lunes, 24 de junio de 2013

jueves, 20 de junio de 2013

MUJERES







óleo de Anthony Frederick Sandys


Las mujeres han estado siempre ahí, parieron al primer hombre (si fue antes la gallina que el huevo, cosa que nunca se supo). Lo que pasa es que la hembra por lo general es físicamente más frágil que el macho, lo que asociado a la prepotencia provoca una burbuja de estupidez que le viene estallando en la cara y condicionando su destino.
Ahora que una nueva era ya está en marcha, es tiempo de revisar el papel femenino en la Historia desde la noche de los tiempos. La Odisea por ejemplo, no sería el canto a las pasiones universales sin la omnipresencia de la mujer, la sabiduría de Atenea, la pasión de Calipso, la entrega de Nausicaa y Leucotea, la magia de Circe, la atracción fatal del canto de Las Sirenas, la dulzura bondadosa y resignada del ama Euriclea que protagoniza una escena de inmensa ternura, y por supuesto Penélope: sabia, prudente, fiel y sumisa, encarna los valores que el hombre más enalteció siempre en la amada. Mientras los héroes como el propio Ulises, van dejando un reguero de infidelidades e hijos en el camino de regreso a esa isla perdida que todos llevamos dentro.
Los hombres han organizado siempre un mundo a su conveniencia, y si bien algunos llegan a dar la vida por el sexo débil, necesitan que siga débil para que ellos sigan fuertes. Débil y resignado. Al no otorgarle voz ni voto, le han negado sistemáticamente la oportunidad de crear un discurso propio y por lo tanto su identidad, con sus derechos y el poder de defenderlos. Detrás de muchos grandes hombres hay muchas grandes mujeres en la sombra: las mujeres por lo general son inteligentes, creativas, observadoras, valientes, sensibles, prudentes, pragmáticas, pacientes, sacrificadas, generosas y con una capacidad inmensa de amar y perdonar. Eso sí, reclaman ser dueñas de si mismas de una vez por todas, han caducado definitivamente los ancestrales esquemas de personajes manejados y estafados, y ahora el papel de esposa, madre o abuela es solo uno de los apartados en un abanico de posibilidades.
Las mujeres tienen mucho que aportar, en igualdad de condiciones que los hombres, al mundo nuevo y distinto que ya está allí: o arrimamos el hombro juntos para sacarlo adelante, o nos vamos todos al carajo, los machos y las madres que los parimos a todos... 


óleo de Jean Despujols

miércoles, 12 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

LA BURBUJA Y LA PRIMAVERA





óleo de Elliot Daingerfield


Un nubarrón muy negro tapó el sol de la alegría como un eclipse total que llegase para quedar dejando a oscuras a mucha gente. La baja estofa de los nuevos amos del mundo empañó en poco tiempo lo que se había conquistado poco a poco en cuarenta años de democracia. Recalificaciones y especulación, el boom y su desplome, la fiebre del ladrillo, el paro y la corrupción, las troikas y las primas de riesgo, las preferentes, los estafadores, la incompetencia, la estupidez, los salarios mínimos siempre en tela de juicio y los salarios máximos siempre a buen recaudo:
¡ Aujourd´hui tout ça m´est bien égal!
La primavera no falló a su cita, y esa es para mí la mejor noticia del día: luce espléndida y cálida como una caricia. Las plantas se despiertan alegres de su letargo, los mirlos cantan como enloquecidos, toda la naturaleza nos regala su esplendor. 
Porque me gusta la vida, la mimo y la cuido lo mejor que puedo y sé; cuando las cosas se me ponen cuesta arriba, intento trepar lo más aprisa que puedo hasta un horizonte de luz y armonía en el que quiero vivir y morir.
Cada uno decide como jugar su partida y a mí ya no me importan las metas, solo quiero disfrutar los momentos, uno por uno.


óleo de Jan Matulka

jueves, 6 de junio de 2013

martes, 4 de junio de 2013

DOSTOÏEVSKI, AYER Y HOY





foto de Robert Capa


Muchas cosas que el verano pasado se tenían por quiméricas, por imposibles o por exageradas, se han realizado literalmente. A poco tardar, tras los sueños de los idealistas aparecieron ya otras doctrinas simples y accesibles a todas las mentes, como por ejemplo ensangrentar el mundo, y luego todo se arreglará de nuevo por si solo y de algún modo". (Los Demonios)
Leer a Dostoïevski es percibir con espanto y tristeza sensaciones del presente, las mismas vidas plagadas de sueños rotos por la codicia y la carencia de principios de los mismos perros con otros collares, las mismas injusticias, el mismo abuso de poder y explotación de los más débiles, el mismo sufrimiento, el mismo fracaso que solo el amor y la dignidad personal hacen llevaderos;
las grandes ideas, las grandes oportunidades, caían entonces y ahora en manos de mentecatos que las reparten entre imbéciles como ellos, para quedar todo en familia. Por lo demás, la misma indefensión, la misma impotencia, la misma mierda hasta arriba.
En la Europa del sur las ideologías sociales han fracasado estrepitosamente una vez más, y ahora todo es oscuridad e incertidumbre ante un poder manipulador que solo vela por los intereses de unos pocos, también los mismos de siempre.
El Gran Inquisidor de Los Hermanos Karamazóv afirma con su maquiavélico cinismo que los hombres se dejan llevar por aquellos que son capaces de tranquilizar sus conciencias, que la religión sirve para controlar las masas. Le dice al mismo Cristo: "Nosotros hemos rectificado tu obra, basándola en el milagro, el misterio y la autoridad. Los hombres se han puesto muy contentos al verse conducidos otra vez como un rebaño".
Por desgracia sigue vigente su discurso, no así el del padre Zósima, quién estaba convencido de que "algún día el rico más depravado acabará por avergonzarse de su riqueza ante el pobre". (Un religioso ruso, de Los Hermanos Karamazóv)
El mítico escritor supo en sus propias carnes que no hay mal más devastador que el que se disfraza con la máscara del bien, con el Vaticano a la cabeza, convertido hace siglos en Estado en vez de Iglesia.
Hoy como ayer, nos toca hacer todo tipo de preguntas para luego aventurarnos en lo desconocido sin ningún tipo de respuestas; hoy como ayer, estamos aprisionados en una espiral de basura que nos atranca las puertas del futuro.
Nos echan al mar sin bote salvavidas desde un barco de vergüenza llamado Sálvese Quién Pueda, y agarrados a una tabla seguimos esperando todos que surjan en el horizonte mentes preclaras y honestas a quién apoyar en masa, que tengan soluciones razonablemente creíbles para liberarnos de este atolladero.
Lo que queremos, enfín, son países sin miseria ni fortunas indecentes.


óleo de Frits van den Berghe

jueves, 30 de mayo de 2013

martes, 28 de mayo de 2013

DESENCUENTROS





De la película Dolls ( de Takeshi Kitano)

Reanudar desde el fracaso una relación sentimental ya muerta, es como habitar de nuevo un lugar lleno de nada o como quedar anclado en los restos de un naufragio sin volver a pisar tierra.
En el tiempo corto en que los desencuentros aún tienen solución no hay que mirar para otro lado, porque cuando ya es tarde para todo, imaginar que el amor sigue vivo es algo puramente literario, es como no cambiar de máscara cuando ya se está en otra función: mejor esfumarse, perderse en los entresijos de la vida sin miedo a las incertidumbres, buscarse a sí mismo por los rincones antes de darse por perdido.
Tampoco hay que flagelarse por haber fallado a otra persona, por no haber estado nunca a la altura de las circunstancias, por haber desatendido todas y cada una de las pequeñas cosas de cualquier corazón, por ir por otros derroteros, con otros sueños, otros anhelos, otras curiosidades, otros fríos, otras grisuras, por haber estado ausente incluso cuando se estaba cerca.
En los desencuentros no hay culpables ni inocentes, todos somos víctimas, porque lo que no va bien siempre va mal, y al final nadie es feliz dentro de un gran vacío: no se tiene verdadera conciencia de lo que está pasando hasta que la traca final es una liberación.
Somos todos inconstantes y polifacéticos, lo que ahora es mucho luego no es nada, hasta que con los años vamos asumiendo la poca importancia que tiene casi todo, dejamos de querer cambiar quién no quiere ser cambiado y de querer entender el mundo sin entendernos a nosotros mismos, con nuestras luces y nuestra sombras imposibles de dibujar.
Cuando alguien invade a traición un espacio que creíamos nuestro, reservado y seguro, crea un gran desorden y dolor que puede conducir al caos nuestro pequeñísimo universo. Hay que buscar formas de luz que nos alumbren sin destruirnos y asumir el inevitable desajuste con la existencia sin esperar que ninguna persona sea capaz de resolverlo por nosotros.
Así como una foto sublima lo real, toca quedarse con lo que haya valido la pena y dejar que todo lo que pueda arañarnos por dentro se vaya río abajo, sin retorno.  


acuarela de Will Barnet

martes, 21 de mayo de 2013

domingo, 19 de mayo de 2013

ROPA TAN SUCIA









El Coliseo Romano se inauguró en el año 80 d. C. con unas celebraciones que duraron 100 días, en las que murieron decenas de gladiadores y de fieras para regocijo general. Es ya solo una fecha más, como tantas otras, perdida en un antes y un después de ignominias que parece que van a menos en número pero no en saña cruel.
Seguimos igual de pequeños, seguimos durmiendo con las conciencias igual de tranquilas, como el ex dictador argentino Videla, que acaba de morir en la cárcel con 87 largos años sin haberse arrepentido de haber puesto en marcha, apoyado por la iglesia y el gran capital, un terrorismo de Estado que echó al mar desde aviones más de 30000 personas vivas, convirtió los cuarteles en centros de tortura, robó cientos de bebés a las madres encarceladas, etc. etc.
Somos tan pequeños que solo vemos lo que queremos ver, hasta que a veces un iluminado o iluminada nos arranca la venda de los ojos y nos unimos de una puñetera vez para cambiar un poco de rumbo.
Somos tan pequeñitos que estamos renunciando al agua pura, al aire puro, dejamos que se mueran todas las abejas o todas las ballenas, o seguimos adornándonos con una bonita ropa made in Bangladesh, por ejemplo.
Así vamos haciendo la Historia, con la conciencia siempre tan lavada y la sonrisa tan blanca, todo lo más a que alcanzamos es a pedir perdón por el mal que causaron otros, como Juan Pablo II por los errores cometidos por la iglesia a lo largo de siglos. ¡A buenas horas, mangas verdes!
Ojalá yo pudiera vestir mi alma de rosa con ropa ligera y limpia, para volar como un halcón.


óleo de Edmond F. Aman-Jean


miércoles, 8 de mayo de 2013

lunes, 6 de mayo de 2013

MADAME BOVARY






óleo de William John Leech

El que más y el que menos lleva en los genes el síndrome del bovarismo, siente por veces el intenso deseo de una vida distinta, y aunque eso no lleve a la autodestrucción como la protagonista de Flaubert, que no pudo soportar su propia mediocridad, no aceptarnos tal como somos llega a provocar bastante sufrimiento.
En la temprana edad, cuando todo puede acontecer todavía, soñamos con alcanzar la cima inexpugnable de cualquier gloria, la de la belleza, la pasión, la sabiduría, el poder, la felicidad suprema...
Más tarde, cuando empezamos a tratar con los desengaños, es a los demás que a menudo queremos cambiar, lo que bien puede tratarse de una frustración por no poder cambiarnos a nosotros mismos: creamos incluso una versión alternativa que mejore nuestra realidad, para protegernos, para que así, a caballo entre dos mundos, ya ni sepamos quien somos.
Con el humo de un plato de comida caliente — la única verdad absoluta — nos suben desde el fondo del alma bocanadas de amargura que perfumamos con mentiras piadosas.
Nada ni nadie es como su versión ideal e imposible, pero con los años llegamos a ser capaces de mirar de frente nuestra pequeñez, y si conseguimos aceptarla y aceptarnos tal como somos, entonces habremos empezado a ser libres.

Ò tocadora de harpa, se eu beijasse
Teu gesto, sem beijar as tuas mãos!
  E beijando-o descesse p´los desvãos
     Do sonho, até que enfim o encontrasse
                  ...


                                                                               Fernando Pessoa  


óleo de Joseph Karl Stieler