martes, 5 de abril de 2022
viernes, 1 de abril de 2022
PEQUEÑAS ALEGRÍAS
Henri Matisse
No surge una auténtica felicidad donde no hubo antes alguna desdicha, y más allá de estos sentimientos alternativos, somos lo que va quedando de nosotros. Como supervivientes sentimos, resistimos, cambiamos y evolucionamos mientras las contrariedades y negruras de la vida van y vienen, aparecen y desaparecen, aunque alguna pueda ser de por vida. Nos acostumbramos a casi todo, y si nos cansamos de sufrir el corazón nos da una tregua, como mecanismo de defensa abre una pequeña ventana a un mundo amable que alivia y reconforta: de súbito, por sorpresa, se disipan las penas y nos invade una magnífica sensación de paz y bienestar como resultado de la más mínima cosa, un simple gesto amable, una palabra, el trino de un pájaro, una flor, un rayo de sol, un café caliente en medio del frío, un bizcocho recién hecho en medio del hambre, unas pantuflas mullidas en medio del desamparo. En cualquier momento y situación nos llega muy dentro una melodía, un recuerdo especial, una ducha, unas gotas de lluvia a través de los cristales. Un niño, un amigo, un perro. De pronto una gran paz y contento nos arropa y reconforta, a lo mejor venido de atrás, de esa infancia plenamente feliz que tenemos grabada en la caja fuerte de la memoria.
De repente. Sin previo aviso, por tiempo indeterminado, todo dentro del alma vuelve a estar en su sitio.
Luego un tranquilo, solemne
placer penetrará
En lo más íntimo de tu mente;
En esa delicada aura tu
espíritu sentirá
Una nueva y silenciosa
suavidad.
Charlotte Brontë
viernes, 11 de marzo de 2022
martes, 1 de marzo de 2022
EL HOMBRE TRANQUILO
Es un hombre tranquilo, poco intenso y poco sentimental, introvertido, sin necesidad alguna de impresionar, convencer, defenderse o demostrar nada. Nunca se queja ni habla de sí mismo, no se da la menor importancia, pasa completamente de las apariencias, de la ropa o de cualquier fruslería. No se ama ni se detesta, simplemente se resulta indiferente, y sin complejos de ninguna clase relativiza y mira todo desde una cierta distancia y con una cierta sorna. Jamás halaga pero tampoco ofende, ataca o amenaza, atrincherado en una torre de estabilidad emocional sin altibajos ni fisuras, donde permanece lúcido, coherente y noble, con "las manos limpias y el alma buena" como el tango.
Hasta los cuarenta años bebió como un cosaco y ha fumado tres paquetes diarios hasta que hace poco lo pagó caro (nunca había estado enfermo). Ahora solo le gusta la comida y pasear en bici, además de consumir informática por un tubo y escuchar buena música, como toda la vida. Sigue interesándose por la historia, geografía, literatura, cine, política, ciencias exactas y así, apartado hace años de otras aficiones como la fotografía, el tiro, la náutica, la pesca, el submarinismo, el campismo, el motociclismo, la filatelia, la ajedrez (electrónica) o las manualidades. Cuando hace falta es un buen mecánico, electricista o fontanero, además de jardinero a tiempo completo y hombre de los recados...
Ha sacado alguna vez el título de patrón de embarcaciones de recreo y coleccionado, además de libros con las temáticas más diversas, discos de vinilo, después casetes y por último CD´s, herramientas (a tope), pipas, máquinas fotográficas, relojes, cañas de pescar y una buena escopeta. Siempre con curiosidad e intereses variados, fue consumidor compulsivo en el pasado, y jamás se aburre solo consigo mismo.
Tener al lado un compañero así es un privilegio, pues además de desinteresado y servicial, está siempre presente desde su ausencia, a su lado como que sientes seguridad y apoyo. Y te desintoxicas de palabras.
"Un vividor que no encuentra acomodo en la realidad", como Luis Landero...
viernes, 4 de febrero de 2022
martes, 1 de febrero de 2022
LAS CLASES SOCIALES
Jack Vettriano
Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro.
D. Quijote de la Mancha
De niños nos sentimos todos iguales, hasta que llega un momento aciago en que se nos comunica cual es nuestro lugar en el mundo: entonces cambian las tornas y cada uno tendrá que enfrentarse con sus armas a la lucha por la supervivencia, algunos entre algodones y otros siempre cuesta arriba, donde cada paso será una fatiga y un sufrir.
Cuanto más inculto y decadente es el país, peores son las expectativas para la mayoría: ya el gran Confucio sentenció, allá en la China de hace unos 2500 años, que "donde había educación no había distinción de clases". Es aberrante que la cuna determine las oportunidades y que la estratificación social sea tan rígida. Los salarios debían depender de los beneficios generados a la comunidad y el valor de las mercancías de la cantidad de tiempo y esfuerzo que hacen falta para su producción. Las únicas fuentes de riqueza, las que nos han traído hasta donde estamos, son el trabajo, la valía intelectual, el talento, la ciencia, la ética, la solidaridad, la voluntad de avanzar juntos. Por el contrario la ignorancia, el odio o el consumismo salvaje no nos engrandecen, ni a nosotros ni al mundo en que vivimos. La vergonzosa apología mediática de los bienes materiales en detrimento de la cultura conduce por caminos equivocados y peligrosos, mientras la explotación de un proletariado desprovisto de oportunidades pedagógicas produce un aborregamiento y un riesgo de manipulación terroríficos. Así mismo la ineptitud de los políticos, su abuso de poder y corrupción, han sido y seguirán siendo una de las causas fundamentales de grandes miserias y catástrofes.
El economista Schumpeter (1883-1950) concibió un socialismo que emergería después de que el capitalismo pereciera: lo que entonces era una utopía debía ser posible hoy, con una renta básica universal, una jornada laboral de 15 horas para todos, unas leyes igualitarias y un materialismo sostenible.
Se está percibiendo un escenario tan preocupante, la crisis planetaria es de tal magnitud, las heridas son tan profundas, que lleva muchos ancianos, según caso, claro, a pensar que les tocó vivir la época dorada de la Historia, o que, como dijo alguien, "antiguamente el futuro era mejor".
sábado, 1 de enero de 2022
PASA LA VIDA
Edvard Munch
Con los años alcanzamos a saber con un poco más de claridad lo que queremos y lo que no queremos absolutamente, y eso cambia mucho las perspectivas, porque como dijo Séneca "el hombre feliz es artesano de su propia vida".
Cuando llega la vejez pueden empezar a gustarnos cosas tan subestimadas como las rutinas, siempre que amables y deseadas, elegidas voluntariamente desde el sosiego y el esmero. Se descubre que son gratificantes ciertos hábitos casi monacales, un entorno plácidamente sosegado en buena compañía, una casa con vistas, a ser posible con jardín, plantas, pájaros, mucho verde, el mar cerca y el cielo siempre allí, día y noche, inmensamente azul o vestido de nubes, de sol, de luna o de estrellas. Puede que de repente los convencionalismos, el consumo superfluo y el mundanal ruido dejen de tener importancia y que lo prioritario sea tener salud, hacer ejercicio físico con constancia y disciplina, comer sano y muy, muy rico, escuchar buena música o hacer rompecabezas creativos... Eso sí, como gracias a la inestimable ayuda de internet estamos abiertos al mundo entero, podemos disfrutar del mejor cine de todos los tiempos, contactar con los amigos por whatsapp o pasar horas al teléfono, escribir, leer lo que queremos leer, navegando por las aguas tranquilas de la monotonía sin complicaciones ni premuras, con los mismos sonidos, los mismos silencios y la misma tranquilidad, fuera y dentro. Saber lo que viene a continuación sosiega el espíritu, aporta estabilidad emocional en los tiempos extraños de la decadencia física, añadidos con epidemias mundiales e incertidumbres cada vez más inquietantes. Reencontrarse cada mañana con la familiaridad inalterada de lo cotidiano hace más habitables los días, reduce la ansiedad, nos reconstruye, nos vuelve más espirituales y auténticos. Querernos y mimarnos, (¡nadie nos va a querer más que nosotros mismos!), cambiar el miedo al caos por la resignación y la esperanza, lleva a ese lugar apetecible a que se refiere el Dalai Lama:
"Se llama calma y me costó muchas tormentas".
sábado, 18 de diciembre de 2021
FELICES FIESTAS
Fra Angelico (fragmento)
FELICES FIESTAS y gracias a todos los que vienen a mi blog. No sé ni como lo encuentran...
miércoles, 1 de diciembre de 2021
EL SUBCONSCIENTE
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"Pinto las profundidades del alma humana" Dostoyevski
La consciencia, esa "pálida razón" de que habló Morrison, es la punta del iceberg de todo lo que llevamos en el cerebro, donde el subconsciente puede ocupar hasta un 90%. De él depende nuestra forma de ser e ir por la vida, nuestra condición emocional y hasta fisiológica, los anhelos, ambiciones, triunfos, frustraciones, miedos profundos, impotencias, hábitos, creencias, auto estima: todo tiene que ver con lo que hemos vivido y aprendido desde la infancia, que es un elemento clave en la forma de ser de la persona.
El subconsciente es como una base de datos donde se va registrando lo que nos acontece de bueno y de malo — para evitar un colapso mental es aconsejable que entre tormenta y tormenta consigamos siempre un tiempo de calma. A su vez las personas insensibles, las que no se emocionan ni encariñan, con escasa capacidad de entusiasmo, no alcanzan nunca a tener una buena reserva de recuerdos amables, igual que a las mentes desorganizadas les falta orden y disciplina, sensatez, constancia y así. El desajuste severo entre los deseos y su respuesta en la práctica puede producir trastornos de comportamiento importantes, que lleven a extremos indeseables como la necesidad enfermiza de hacer daño, físico o moral, e incluso de asesinar: sí no estamos capacitados para controlar el pensamiento, este puede pasar de ser un gran aliado a nuestro peor enemigo.
Otra característica del subconsciente es el hecho de que no tiene lógica ni censura, por eso a veces un lapsus linguae nos traiciona, o al querer negar algo vehementemente lo estamos afirmando (eso que pasa tanto a los corruptos...), o cuando hablamos muy mal de alguien sin una razón aparente, nos estamos retratando a nosotros mismos. Hay incluso quién se auto engaña inventándose una vida, sin saber que solo podemos sentirnos bien por dentro sí no necesitamos repudiar lo que somos ni lo que hemos sido.
Así mismo los sueños son una fuente inagotable de mensajes cifrados que fluyen libremente fuera del ámbito de la razón, unas veces llenos de fantasía, felices o surrealistas, otras como terribles pesadillas, pero todos con su lenguaje y su interpretación, vía de acceso a los sentimientos más soterrados, tal como Freud trató a fondo.
No cabe duda de que somos en gran medida el reflejo de nuestro subconsciente, y tampoco de que la mayoría de los mortales tenemos, sin darnos cuenta, la mente bastante cuadriculada, como dice el refranero, hecho de sabiduría: "cada loco con su tema"...
A través del psicoanálisis o de la hipnosis es posible sacar a la luz hechos muy dolorosos no resueltos, enfrentarnos a heridas que no han cerrado bien y liberarnos así de sufrimientos antiguos, dejando de ser esclavos de una existencia atormentada.
viernes, 5 de noviembre de 2021
FANATISMOS
La tan necesaria defensa de los derechos de la mujer o de los animales, por ejemplo, se ha convertido en una bochornosa lucha de intereses — políticos, ideológicos, culturales, personales, de simple estupidez, de todo un poco. Se respira una "dictadura de manada" que no contribuye al progreso y practica linchamientos morales que dejan muchos cadáveres por el camino. La justicia no es un ajuste de cuentas chusquero, debe de estar siempre basada en la dignidad del ser humano y contribuir a que cada uno pueda desarrollar su máximo potencial en una sociedad pacífica, respetuosa, tolerante. Los adoctrinamientos autoritarios, las defensas a ultranza que usan técnicas de persuasión coercitivas, son arriesgadas y peligrosas.
Por lo demás, dicen los expertos que todos somos fanáticos de algo y que todos de alguna manera creemos por lo menos en una teoría conspiratoria... Pero los que nunca reconocen una equivocación y se aferran a sus errores, se aman a sí mismos más que a la verdad y lo único que consiguen es desvirtuar lo que quieren defender.
Un ejemplo reciente y bochornoso lo tenemos en la Operación Arca de Noé, llevada a cabo con la ayuda del Ministerio de Defensa británico para rescatar de Afganistán a 140 perros y 60 gatos, mientras alrededor de diez mil personas seguían buscando desesperadamente la manera de salir de Kabul antes de que Estados Unidos las abandonase a su suerte el 31 de agosto. Ante tamaño disparate, solo hubo un periodista que se atrevió a dar el diagnóstico cierto de esta sociedad enferma: "Lo más escandaloso es, precisamente, que a nadie le parezca escandaloso".
O que nadie se atreva a cuestionar ciertas actitudes que entre todos hemos pactado dar por aceptables, como apunta Carmen Posadas. Y es que los fanáticos del "buenismo" pueden llegar a ser muy crueles o por lo menos muy ineficaces. Pasar de un extremo al extremo opuesto es siempre un desacierto, in medium virtus est, la virtud está en el equilibrio entre dos vicios: no vale idolatrar a tu cachorro y no tener un mínimo de empatía con tu vecino que vive en soledad, o ser una persona feminista a ultranza y carecer del más mínimo sentimiento de comprensión y generosidad. Los discursos grandilocuentes que no van acompañados de hechos, no tienen valor ninguno.
viernes, 1 de octubre de 2021
ESNOBISMOS
Todos llevamos dentro un snob, cualquiera puede hincharse como un pavo sin darse cuenta o al revés, aparentar una sencillez impostada. Todos vamos sobreactuados y nos copiamos los unos a los otros, cada cual con sus modelos. En el teatro de la vida representamos el papel único, personal e intransmisible que somos nosotros mismos y aun así no es fácil conocerse de verdad y no aspirar a lo que está fuera de nuestro alcance. Adornamos con flores artificiales jardines imaginarios por falta de valor para ser auténticos, mirarnos de frente y aceptar con filosofía y humor nuestras carencias.
Se puede ser pedante intelectual, social y hasta moral: parecer bueno no es lo mismo que serlo, en la generosidad confiesa hay un algo de postureo. Los snobs eruditos son aquellos que se creen expertos en todo y hablan para impresionar sin nada interesante que aportar a ningún nivel (el que no se sienta aludido que tire la primera piedra...). Lo sensato y sosegado es trabajar la paz interior antes que perder el tiempo cultivando apariencias, aunque entre ser sencillo y transparente o un engreído recalcitrante hay un abanico de matices, algunos incluso tiernos, siempre y cuando no se desprecian a los que equivocadamente se creen inferiores. La soberbia o la prepotencia son siempre nefastas.
Por lo demás, hasta los muy dotados tienen fallos monumentales, como dice el filósofo Gregorio Luri: "la personalidad reúne tantas facetas que todos tenemos alguna imbécil que compensa nuestras aparentes superioridades". Casi es
preferible tener carácter que ser amorfo, tener carisma que ser un simple.
Muchas veces el esnobismo es tapadera de complejos o frustraciones, una forma de encubrir con "fantasías" una muy baja auto estima. Las vidas engañosas e inauténticas deben ser agotadoras, algo así como un pomposo envoltorio lleno de nada.
Lo cierto es que cada uno se desenvuelve como puede y como sabe, ya lo dijo Spinoza, "no hay que ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino intentar entenderlas, explicarlas, descifrarlas, en vez de condenarlas".
jueves, 2 de septiembre de 2021
SERVILISMOS
retablo de Fra Angelico, fragmento
Hay aduladores crónicos, monótonos, cansinos, previsibles. Falsos. Personas a las que falta autoestima o autocrítica, que se repiten como el eco: todo de otros les parece maravilloso, sienten una necesidad aguda de "estar", de que se les vea, aunque sea alabando sin descanso. Cuando en una relación no hay correspondencia, cuando la conexión no es mutua, lo sensato es darse cuenta de que esa ansiada llama de complicidad no se puede mantener encendida, que se juega en desventaja, ¡que no hay que insistir! En caso contrario la personalidad propia se va diluyendo en un servilismo que no ayuda a saber ni quién somos ni qué podemos hacer con nosotros mismos...
A todos nos gusta dar y recibir cariño, pero también todos sabemos que ser admirados es como un sueño lejano para la mayoría de los mortales. Eso sí, se puede llegar a creer que se es lo que no se es cuando se lleva detrás una corte de lisonjeros empedernidos — alabadores y alabados se necesitan mutuamente. Sí convertirse en un personaje es complicado y son pocos los elegidos, creerse importante debido a un séquito de pelotas siempre ha sido moneda corriente. Ahora con el bullicio de las redes sociales es más perceptible lo que dice esa máxima tan antigua de que "cuanto más grandes más humildes". Y al revés.
Con un análisis concienzudo se descubre casi siempre que la gente muy zalamera en cualquier ámbito de la vida, esconde un interés detrás de todo lo que hace o lo que dice. Siempre hay motivos ocultos en todos los comportamientos, incluso en los aparentemente libres. Más que interesantes son interesados, la gente servil no es amiga, ni leal, ni fiel, ni humilde. La verdadera humildad es ser conscientes de nuestras limitaciones y aceptarnos tal como somos, sin necesidad de dar ni recibir halagos.
Los políticos también suelen tener una pléyade de periodistas-felpudos, papagayos, como les llama J.Marías: " En España se sabe bien qué clase de personas acomplejadas precisan de una legión de necios para afianzarse".
El que gusta de ser adulado es digno del adulador. W. Shakespeare
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