miércoles, 29 de junio de 2011

BAHÍA DE CADIZ






obra de Raoul Dufy



...(Nací) en uno de esos puertos que se asoman a la perfecta bahía gaditana: el Puerto de Santa María —antiguamente Puerto de Menesteos , a la desembocadura del Guadalete o río del Olvido. (“La Arboleda Perdida”, Rafael Alberti)


La vida me puso aquí sin pedirme opinión, llegué triste y sin ganas de llegar, pero eso son aguas pasadas que ya no me importan ni a mí.
Cuando esa tarde bajé a la playa, con la casa manga por hombro y sin saber por donde empezar, cansada de andanzas, me deslumbró lo que vi: el sol era una enorme bola de fuego a punto de desaparecer justo en medio de la bahía, a la misma distancia de Cádiz, que la dibuja por la izquierda como si fuera un barco larguísimo y del Puerto de Santa María a la derecha, lengua de tierra rematada por el faro que se enciende y se apaga como la alegría.
Se escondió el astro rey en tan solo unos espectaculares minutos dejando atrás un juego de luces y de sombras imposibles, embriagadoras. Me entraron ganas de meterme en ese mar espejo de luz y fundirme con la belleza universal…
Entonces supe que había venido para quedarme, para reinventarme lejos del bullicio que había sido mi pasión.
En verano suelo caminar de madrugada por la arena mullida virgen de pisadas. Nado, respiro sola la inmensa frescura de una brisa matutina recién estrenada, y cuando vuelve el invierno el sol se esconde en el mismo sitio, como cuando llegué hace ya catorce años y descubrí que el mar me gustaba tanto.
Tal como hacemos nosotros ahora, hubo millones de ojos antes y los habrá después mirando la misma playa, el mismo crepúsculo, da vértigo pensar en lo que pasará y en lo que pasó — fenicios, cartagineses, tartesios, romanos, vándalos, bizantinos, visigodos, romanos, musulmanes, castellanos…
Me pregunto por el mañana que nunca sabré. Si ninguna mujer quisiese traer un hijo al mundo, la humanidad tardaría tan solo cincuenta años en quedar en vías de extinción, impresiona que una especie sea tan compleja en la forma siendo tan frágil en el fondo.
Imagino la bahía después de nosotros, el mismo sol, el mismo mar, el mismo juego de luces y sombras imposibles sin nadie para vivirlo, (los colores están en nuestras retinas y la belleza en los que saben encontrarla).
Nadie para oír las olas y oler las algas; ningún barquito de vela. Quizá gaviotas pasando en bandadas al atardecer con el alboroto de siempre hacia una cita cualquiera, la brisa meciendo las palmeras, pero la huella de ningún pie en la arena. Cádiz y el faro a oscuras en la noche.
La luna y las estrellas en el mismo sitio.









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miércoles, 22 de junio de 2011

EXCUSAS PARA NO PENSAR







óleo de Alberto Durero




Eduard Punset nos ofrece en este libro interesantes reflexiones basadas en sus conocimientos profundos de los pensadores más ilustres de nuestro tiempo.

Me permito hacer mi breve y personal refrito de lo que acabo de leer, a modo de “excusas para pensar”…cinco minutos.

Parece ser que cambiar de opinión puede ser un ejercicio saludable y no una falta imperdonable: es conveniente repasar de vez en cuando nuestras convicciones y "ventilar la casa" o sea deshacernos de las que se nos antojen anquilosadas. Subestimamos hasta qué punto nuestro cerebro y nuestro yo pueden modificarse con el tiempo, en nuestra evolución personal va cambiando el grado de facilidad para creer en cosas extrañas, tenemos el deber de ser más críticos y racionales cada día — y en relación a nosotros mismos también la auto crítica metódica es muy sana.

Parte de la educación debe incidir precisamente en formar un pensamiento autónomo que ayude cada uno a ser capaz de pensar por sí mismo (lo que yo llamo "proporcionar el alimento" para que cada persona lo guise a su manera).
Es imposible que sea feliz quien tiene la sensación de que no controla nada en su propia vida, y lo que se busca es ser lo menos infeliz posible — eso también está demostrado científicamente.
Buda ya apuntó por aquél entonces que se podía salir de la infelicidad renunciando a muchas ambiciones, dibujando un tipo de vida posible y aplicándose en disfrutarla cada momento.
Una de las fórmulas del sosiego interior es la ausencia de miedo: se pierde a las cosas pequeñas después de haberlo perdido a las grandes como la muerte o la soledad.
A propósito de estos dos últimos grandes miedos, es curioso que las investigaciones demuestren que el nivel de satisfacción aumenta con la edad, que saber vivir implica saber pensar, ir liberándose de lastres tóxicos, de esos procesos mentales que generan sentimientos negativos.
El autor repasa temas tan candentes como el blindaje del Estado, la indefension ciudadana, los procesos emocionales medidos por las nuevas técnicas de neuroimagen, el impacto innovador de las redes sociales en el entramado cotidiano y lo más importante: las relaciones humanas, que son a la postre mucho más generadoras de felicidad que el dinero o hasta el bienestar físico.
Y lo más importante: tener amigos es bueno para la saludLa soledad es fuente de angustias y desvarío, la comunicación de los cerebros resulta esencial para poder sobrevivir. Hay un instinto emocional que compartimos con otros animales que es el instinto de grupo, pertenecer a un colectivo aumenta en un 50% las posibilidades de supervivencia. De hecho la “inteligencia social” engloba los comportamientos surgidos de una relación cerebral recíproca: saber hablar y saber escuchar, saber expresarse y también ser receptivo, saber dar y saber pedir, ponerse en el lugar del otro, trabajar de modo cooperativo y humilde, enfín, mil habilidades que conforman nuestra historia personal y que sólo se adquieren en la convivencia.
Nada relevante es hecho por un solo individuo, sino que es un trabajo conjunto; sin los otros no seríamos nada, no tendrían ninguna utilidad nuestras ideas propias ni nuestros sentimientos.
Cuidemos pues las relaciones personales, que son lo que mayor impacto tiene sobre la felicidad.


pintura de William Blake

miércoles, 15 de junio de 2011

LA DESPEDIDA



óleo de Sol Halabi


Me parecía imposible que se pudiesen apagar alguna vez el entusiasmo y la pasión que mi madre echaba a la vida, pero se marchó casi de repente cuando aún le quedaba mucho por vivir.
El último día que pasó de pie fue el de mi boda en Coimbra, se ocupó de todo risueña y serena y luego se acostó para morirse como el pájaro espino.
Yo me fui muy lejos, y mi marido no podía salir de España porque estaba haciendo la mili. La madrugada en que llamó mi padre y me dijo con voz entrecortada que “todo había terminado”, ya era tarde para llegar pronto, salí volando pero fueron doce largas horas de carretera.
Cuando por fin aparecí ya era noche oscura, me habían estado esperando todo el tiempo posible, pero al final se habían marchado sin mí para su pueblo natal, donde quiso ser enterrada. En la casa vacía solo había quedado Asunción, la asistenta, para comunicarme que yo cogería por la mañana un autobús de estudiantes del colegio donde mi madre había sido profesora de inglés. Fue este el plan, no había otro alternativo.
Los chavales, que ni me conocían, aprovecharon la “excursión” para pasarlo bien como es natural, y no pararon de cantar y reír. Yo en el primer asiento, al lado de la directora, miraba por la ventana con el corazón hecho una pasa el camino que sabía de memoria, Covilhã, Castelo Branco, las Puertas del Ródano, y después esa fuente tan querida donde mi madre siempre nos acicalaba para el tan ansiado reencuentro con los abuelos, tíos y primos, más de veinte en total, con los que año tras año pasábamos unas Navidades de cuento.
A medida que nos acercábamos yo ya no podía más, al final me bajé un pueblo antes, cogí un taxi  para llegar sola a tan dura cita. Compré en el mercado unas violetas, su flor preferida, y durante el viaje el taxista intentó un diálogo que fue muy corto y surrealista, “hoy en Alter hay un funeral con mucha gente”, dijo, “es el de mi madre”, dije. 
Crucé la iglesia abarrotada con mi ramito en la mano y el corazón en la boca, entre el murmullo de la gente. Cuando llegué arriba el ataúd estaba sellado con zinc por el traslado.
Entonces me vine abajo, necesitaba volver a verla antes de ese nunca más su rostro que hería como un puñal, me puse a golpear la tapa con desesperación: yo no tenía la culpa de estar siempre lejos, de no ser esa hermana que tanto ella como mi padre eligieron para que viviese todo en caliente y les cerrase los ojos cuando ya no les hicieran falta.
A pie de tumba la vi por fin, le puse las flores junto al pelo para que llevase algo mío en ese viaje hacia ninguna parte, y cuando me incliné para besarle la mejilla de cera, me pareció que movía las fosas nasales, como si oliese las violetas. Me quedé en estado de choque y salí casi corriendo de allí, sin poder respirar. Caminé sin rumbo hasta romper en mil pedazos esa solemnidad insoportable que tienen los momentos más duros y más absurdos.
Cuando volví a casa de mis abuelos estaban todos sentados alrededor de la gran mesa, en silencio, vacíos por dentro, sin nada que decir, hasta que mi abuelo, que ya no se enteraba de nada, exclamó con una inmensa alegría: "¡Qué día más bueno hace hoy!", y entonces empezamos a reír sin poder parar, a saber porqué.



pastel de Odilon Redon

miércoles, 8 de junio de 2011

LAS VERDURAS DEL MIEDO





obra de Paul Cezanne





Desde el "Apocalipsis" que hay un jinete por el mundo cabalgando sin gloria a lomos de un equino color bayo grisáceo tirando a pardusco, que es el color del fracaso. Más que la Muerte, final feliz e igualitario para todas las turbulencias de la existencia, la cuarta cabalgadura bíblica simboliza las pestilencias y achaques de las vidas más perras.
Nos subiríamos todos al caballo blanco de la Gloria, o en su defecto al alazán fiero y brillante de la Guerra para morir de daga en mano y cabellos al viento, luchando por un ideal o noble causa, o quizá incluso nos montaríamos al negro azabache del hambre de los demás...
Lo duro es vivir y morir bajo los coces de la vida,  instalados en la incertidumbre, aplastados por el fantasma de un enemigo invisible, una radiación, un virus, una bacteria mutante, un prión…
¡Lo verdaderamente duro es que te pueda matar un pepino!

Tenemos toda la huerta bajo sospecha por decisión alemana, a vueltas con el E.coli que sigue jugando al escondite mientras se propaga por el mundo.
La muerte es el punto final de toda la historia de vida, pero hay circunstancias que desatan el más atávico e irracional de los miedos, el miedo colectivo.
Los especialistas en catástrofes nos alertan periódicamente de que “viene el lobo”, pero la gente se va acostumbrando a la quema masiva y dantesca de vacas o de aves de corral, de cerdos o de ratas, ya da igual que sean los pájaros o los mosquitos los que un día nos traigan la ruina: el día que venga el lobo de verdad nos va a pillar "pasando de todo", que es la mejor de las malas posturas.
Nos vamos resignando a que nada ya sea lo que debería ser, lo que ha sido siempre, y vamos aprendiendo a movernos sin red con destreza, mentalizados para la posible caída.
Bien pensado, morir de viejo es bastante decadente, por algo todos los que alcanzan la categoría de mitos mueren jóvenes y guapos — actores, cantantes, toreros…
Bien pensado, morir como la mayoría está muy visto y es bastante aburrido, a veces me imagino subida a un campanario a pleno sol, mirando antes de tirarme al vacío la gente congregada abajo, empeñada en salvarme la vida que siempre les ha importado un bledo. ¡Somos tan absurdos!
Dijo Manuel Vicent que una guerra nuclear no tiene nada de especial, “es como si toda la humanidad resbalara a la vez en una piel de plátano”.
No está tan mal ver en directo el espectáculo irrepetible del fin del mundo, el Apocalipsis Now,  ¡yo me apunto! 

óleo de Viktor Vasnetsov

jueves, 2 de junio de 2011

CANTO A LA HERMOSURA








óleob sobre tabla de Alberto Durero


"kαʎα tα kαkα": las cosas bellas son difíciles.

Sí, son difíciles las cosas bellas. Yo quise ser bonita, estoy convencida de que es algo que todos hemos querido, hasta que se nos olvida.
Cuando la zorra de la fábula de Esopo se dice despectivamente que están verdes las uvas después de haberse dejado las uñas intentando cogerlas, está teniendo la reacción más inteligente y sensata — siempre quedarán otras uvas posibles, igual de doradas y sabrosas, obsesionarse con lo que no está a nuestro alcance no es aconsejable. Sin embargo lo que la inmortal historia deja en evidencia es esa vocación irreprimible de los humanos a despreciar lo que no podemos conseguir, a no reconocer fácilmente las virtudes ajenas. 
La belleza física es un don maravilloso, fascinante, un placer para quién la posee y para quien la contempla, una delicia, un milagro. Aún hoy me quedo mirando la guapura como un niño hambriento ante una pastelería, aún hoy me siento como la cenicienta del cuento antes de llegar el hada madrina...
Todos los filósofos, desde la Antigüedad  hasta nuestro dias, han "tropezado" con la Belleza y ninguno la ha pasado por alto — pura espiritualidad (Sócrates), una idea independiente de su soporte físico, canalizada a través del amor ideal que es el infinito, sin tiempo ni forma (Platón), virtud (Séneca) , lo que resulta agradable a los sentidos (Epicuro), armonía, un estímulo que conmueve el alma por la coherencia de las partes (San Agustín), bondad (San Tomás de Aquino), lo sublime (Kant)...
Platón hizo una distinción entre la belleza relativa y fugaz y la absoluta y permanente, creyendo que para reconocer la verdadera belleza no hay que utilizar los sentidos, sino la razón.
Para Schopenhauer fuera de nosotros no hay nada y el mundo es una representación individual distinta para cada uno.
Me quedo con que la belleza está aquí en la vida, en los ojos de quién sabe verla y sentirla, que todo lo que amamos es bello, que la belleza es amor, armonía, inteligencia, sensibilidad, buenos sentimientos, simpatía, empatía… ¡y swing!

“El swing es un don del alma, cuya gracia no se adquiere a ningún precio. Se tiene o no se tiene.
(…) Ante cualquier ser que uno se tropiece en la vida bastará un solo movimiento para descubrir si ha sido elegido por los dioses. Un estilo de cruzar las piernas, una forma de tener la copa en la mano. Todo es blues, todo es jazz. Algún silencio es swing.” 
Manuel Vicent                                                                     


Marlon Brando





domingo, 29 de mayo de 2011

¡¡ DENUNCIEMOS !!


Robert Capa


Nos indignamos, levantamos las manos al unísono, y las cosas no se arreglan. Hay que ir más lejos.

Siempre que vemos algo reprochable, en el trabajo o fuera de él, y no lo denunciamos, estamos siendo cómplices de una afrenta a todo el colectivo.

Si los políticos que hemos elegido democráticamente para que nos gobiernen a todos acaban estafándonos, si nuestro jefe es un acosador, si trabajamos rodeados de abusos de poder y de corrupción, ¡DENUNCIEMOS !, con nombres y apellidos, porque sin nombres y apellidos, hechos concretos, lugar y hora, no hay denuncia que surta efecto.

Creemos un lugar en la Red para la transparencia de la vida pública, para la denuncia seria, objetiva, de los atropellos al bien común. Pongamos con valentía el dedo en la llaga.

Acostumbrémonos a ser eficientes: es mejor una ayuda económica a los desheredados de la fortuna, que mil palabras de compasión estéril.

Las personas comprometidas, periodistas y artistas en general denuncian, aún a riesgo a veces de la propia vida: a nosotros nos toca contar lo que presenciamos en nuestro entorno, pequeñas infamias, corrupciones y corruptelas de todo pelaje, especulación, arribismo, abusos de poder, robo descarado de lo que es de todos.

Hagamos denuncias serias, formales — que todo lo que no está bien esté mal y se note, se vea, y que lo sepa todo el mundo.

¡Hagamos una sociedad decente y justa entre todos, no sigamos esperando que los demás la hagan para nosotros!


Foto de Capa

miércoles, 25 de mayo de 2011

CREER O NO CREER






Pintura anónima



Mi madre era una mística, nunca vi una fe más ciega. Mi padre iba a Misa los domingos, prudentemente respetuoso “por si acaso”, porque en el fondo le gustaría que fuese cierto lo que sospechaba que no lo era.
Crecí en un ambiente católico por los cuatro costados, fui tan feliz interna en un colegio de monjas que la Madre Superiora intentó hacerme del gremio.
Luego vino la Universidad, época de pasiones y de dudas, de cuestionarlo todo en interminables charlas de café y en lecturas comprometidas para la época, algunas incluso clandestinas en la Coimbra de entonces ( Teilhard de Chardin, Darwin, Engels, Karl Marx, Nietzsche, Sartre, Camus…).
Fue en misa que empecé a sentirme rara, como si no supiese quién era, aunque seguía rezando por las noches como un tic o una íntima necesidad para poder dormirme.
Con 23 años muy desorientados conocí en Madrid a un muchacho (mi marido hace más de 40 años), que sin pretenderlo me indicó el camino: regresé a casa en tren una noche de verano y de luna llena sabiendo que mi destino había cambiado para siempre. 
En ese viaje de vuelta a casa y a mí misma, mientras amanecía un chico silbó el "Hey Jude" de los Beatles mirando por la ventana: vuelvo a menudo a ese tren en pensamiento, para recordar como la vida a veces te brinda a ti la llegada de un día cualquiera.
Nuestra casa del pueblo daba a un valle verde y hermoso y al poco de haber regresado miré a lo lejos con el corazón encogido y me dije a mí misma “¡se acabó!”, que fue como decirme:  acéptalo, Dios no existe, estás sola, todos estamos solos, no hay nada más que esto.
Me sentí tan perdida que me dio como un vahído, un vértigo existencial, una angustia difícil de soportar. Veía los olivos entregados a sí mismos, sin razón ni destino, los pájaros atareados como siempre pero sin ningún sentido y el sol iluminándolo todo en un inmenso abandono, sin la mano de un creador supremo, un fin, una armonía.
En aquél momento temí que vivir sin fe fuese demasiado duro, pero me resigné pronto, incluso empecé a sentirme más libre, más sola pero más libre. Y más valiente.
No me rebelé contra nada porque no había a quién pedir explicaciones, me habían contado un hermoso cuento de un Ser omnipotente, omnipresente y protector, infinitamente sabio e infinitamente justo y que además me escuchaba y me quería, a mí y a cada una de sus criaturas, pero la historia no era así.
Tener que enfrentarme de repente a un gran vacío fue tan desolador que nunca hablé de Dios a mis hijos, para que no tuviesen que pasar alguna vez por lo mismo — hasta que mi hija se quedó colgada de ese Paraíso de donde yo salí un verano para nunca más volver.
No me pregunto nunca adonde están los que se han ido, o para qué sirve el dolor y la injusticia, las respuestas me las da la vida, la naturaleza, la inteligencia, la sabiduría, el amor, la bondad, la belleza interior, la verdad, el respeto, el coraje, la ternura — “una fuerza vital formada por todas las cosas que mantienen unido al universo” ( Buda, Tercera Noble Verdad).
A veces pienso que siempre estaré “esperando a Godot”, que es como esperar en vano tu verdad, tu cuando, tu donde, tu para qué .
Si en el inconsciente colectivo de que habló Yung llevásemos la idea de Dios, ¿porqué  algunos la perderíamos para siempre?



óleo de William Blake

sábado, 21 de mayo de 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN









SI NO NOS DEJAIS SOÑAR NO OS DEJAREMOS DORMIR




NO VOY CONTRA EL SISTEMA, EL SISTEMA VA CONTRA MÍ



SIN CASA, SIN TRABAJO, SIN PENSION, SIN MIEDO



LAS IDEAS TAMBIÉN SON ARMAS




SI NO TE MUEVES NO NOTAS LAS CADENAS




PARADOS: ¡ MOVEOS!




REBELDES SIN CASA




¡NO TE CALLES!
¡A LA CALLE!




TU BOTÍN MI CRISIS




AHORA
que reflexionen
ELLOS




ASÍ NO




APAGA LA TV
ENCIENDE TU MENTE




¿RICO EL POLÍTICO?
¿RICO EL BANQUERO?
¡NO CON MI DINERO!




NOS MEAN Y DICEN QUE LLUEVE



QUIERO VIVIR, NO SOBREVIVIR




PIENSO: LUEGO ESTORBO



PIENSO, LUEGO INSISTO





FALTAS TÚ





Hoy es un día inquietante, bello y extraño.
Hoy es un día en que el mar azul no me sosiega.   
Hoy andan sueltas en el aire todas las energías, las del bien y las del mal, las de la alegría y las de la rabia.
Hoy es un día de esperanza pero también de susto,  día de nudo en la garganta por ser hoy un Gran Día.
Los viejos hemos vivido muchas cosas, por eso hoy los viejos tenemos ganas de creer pero nos frena la experiencia.


viernes, 20 de mayo de 2011

EL TACO EN ESPAÑA







El charlatán de El Bosco


A los 25 años mis "educados" labios aún no habían proferido una única palabra malsonante pero como casi siempre ocurre, una vez soltada la primera ya no hubo marcha atrás de tanto que me gustó, así que, visceral yo, adherí hasta las últimas consecuencias a un lenguaje políticamente incorrecto.
Hoy en día ya no puedo ni quiero prescindir de todo un arte lingüístico del desahogo, en la rabia como en el dolor, el espanto, el hartazgo, la impotencia, la perplejidad e incluso en la alegría, el entusiasmo o la pasión.
El taco es un lenguaje vehemente e imaginativo, mezcla de rebeldía y sentimiento, de transgresión y creatividad, con energía y guasa, el fiel reflejo aquí de un pueblo histriónico y extrovertido; no me imagino a un japonés soltando con cara de cabreo esta perla de los improperios:
 “¡Me cago en la mar serena!”
Los cagüens son un derroche de inventiva, de lo que es la fuerza y la capacidad catártica de la palabra — siempre la palabra, el verbum, la comunicación, la historia de nuestra historia: si no somos capaces de expresar lo que pensamos y lo que sentimos es como si no pensáramos ni sintiéramos. La palabra agita el corazón de quien la escucha, la palabra inteligente es el único espacio de reconciliación del yo con el mundo.
Curiosamente las personas con un lenguaje rico como pueden ser los buenos escritores, casi siempre están dispuestas a cambiar de registro: si se recurre mucho al taco es que falta capacidad para expresarse pero si uno no lo usa nunca, seguramente es por ser demasiado introvertido, reprimido, poco apasionado y expresivo.
Hablar en privado igual que en público es como no hurgar nunca en la herida de la existencia, es como meter la cabeza en la arena para no enterarse de vida, y a una cierta edad es conveniente no permanecer ingenuo. Como dice Moyedano, “ya nunca más volveremos a ser sentimentales, nos venimos abajo como calzón de puta, la inocencia se acabó”.
Para Séneca el mal hablar es de buena gente en contraste con otra de castradora dulzura... Tener mala leche, un suponer, estar de mala leche, ser la leche, ir a toda leche, pegarse una leche, dar una leche, ir cagando leches: ¡¿Me cagüen la leche, leches, ¿como expresar esto en cristiano?! 
Hay que ver lo que da de sí el blanco líquido y tantas otras cosas, como la uva, la sangre, los huevos y hasta la hostia — por consagrar, claro....  


Fragmento de La Lechera de Vermeer




 

lunes, 16 de mayo de 2011

¡¿LA GENERACIÓN PERDIDA?!

 Se está oyendo este despropósito  relativo a los jóvenes de hoy día (20, 30, 40 años):


 ¿De qué están hablando?

—¿ De toda la promesa de futuro del país, de la juventud más alta y más sana, la mejor preparada de la historia, la que va a vivir más tiempo, en un mundo más comunicado, más informado, más unido, más transparente y más libre?

— ¿De los dueños de este país, cuando los que ahora les llaman "generación perdida" tengan las carnes colgando y las neuronas atrofiadas o estén ya criando malvas?

— ¿De obreros, de científicos, de médicos, de artistas, de profesores, de la gente que con su trabajo y sus habilidades sacará mañana el mundo adelante?

— De unos jóvenes que todavía tienen unos padres detrás que están luchando con ellos codo con codo, para que lleguen a tener la calidad de vida que se merecen, en una España libre y desarrollada donde un día han decidido traerlos al mundo?

— De millones de personas que aún tienen mucho camino por delante, y todo el derecho a soñar y a ser felices?

Se sale de catrástrofes naturales y de guerras devastadoras.
¿Quién dijo que nuestra juventud no va a salir de este bache vergonzoso, donde solo hay crisis para los que quieren trabajar y tienen las fuerzas para construir un país grande y libre?
Hoy hay cinco millones de parados, ¿y qué?
El tiempo no se detiene, y el mañana lo van a construir ellos entre todos — no los que no tienen más que dinero, y lo único que saben hacer es emporcar el planeta y embotar los cerebros.

El futuro siempre es de la juventud, así que aprendan a respetarla por encima de todo, y tengan la sensatez de partir de la base de que España es de todos los españoles, y que si aquí no caben los jóvenes, ¡entonces no va a caber ni Dios!

"Procuremos ser más padres del futuro que hijos del pasado"   (Miguel de Unamuno)

viernes, 13 de mayo de 2011

¿QUIÉNES SOMOS?



litografía de Peter Birkhäuser


Para Carl Yung la psique consta de la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. En el inconsciente personal residen los aspectos de la mente que han sido olvidados o reprimidos y en el inconsciente colectivo residen experiencias que vienen de tiempos inmemoriales y que él denomina "arquetipos".
Arquetipos pueden ser por ejemplo la idea de Dios, la sabiduría del Mago, la valentía del héroe, la inocencia del niño, la maldad de la bruja, la fuerza de la bestia, la solidaridad ante el peligro que nos hizo avanzar como especie, los miedos atávicos, etc.
La salud mental se juega en el proceso de integración de los elementos del mundo inconsciente a lo que es la “personalidad”, o sea, en el equilibrio entre lo consciente y los inconscientes, el personal y el colectivo ( existen hechos que influyen tanto más en nuestra vida cuanto más ignorados son).
Para los psicólogos yungianos la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del materialismo de hoy es volver a esas verdades universales que residen en el inconsciente colectivo: si las funciones del ego son demasiado preponderantes y no sintonizan con los elementos del inconsciente, provocan las neurosis.
Otra forma de asomo de un inconsciente no resuelto son los complejos y otros síntomas, porque toda forma de vida humana proviene de la tensión entre fuerzas antagónicas, el yin y yang, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino, lo consciente versus lo inconsciente.
El psicólogo suizo llama “sombra” a la parte del inconsciente personal que contiene los deseos y necesidades de la mente que no pueden ser aprobados por el yo consciente: su rasgo fundamental es la “proyección”, que consiste en atribuir a otras personas las cualidades negativas rechazadas en nosotros mismos, o sea, aspectos de nosotros que conscientemente no reconocemos.
En medio de tamaña complejidad psicológica todo indica que es el ego que incorpora la globalidad, y no la globalidad la que incorpora el ego, motor particular de cada ser humano. 
Así pues la búsqueda de la propia identidad es el único camino para sosegar esa angustia y ese vacío de que habla Yung.
Es esa procura de uno mismo que nos empuja al “retorno” para poder reencontrarnos: cuando perdemos nuestra identidad perdemos el alma, nuestra verdadera esencia, y pasamos el resto de la vida buscándonos por las esquinas de la soledad como un perro sin dueño.
Lo mismo da que haya mucho por medio o que no haya nada, si nos perdemos a nosotros mismos es porque no encontramos el camino de vuelta a nuestra esencia, es porque se apaga ese faro que ilumina nuestra desorientación y al que Yung llama el inconsciente colectivo.
Se trata pues de encontrar las llaves del salón deshabitado y lleno de sombras de nuestro desconsuelo. 


óleo "yungiano" de Pollock








jueves, 28 de abril de 2011

EL PARAÍSO PERDIDO








Hace tan solo unos cuatro millones de años un australopithecus se desperezó en la selva una mañana y decidió echar a andar sobre dos patas, empezando una  loca aventura que no paró  hasta hoy y cuyo final desconocemos todavía.
Estudios antropológicos recientes sugieren que la ingesta de alimentos con alto contenido de almidón podrían tener que ver con la evolución de nuestro cerebro, hoy por hoy el órgano más complejo del universo.
Somos los únicos seres vivos de que tenemos noticia con capacidad de modificar el entorno, para bien o para mal. Podemos usar un lenguaje sofisticado, escribir, inventar, calcular, concebir y transmitir conceptos abstractos, avanzar en la ciencia y en la tecnología. 
Tenemos consciencia de nosotros mismos y de nuestro pasado, y podemos realizar proyectos de futuro.
Nos sentimos solos en el cosmos y sin embargo desconocemos el alcance y el destino de nuestra propia aventura existencial : recurremos con frecuencia a sistemas ideológicos y filosóficos con el propósito de encontrar respuesta a los interrogantes que más nos perturban.
Para los científicos la mente es el resultado de la actividad del cerebro, el "pensamiento" define todo lo que ella es capaz de generar, las actividades racionales del intelecto y las abstracciones de la imaginación.
Hemos logrado vivir unos años más, combatir con éxito muchas enfermedades, controlar en gran medida el dolor físico, ser más altos y más guapos, estirarnos el pellejo e incluso reponer o transplantarnos algumas piezas.



David de Miguel Angel


Queda por descubrir el sentido último de la vida,  quizá el camino de retorno  para este imenso hormiguero de almas llenas de prisa, la forma definitiva de enfrentarnos a la soledad y al miedo, a un cotidiano emarañado donde cada vez es más dificil la estabilidad emocional.
Conformamos un abanico completísimo de personalidades variopintas, de cabezas priveligiadas y  de mentecatos, de mentes crueles y otras compasivas, tiranas o sumisas, egocéntricas o generosas.
Seguimos avanzando a velocidad de vértigo hacia un destino incierto, donde a menudo el hombre es el peor enemigo del hombre y del resto de la naturaleza.
Y sin embargo es el trino de un pájaro, la sombra de un arbol o el murmullo de una fuente cristalina lo que continúa sosegándonos la inquietud y la zozobra.
Cuantos más somos, más solos y desprotegidos nos encontramos en el vorágine que nos presiona y nos ahoga. Los que están mejor son los que más tienen qué perder, y de ahí que la incertidumbre también les pueda llevar a veces a un vacío interior insuportable que les arrastre hacia la auto destrucción : a todos nos toca vivir con la esperanza siempre renovada de que cualquier ola asesina no nos barra del mapa en un instante.
Para Teilhard de Chardin, lo esencial es el cambio, la evolución constante que va asociada al Tiempo, haciendo de lo estático lo inexistente.
Para Nietzche sin embargo los valores deben surgir de lo más profundo de las personas : el hombre nacido de la ruptura con los arquetipos tradicionales sería un ser solitario y seguro, independiente e individualista, que no se deje llevar por los valores tradicionales, al contrario de los  débiles.
Es una ironía del destino que la persona que ideó lo " supra humano" ( más conocido como el superhombre), haya tenido que luchar contra la enfermedad desde los treinta años y con la locura desde los cuarenta.
También Albert Camus ha tenido poco tiempo, tan solo cuarenta y siete años, para dejarnos un valioso testimonio literario sobre el absurdo y el dolor, y la búsqueda de un sentido para todo esto.

     "Bajo el sol de la mañana, una gran dicha se balancea en el espacio. Muy pobres son los que tienen necesidad de mitos" ( La Peste)

En el fondo de nuestro ser perdura el espejismo de el paraíso perdido, ese lugar de la sabana de África donde un día un mono se desperezó siendo ya Hombre, pero todavía con la inocencia de un niño.

óleo de Felix Nussbaum