de 2010

MIEDO,TENGO MIEDO...




óleo de Durero (siglo XVI)




No deja de ser curioso el que sean las sociedades más seguras las más atemorizadas, pero es que hay un miedo social, que no es inherente a la naturaleza humana, es un miedo que se aprende, con una endiablada relación causa-efecto: quanto más hay que perder, más miedo. 
Desde los miedos primitivos del hombre de la selva a los del siglo XXI, la historia de este sentimiento atávico se fué complicando mucho, tanto en la rama de las neurosis colectivas, ya  globalizadas, como en la de los miedos de "traer por casa", esos con que cada uno compone su miedología privada....
 Los "grandes miedos" son cada día más indeterminados, cambiantes e impredecibles: ¿qué nos toca temer ahora mismo —  que suba el mar, una fuga radioactiva, una bomba en el metro quizá, la invasión amarilla, un trozo de satélite que nos pueda caer en la cabeza? Difícil  elección, y cargar con el peso de la incertidumbre de todo lo que pueda ocurrir,  es  francamente demasiado para el body...
En los tiempos de la guerra fría entre Estados Unidos y  Rusia, la cosa todavía se podía controlar,  y entonces hubo muchos ricachones que precavidamente se hicieron construir un refugio anti-atómico, pués la gente con poderío no se va resignar a morir por una tontería, ¡total, una guerra atómica! — cuando todo hubiese pasado, (que además iba a ser rapidito y muy limpio), salían del zulo, ¡ y a vivir, oye!
 Pero al día de hoy, como los grandes peligros  son cada día más  surrealistas, nos alimentamos y retroalimentamos de pequeñas y domésticas complicaciones a " nivel miedo", con las que ir adornando nuestra historia particular , llenándola de sufrimientos inútiles y absurdos. 
¿En qué nos puede ayudar la anticipación  al dolor, o al fracaso, o a lo desconocido? El miedo a actuar o a quedarnos parados, el miedo a la carretera o al avión, a propasarse o a quedarse corto, miedo a no estar a la altura, miedo a ir y miedo a venir, al qué dirán, a hacer el ridículo, miedo a la miseria (ataca más a los ricos), miedo al futuro, miedo al pasado, miedo a la muerte, miedo a la vida, miedo a los asesinos y a los violadores, miedo a las inundaciones y a los terremotos, a las multitudes, a los chinos, a los moros o a los ciempiés, a la gripe A o a las vacas locas, a los virus o a los ascensores —¿ qué más dá, si todo el miedo nos paraliza y nos aterra, nos corta las alas de raíz?
¿Si todo a la vez no nos puede tocar, porqué cargar con tamaño peso?
¿Porqué no probamos a vivir tranquilamente, a ser posible gozosamente, cada momento, y mañana será otro día?
Curiosamente, está demostrado que pasar por situaciones muy traumáticas ayuda a desmontar la neurosis del miedo.
Lo inteligente es adaptarse a la vida, porque  lo que no sabemos aceptar, es lo que nos provoca mayor sufrimiento. Si siempre estamos evitando los problemas por miedo a enfrentarlos, estamos evitando vivir.
Nada puede hacernos tanto daño como nuestros propios pensamientos, y "quién teme sufrir", como dijo Buda, "sufre de temor".
No hay que perder la visión global de la Vida en los tiempos malos, el valor y la esperanza, antídotos del miedo, son los que nos sirven para sobrevivir; si no plantamos cara al miedo, nuestros mecanismos de acción se debilitan.
Me quedo con el mensaje esperanzador de Dan Baker:
"Siempre hay más para amar que para temer"
                               



                         
                                          óleo de El Bosco (siglo XV)
       



                                 

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA EDAD DE VIVIR






                                            Kazuo Ohno




He ido a ver "Conocerás al hombre de tus sueños" de Woody Allen, y me encontré con demasiadas historias, para mi gusto. Sin embargo había una a la que hubiese podido sacar muchísimo más partido, como solo él sabe hacer. Se trata de una pareja de sexagenarios: ella, esa mujer un poco senil a la que el marido deja tirada por vieja después de cuarenta años de matrimonio, y que sin él no sabe qué hacer con la vida.Termina por encontrar un viudo sensible, feo pero muy dulce, de los que aman a su mujer hasta la muerte, que le propone mitigar juntos sus soledades, paseándolas por  jardines cogidos de la mano.
Y luego está "él"(un estupendo Anthony Hopkins), ese prototipo patético de hombre que tanto abunda, que se mantiene fisicamente regular, con poderío económico, y que se niega a envejecer machacándose en el gimnasio, comprando un deportivo y cambiando la parienta por carne fresca a golpe de talonario — para terminar como tiene que ser: engañado, arruinado, y completamente perdido.(Es entonces que se le ocurre echar mano de la esposa abandonada, le propone volver, seguro como está de su obra de caridad, y recibe en toda su crudeza el "trop tard"de ella que terminará de hundirlo: lo típico, en estos casos...)

Saber envejecer es todo un arte que requiere mucha cordura y sabiduría, con los años conviene  aprender a ser humilde sin ser servil, manteniendo intactas la dignidad y el interés por las cosas que realmente valen la pena.
Envejecer no le gusta a nadie, no es fácil ni agradable, pero querer echar un pulso al tiempo es apuntarse a la derrota, es más sensato aceptarlo e intentar llevarse bien con esa persona que un dia descubres al otro lado del espejo, en la que no te reconoces.  Tienes que acostumbrarte a no ser por fuera — ¡pero no resignarte a no seguir siendo por dentro!
El declive físico no tiene porqué ser duro, dependiendo de lo que se busque en la vida en cada momento.Se va alcanzando la paz a la par que la sabiduría de necesitar cada vez menos para disfrutar de la vida.
La vejez tiene pocas cosas buenas, sin embargo las que tiene son estupendas: es como el reposo del guerrero que ya ganó peleando el derecho a quedarse sentado tranquilamente a la sombra de un ciruelo sin sentimientos de culpa; es como replegar las velas del barquito de tu vida, y disfrutar por fin de lo que te quede de tiempo , porque ahora ya sabes que no hay que llegar a ningún puerto, que el destino es el propio viaje , y que lo importante es  navegar  por aguas tranquilas, manteniendo viva la ilusion que dé sentido a la travesía.
 Uno se siente joven y vivo mientras mantenga la curiosidad, se interese por las grandes cosas y sea capaz de disfrutar con las pequeñas.
 La edad nos lleva a pensar quizá en renovadas maneras de enfrentarse al dolor y al tiempo, y una de ellas podría ser la Memoria, no dejar caer en el olvido aquello que nos conmovió — contar y comunicarse puede dar ese sentido al recuerdo que vuelva a hacerlo alegría y  vida, ¡porque la edad de vivir es siempre AHORA!
Dejo aquí un párrafo de "El libro del verano" de Tove Jansson, lleno de imaginación y frescura:
"La abuela seguía por tierra el camino celeste de la luna, avanzando, grande y negra, con sus piernas rígidas y su sombrero, y a cada paso que daba parecía más grande. La luz de la luna cubría sus hombros, y ella seguía sobre el destino y sobre la isla entera. No cabía la menor duda de que la abuela encontraría lo que hacía falta para derrotar a la mala suerte, y hasta a la muerte..."


ilustración de la autora
                            
  

martes, 31 de agosto de 2010

LA VIDA ES UNA FUNCIÓN



                                        
                             


obra de Gina Pellón






.....¡Vive! ¡Inténtalo!
.....¡Ama! ¡Busca!
.....¡Sueña!
.....¡Cree! ¡No te rindas!
.....¡Llora! ¡Lucha! "    
                     (Charles Chaplin)

La vida es una obra de teatro que no admite ensayos, hasta que baja el telón y la pieza se acaba. Sin aplausos.
Cada persona empieza y termina en sí misma, hace un único viaje sin retorno del cual es el protagonista absoluto. Intentando ser como no se es para amoldarse a esquemas estereotipados se malgasta nuestro tiempo, se pierde en interés y coherencia. Lo valioso es siempre diferente, cada uno solo puede y debe mejorar en relación a sí mismo, solo puede y debe organizar sus proprias emociones, pues como dice Rosa Montero "sin un mandato interior que nos haga intentar ser mejor de lo que somos, la vida sería muy embrutecedora".
Pocas veces sale todo según lo previsto, de repente nuestra historia da un vuelco que no estaba en el guión y hay que improvisar sobre la marcha.
Como en un gran circo, es igual ser el equilibrista que el domador de fieras: lo importante es disfrutar con el papel que nos toque en el reparto, levantarse por la mañana con ganas de subir al trapecio o de poner la nariz de payaso, lo mismo da.
Detrás del telón todo es verdad o todo es mentira, lo único importante es no perder jamás el interés por la función.


obra de Grant Wood

sábado, 28 de agosto de 2010

EL PERFUME DEL SILENCIO





                                                 Marcel Marceau



Las palabras son el hilo con que vamos tejiendo nuestra historia, las hay sabias, amigas, amables, graciosas, esclarecedoras, inteligentes, las hay que nos enseñan, nos deslumbran, nos descubren mundos nuevos, que nos reconfortan, nos ofrecen cariño o acercan posturas, que nos dan esperanza y nos sosiegan: a veces una palabra es todo lo que necesitamos, a veces incluso es suficiente  para cambiar un destino.
Y luego está la contrapartida, ese aluvión de vaciedades presuntuosas y cansinas, tóxicas, ofensivas, malintencionadas, que confunden, que engañan y mienten, tanto si halagan como si desprecian — lo mejor y lo peor está en la palabra. Hay la que se espera y no llega y la que llega sin ser esperada, para nuestra desolación, porque las palabras insultantes o despectivas nunca han creado mundos mejores.
Cada palabra es una oportunidad, pero también un riesgo; a mí particularmente cada vez me gusta más el silencio. El silencio huele a sabiduría y a sosiego, permite hablar con uno mismo: un libro, el silencio y tú. Una sinfonía, tú y el silencio hecho música. Unos versos, el silencio hecho poesía. El dolor y tú, el silencio por compañero. El viento, el mar o el aroma verde del campo y tú frente a ti mismo.
Admiro a las personas que saben y que callan, las que no necesitan oyentes, las que no se escuchan a sí mismas, las que no presumen de nada. Y en las distancias cortas me gusta el silencio cómplice, sin tensiones ni desencuentros.
Dice Elsa Punset: "Hay muchas formas de relacionarse amorosamente: con carícias, con palabras, pero es igual de válido compartir un tiempo amable, unos servicios mútuos, una complicidad silenciosa..." ("La brújula de los viajes emocionales").
El silencio acerca  las almas que sólo buscan vivir en sintonía: "hay un silencio a veces entre nosotros, un lenguaje que abdica del sonido para ser sólo la voz del alma" (Rui Polónio Sampaio).
Si no estamos bien por dentro nos orientamos hacia la actividad constante y el hablar compulsivo, cuando saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad, por eso recibimos tanto cuando damos.
Para poder enterarse de lo que quieren los demás, hay que saber guardar silencio. A mí me pasa lo que a Xenócrates, me he arrepentido algunas veces de haber hablado, jamás de haber permanecido callada, cuanto más habla una persona menos se le escucha.
Dejo aquí este elogio del silencio que leí en alguna parte y suscribo: "El hombre supera al animal con la palabra, pero es cuando sabe callar que se supera a sí mismo".

obra de Lilla Cabot Perry
   

miércoles, 25 de agosto de 2010

¡ ARRIBA LOS CORAZONES !







acuarela de Georges Braque


"Las malas horas responden a una vaciedad que ni siquiera  es un vaciamiento ni un dulce vacío. Son amargas, difíciles de gestionar, de sobrellevar, son implacables. Sin embargo, las malas horas también constituyen para cada uno la ocasión de valorar a los demás. Semejante vaciedad convoca a no dejar que el resto del día se pueble de nubes negras.Tanto anonadamiento nos conduce a reconocer la hermosura de aquel café o de aquella palabra, plenos de sentido. Paralizar las horas malas hace que, delimitadas, nos permitan disfrutar las otras, deambular y seguir caminando.Tener una hora mala resulta fecundo si uno se cita con ella, sin miedo, concitando ahí el desánimo, sin limitarse a depender de su dominio. Se trata de afrontarla y de propiciar que no nos doblegue, ni se apodere de nosotros — y no habrá temor a sentirse desolado, a encontrarse frágil y abatido." Angel Gabilondo.

Si no damos la cara a los problemas para intentar resolverlos como sea posible, los llevaremos siempre en la maleta allá donde vayamos buscando esquivarlos.
No hay que cerrar nunca la puerta a la ilusión y aunque a veces nos rendiríamos, tenemos que seguir arriesgándonos a vivir: "La esperanza no es la certeza de que algo saldrá bien, sino el convencimiento de que algo tiene sentido, independientemente de sus resultados" (Vaclav Havel)
No podemos perder la visión global de la vida durante los tiempos malos, cuando algo se nos rompe por dentro hay que empezar cuanto antes a buscar la salida al dolor.
Volveremos a derramar otras lágrimas, pero también volveremos a encontrar una y otra vez un espacio para la esperanza.
  
óleo de Kyffin Williams




martes, 24 de agosto de 2010

PORTUGAL MÍO




óleo de Almeida Negreiros ( "Fernando Pessoa")



Cuando el padre de Saramago se despide de los árboles de su huerto abrazándolos uno por uno  antes de retirarse a morir, retrata el ser y el sentir de muchos portugueses, gente de la tierra, auténtica, de verdad: " Esta tierra es mía" porque la llevo en el corazón, porque aquí nací y aquí quiero  morir, porque a ella me doy y de ella recibo la paz y mi razón de existir, porque en ella encontraré  el bienestar que la vida tenga a bien regalarme.
Sin amor no habría "rincones", los nuestros, los que dan sentido a todo y son el cobijo del arraigo y la felicidad.
El Fado portugués es triste pero también es un himno a la grandeza de tener corazón y usarlo — como dice Antonio Gala, "el que no ama siempre tiene razón, es lo único que tiene!" 
Los portugueses prefieren la ternura a la violencia y a la sangre: en las corridas no existe la suerte de matar, el toro sale vivo de la plaza, vienen las vacas "madrinas" a recogerlo y se va con ellas. La muerte como espectáculo no gusta.
La Revolución de los claveles fue un ejemplo de civismo: ni una revancha, ni un ajuste de cuentas. El pueblo se echó a la calle firme, digno, pero sin rencor, con la esperanza puesta en un mañana mejor y sin ningunas ganas de mirar atrás y regodearse en el dolor y la sinrazón. El ejército se unió en masa a los golpistas y se pasó de la pesadilla del fascismo al sueño de la libertad sin derramar una gota de sangre.
Los portugueses son cívicos, aseados, honrados, hacen bien su trabajo, ya sea una casa o un queso, aprecian la calidad y tienen sentido de la estética, además amables, con modales, de tratarse de usted y hablar bajito.
Ser portugués de ley es tener por sello de origen la decencia y la nobleza de corazón.
Esto fue lo que yo vi en mis padres, en toda mi familia y en las gentes que traté durante mis primeros veinticinco años, y con esto  es con lo que quiero quedarme! 


óleo sobre tela de André Gonçalves

viernes, 13 de agosto de 2010

EL EFECTO MARIPOSA




                                                          


J.Gleick hizo del Efecto Mariposa un afortunado símil al explicar la teoria del caos sugeriendo que un aleteo de mariposa  puede provocar un tsunami al otro lado del mundo. 
Fué un ejemplo que hizo fortuna, porque es extrapolable a casi todo en la vida: está claro que los acontecimientos funcionan en cadena, por eso pequeñas cosas  irrelevantes, a las que no damos importancia alguna, pueden ser el principio  de las situaciones  más extremas, tanto en lo bueno como en lo malo, como si casi todo fuese fruto de algo aparentemente casual — lo mismo si nos toca la lotería como si tenemos un accidente,( ¡un suponer!): una pandemia puede  empezar inocentemente en un corral de China, una guerra va empezando poco a poco — como en un mar de fondo, y el Titanic se hundió tras una serie de dramáticas casualidades, entre ellas el exceso de confianza y de prepotencia de unos pocos...
Nada ocurre porque sí, y lo mismo acontece con nuestras pequeñas vidas: con los años uno echa la vista atrás, y es capaz de reconocer los momentos que fueron clave, con la misma claridad de los  dibujos de un mapa : el si o el no de aquella vez, el enamorarse en la niñez de aquella persona que no  volvimos a ver, pero que nos cambió los gustos y los esquemas mentales para siempre, aquella situación que nos llevó a hacer esto o aquello, que luego trajo lo otro, y después lo de más allá, y así hasta el presente, como en un efecto dominó — o mariposa, el nombre es lo de menos...
Nunca se me olvidará una plomiza tarde de viento caliente y cielo de nubarrones amenazando tormenta, en que yo, con veintidos años y la carrera recién terminada, sintiéndo-me muy vieja (!) y muy perdida, más sola que la una, me vi en una ciudad "gigante", donde iba a dar clases, y tenía que buscar un piso: en un momento dado me encontré en un cruce de quatro esquinas, y tuve que dicidir por qué calle tiraba, sabiendo que  seguramente estaba eligiendo mi destino. Nadie se puede sentir a gusto en un momento así, con esa sensación desoladora de que está jugando todo su futuro a una carta, en algo tan aparentemente irrelevante como tirar para la izquierda o para la derecha! Aun puedo recordar el frío que sentí por dentro, como un desangelado vértigo existencial...
Al final del camino de la vida, un dia llega ese momento en que  uno se dá cuenta de que fue el aleteo de una mariposa cualquiera  lo que nos colocó en el sítio en que nos encontramos, con todos nuestros aciertos y nuestras equivocaciones enredados en la misma madeja, que nosotros hemos tejido solos a lo largo de los dias,a la sombra de la casualidad y de la buena o la mala fortuna...

       "   ...Se em certa altura
             Tivesse voltado para a esquerda em vez de para a direita;
             Se em certo momento
             Tivesse dito sim em vez de não, ou não em vez de sim;
             Se em certa conversa
             Tivesse tido as frases que só agora, no meio-sono, elaboro-
             Se tudo isso tivesse sido assim,
             Seria outro hoje, e talvez o universo inteiro
             Seria insensìvelmente levado a ser outro também.

             Mas não virei para o lado irreparàvelmente perdido,
             Não virei nem pensei em virar, e só agora o percebo;
             Mas não disse não ou não disse sim, e só agora vejo o que 
                                                                                           não disse."
                                          
                             (Fernando Pessoa, Álvaro de Campos)

        ....

jueves, 12 de agosto de 2010

TANGO






óleo de Avtandil Makharoblitze


Siempre me encantó el tango, declarado hace un año Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Me conmueve la cadencia mortificada del bandoneón, capaz de acompañar todos los estados de mi alma, ese compás persistente y obsesivo que de súbito se descuelga en un requiebro imprevisto, como si todo quedara bajo sospecha, para luego volver a latir con la fuerza de un corazón lleno de rabia.
Me gusta el tango, sensual, transgresor, socarrón, amargo sin victimismos, bello y altanero.
Me gusta el tango, nacido donde tenía que nacer, en los bajos fondos, donde hay que pisar fuerte para poder soportar las investidas del destino, ahí donde nadie te da nada para enfrentarte al mundo, y no queda más remedio que sacar de dentro lo peor y lo mejor, como si la función fuese una tragicomedia , porque la vida, al fin y al cabo, siempre es un cambalache


    ....verás que todo es mentira, verás que nada es amor....


Ayer por la noche volví a ver Al Paccino bailar en " Esencia de Mujer", donde un viejo cansado y ciego, por un momento renace de sus cenizas con ese tango espléndido que nos sobrecoge.
Cuando me quedé dormida vino a mí un duende que me regalaba un sueño: "un minuto - me dijo - para ser lo que quieras".
Y entonces yo le pedía:
Hazme una mujer joven y bella, alta y rotunda, esa mujer que nunca fui, con unos inmensos ojos negros y una inmensa cabellera recogida en un moño bien estirado, para lucir en todo su esplendor una cara hermosa. Quiero una falda roja de raso muy ceñida, por la rodilla, con una enorme raja lateral, para enseñar  mis piernas bonitas bajo unas medias negras de rejilla. Dame unos senos altos e duros,  una cintura de avispa y unos tacones de vértigo.
Quiero también un sujeto a mi altura, tú ya me entiendes, de porte viril y hombros cuadrados, que sepa pisar fuerte enfundado en su traje negro, con el pelo engominado y el ala del sombrero tapándole de lado la mirada canalla, hecha con el fuego de la pasión y el frío de la faca, y con esa sonrisa que gastan los que se saben guapos con las mujeres que son guapas y lo saben.
Quiero bailar con ese hombre el tango más bello: 
¡El tango de mi vida, ese que no bailé nunca!


...Y me desperté sin haberlo hecho, ¡porque con tanta exigencia, se me acabó el tiempo!

domingo, 8 de agosto de 2010

A LOUCURA DE AMAR




                                           



Quando tinha vinte anos, li a novela de Somerset Maugham "Servidão Humana", que venho citando desde então entre os meus livros favoritos, porque sem dúvida  foi para mim uma das leituras  que me mais me chegou, é  uma belíssima exaltação do amor irracional , cego e insensato. 
 Emociona, mas não convence, pois na vida real  essas  grandes paixões  não correspondidas, cada vez encontram menos cabida.
Trata-se das desventuras de um homem coxo, um médico muito inteligente e culto, sensível e generoso, introvertido e cheio de complexos. Apaixona-se perdidamente por uma mulher vulgar, magra e macilenta, grosseira e quase analfabeta, à qual suportará  humilhações de todo o tipo , sendo explorado  material e sentimentalmente, e vítima de chantagens emocionais, traições e humilhações constantes.  Quando por fim essa pessoa, Mildred, lhe faz o favor de deixá-lo, porque já conseguiu arruiná-lo completamente, Philip Carey encontra uma vida agradável ao lado de uma mulher valiosa em todos os sentidos, que sabe querer e apreciar as suas enormes qualidades.
 O livro acaba com  um passeio tranquilo do protagonista por uma rua transitada, onde de repente avista uma mulher de costas que confunde com Mildred , e o coração ainda lhe estremece, o que lhe faz compreender que nunca deixará de amá-la completamente.
 Estas histórias tão comovedoras e masoquistas, são cada vez menos possíveis numa  sociedade  laica e informada, onde se procura sofrer só o imprescindível, que às vezes infelizmente, já é bastante!
No entanto ainda há por desgraça demasiadas pessoas, sobretudo mulheres, que amam com cobardia, que às vezes tardam demasiado tempo em compreender que se o amor não aporta uma satisfação pessoal , é porque não vale a pena, não compensa, e que devemos arrancar do coração a quem  não nos  provoque mais que amargura.
O amor incondicional não é inteligente, há sempre condições inegociáveis —  o respeito, o carinho, a comunicação!  "Negar palavras implica abrir distâncias" (M. Benedetti)
A pessoa que quer de verdade, não deve  jogar com as debilidades do outro , fazer sofrer sem necessidade é incompatível com o amor verdadeiro — por isso todo o sentimento que não dá asas escraviza, situa-nos num servilismo indigno que nos mina a auto-estima!
Quando se entra no inferno da dependência afectiva, é quase sempre por  temor a enfrentar-nos à vida e a nós próprios, o que acabará  por provocar-nos mais ansiedade, e que a outra pessoa possa abusar fàcilmente dessa situação de inferioridade que nós mesmos criamos, pois a dependência afectiva  não nos deixa crescer por dentro!
Outro dia falarei  talvez de  "amores amorosos"... mas já que vou de pessimista, deixo uns versos de Eugénio de Andrade, que têm  toda a beleza poética de um irremediável e frio desconsolo...  

                   A tua vida é uma história triste.
                   A minha é igual à tua.
                   Presas as mãos e preso o coração,
                   enchemos de sombra a mesma rua.


                   A nossa casa é onde a neve aquece.
                   A nossa festa, onde o luar acaba.
                   Cada verso em nós próprios apodrece,
                   cada jardim nos fecha a sua entrada.