miércoles, 1 de marzo de 2023

UCRANIA

 







Conocer a fondo todos los entramados de una guerra no está al alcance de cualquiera, incluso los mandamases que mueven los hilos se equivocan y cometen errores que pueden ser decisivos: se sabe como empieza, nunca como va a terminar. Luego hace falta mucho tiempo para completar el puzle y que la Historia ponga definitivamente a cada uno en el sitio que se merece. A toro pasado todo quedará lo bastante claro, pero en caliente es muy difícil, casi imposible, saber qué se está cociendo, abundan las campañas de desinformación, las falsedades interesadas, las intoxicaciones rastreras, los postureos, los ombliguismos digitales y toda clase de infundios dañinos (en las redes sociales cuanto más simples, más sabihondos). La única verdad es que no hay verdades absolutas, "todo depende del color del cristal con que se mire", la propia integridad moral de los que manejan el cotarro es muchas veces dudosa. Lo único manifiestamente incuestionable e insoportable es el sufrimiento de las víctimas inocentes. Por cierto, la crueldad de los líderes rusos con los pueblos cercanos se remonta a Gengis Kan. 
Estamos asistiendo a diario y en directo, desde nuestra por ahora calidad de vida, cómo hace ya un año que Ucrania se desangra, y eso que no muestran lo más rastrero y cruel, lo que ocurre en la sombra por culpa de gente bajuna que siempre acecha. Algún día saldrán a la luz los crímenes de guerra que se estén cometiendo.
Hay y siempre ha habido vidas durísimas, incontables e insoportables situaciones de indefensión para los desheredados de la fortuna, y lo que más revuelve la consciencia de los que sí la tienen, es seguir comprobando como "el hombre es un lobo para el hombre" (Leviatán).
Por lo demás, lo lógico y natural es que cada uno de nosotros desee lo mejor para el lado del escenario que nos toca e interesa que salga airoso, o sea, a un occidental el Occidente y al revés — pero se puede discrepar, tener la opción que se nos antoje y defenderla abiertamente (mejor con argumentos fundados y convincentes, no con esa facilidad para sentirse un enterado que manejan muchas personas en asuntos tan complejos y espinosos). La gran diferencia es que en democracia todos podemos estar en contra del sistema, mientras que en países autoritarios uno se juega el tipo, termina en la cárcel o algo peor. 
También los baños de masas a un "gran jefe" tienen un pasado funesto, un pésimo recuerdo, y viendo las caras de felicidad de los convocados hace días en Moscú, uno se pregunta si están al corriente de los padecimientos de un pueblo que consideran hermano: hay pocas razones para la alegría, toda Europa está consternada, afligida y ayudando como puede y sabe.
China es y será en el futuro la ficha clave en el tablero del "equilibrio del terror" a que estamos abocados con el regreso a la incertidumbre nuclear. A Putin le gusta y necesita un Estado totalitario y muy centralizado porque cree que las democracias son tan débiles como él propio: los responsables de los conflictos armados siempre han sido humanamente poca cosa, cuanto más corruptos y cobardes, más matones. Hay otras formas de destacar y ser realmente valioso, pero son más difíciles: los grandes personajes de la Historia no son los que se dedican a promover las malditas guerras, sino la paz, la ciencia, la filosofía, el arte, la medicina y el bien común en sus innumerables facetas. Gracias a ellos avanzamos como especie, pero a esos no se les hace la ola, a veces no sabemos ni sus nombres. La mayoría somos demasiado ignorantes, soberbios y desagradecidos, incluso los hay que están empeñados en un retroceso, como los terraplanistas, los anti vacunas y montones de descerebrados.
La China de Xi Jinping mantiene una estrecha relación con Rusia porque comparten la voluntad de reformular un orden mundial que ambos perciben como plasmado y dominado por EEUU y sus socios. El gobierno de Pekín dispone de cierta ventaja en vastas zonas de África, América Latina y Oriente Próximo, las cuales no están interesadas en lecciones de libertad y Estado de derecho y sí en recibir financiación para salir de una miseria endémica, apuntalando de paso a regímenes autoritarios. Todo tiene un precio, todo se paga en la política actual donde están en juego recursos e intereses muy heterogéneos y gulosos. Ya es difícil encontrar rincones del globo en los que no se proyecte un pulso entre autocracia y democracia, economía autoritaria o de libre mercado. La estulticia o un error de cálculo de cualquier mandatario pueden abocar fácilmente en un desastre colectivo. Max Hastings sostiene que "las grandes decisiones se toman con un conocimiento extraordinariamente limitado de lo que está ocurriendo".
La operación militar especial iba a ser rápida y lleva un año. De momento. La torpeza y la codicia del presidente ruso ha costado ya la sangre o la ruina de millones de inocentes. Por ahora. La destrucción de Ucrania sigue su curso. Como en el poema de Miguel Hernández: todo inseguro, todo postrero, polvo sin mundo. Todo es oscuro. 

 "Tras un año de guerra, los servicios de seguridad franceses estiman que Ucrania se ha convertido en una suerte de laboratorio de las nuevas formas de conflicto, de la guerra híbrida a la guerra cibernética, sin olvidar la disuasión nuclear".       J.P. Quiñonero  

miércoles, 1 de febrero de 2023

LA MUJER PERFECTA

                                                                                                                                



                                                 
                                                    Amedeo Modigliani



 
Que alguien se crea un dechado de virtudes, divino de la muerte y siempre en posesión de la verdad es poco menos que ridículo, falto de lucidez, de sabiduría, humildad y hasta de sentido del humor... 
Las personas que más presumen de  "perfeccionistas" suelen ser las más inseguras e incluso con algún complejo o trauma importantes. 
Valerse de lo más manido, de lo que está al alcance de cualquiera para impresionar, resulta simple y algo cansino y con los medios de que disponemos hoy día, cada vez somos más obvios, menos sutiles.
Ir por la vida como si esta fuera una competición, ansiar ser el mejor en todo, no sienta bien a la salud, estresa, se termina con ansiedad cuando no con alguna úlcera, el azúcar disparado, la tensión alta, el colon irritable o así...
Todos tenemos la necesidad de embellecer la vida contándonos para dentro la mejor versión de nosotros mismos, pero da un cierto sosiego ser capaz de reconocer y aceptar nuestras carencias y fallos, y que pocas veces acertamos de lleno en lo que sea. Ya Aristóteles opinaba que "el error es un suceso mental interesante y valioso", no hay que tener tanto miedo a equivocarse. 
No es necesario impresionar a nadie, la mayoría somos gente corriente, solo en las redes sociales nos  acercamos al tamaño ideal de nuestro ego...  Los que valen de verdad suelen ser los más modestos y sencillos, los menos narcisos. 
En el caso de las mujeres, algunas adornan sus yoes intentando convencer a los demás que son inmejorables, sabias, óptimas amas de casa en todas sus ramas — gastronomía, organización, higiene, economía doméstica, buen gusto, elegancia, confort, convivencia familiar, etcétera — además de excelentes profesionales, deportistas, cultas, leídas, instruidas a todos los niveles, sensibles, solidarias y por supuesto magníficas parejas, madres, hijas, nietas, abuelas, suegras, nueras, amigas o colegas: el pack completo, nada se les resiste, cuando hablan sientan cátedra, entienden de todo, jamás dudan de lo que sea. No merece la pena ni rebatirlas, son las mejores y punto. 
La verdad es que la monotonía o el aburrimiento nunca están fuera, anidan dentro de cada uno, mas quién sabe vivir no necesita tener mucho para disfrutar de la vida.

Sinto-me nascido a cada momento
Para a eterna novidade do mundo.
  Fernando Pessoa
    
   

domingo, 1 de enero de 2023

SALUD MENTAL

 



                                                                       Marc Chagall


Hay más recursos para arreglar el cuerpo que la mente, y sin embargo se puede ser feliz en una silla de ruedas pero nunca con una depresión severa, por ejemplo, que cada vez con más frecuencia termina en suicidio, en este mundo raro y sin arreglo a la vista. 
Antes que ideas los humanos hemos tenido emociones, a ellas debemos las herramientas adaptativas imprescindibles para nuestra estabilidad psíquica. Luego con la experiencia cada persona va desarrollando los equilibrios internos necesarios para enfrentarse a la vida. 
Un indicio de inteligencia emocional es ser metódico, tener hábitos saludables, seguir unas rutinas programadas con ilusión y disciplina, disfrutar con unos rituales sencillos pero gratos y relajantes. Conocer de antemano lo que viene a continuación, saber que controlamos los tiempos y no al revés, ayuda a no estar estresados y a tener paz, sobre todo si la edad ya va siendo bastante, con toda su idiosincrasia: no es lo mismo tener cuarenta que ochenta, cuando las "sorpresas" ya casi siempre son desagradables y se disfruta de lo esencial con más placer que antes, ya que las cosas verdaderamente gratas no cansan nunca y las prisas no son aconsejables. El psicoanalista David Dorenbaum refiere la mismísima simplicidad o insulsez como una forma legítima y útil de interactuar de manera menos angustiosa y más auténtica.  
También da buenos resultados desarrollar la constancia, ser metódico y ordenado, mantenerse activo, hacer ejercicio, comer sano (ya Hipócrates recomendaba: que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina).
Y sobre todo hay que gustarse, estar satisfecho con uno mismo, amar y amarse, el amor en todas sus vertientes es el verdadero sentido de todo. Igualmente fundamental es el contacto con la naturaleza y saber rodearse de un ambiente de armonía y confort: que nuestra casa sea el mejor de los refugios y que los sentimientos sean duraderos, alegres y libres, y con la curiosidad y las ganas de aprender siempre despiertas.
Solo a nosotros mismos nos incumbe apartar el desánimo, la tristeza o el pesimismo, vivir con ilusión y hacernos a un lado siempre que posible para que pase sin mojarnos el río de las zozobras constantes en el mundo entero. Hay que relativizar y no amargarse con lo que no depende de uno, mirar hacia otro lado si no podemos hacer nada para que algo se arregle. Las cosas tienen la importancia que queremos darle, no vale la pena tomarlas demasiado en serio. al final todo terminará algún día.
Dice Aldous Huxley que "la felicidad nunca es grandiosa", que no son los momentos extraordinarios los mejores sino las pequeñas alegrías, las cosas sencillas, los placeres cotidianos.
Conviene así mismo saber perder, cada palo aguanta su vela, la vida es una lotería y como afirma Nietzche "quién tiene un porqué para vivir puede resistir casi cualquier cómo". 
Y que cada uno se acostumbre a hablar para dentro con lucidez y la auto estima en su punto — ni demasiado subida ni por los suelos... "Toda infelicidad se debe a la incapacidad de permanecer en silencio a solas en una habitación" (Pascal).
Todo se acaba, lo bueno y lo malo, estamos de paso y no dejamos huella casi nadie.  

Que 2023 traiga muchas cosas buenas, un saludo agradecido a los que me leen.     

jueves, 1 de diciembre de 2022

GRAVEDAD CERO



 





Los 18 relatos cortos de Woody Allen recientemente publicados son una delicia, como casi todo lo suyo. La genialidad no se alcanza con trabajo o constancia, se tiene o no se tiene: se nace o no se nace con talento, que luego brota espontáneo y sin esfuerzo. El humor es un arte, un juego cognitivo que señaliza ausencia de peligro a la vista y ayuda a distanciarnos lo suficiente de las coyunturas para vencer al miedo y la ansiedad. En la historia del humorismo, territorio tan anhelado como difícil, hay nombres ilustrísimos, mas tiene razón Daphne Merkin en el prólogo de este libro: los hay magníficos, "Y luego está Allen". Irrepetible.
Angustiado de condición, ansioso, neurótico, con un principio de vida gris, carne de psiquiatra, supo y pudo salvarse de la cochambre de cada día de una forma magistral dando la vuelta a todas las miserias a través de su enorme lucidez, aliñada con una fina y brillante ironía. Riéndose de la condición humana y de sí mismo en cualquier circunstancia, se ha escudado contra la simpleza o la vulgaridad. 
No hay duda de que la risa reconforta, calma, es saludable para el cuerpo y la mente, nos limpia el sótano de fantasmas. Una rotunda carcajada, aunque rara como la ola perfecta y siempre muy anhelada, nos alivia de turbulencias mentales, nos deja limpios, ligeros, satisfechos. Mientras somos capaces de reír es porque no todo está perdido, y si nos tomamos con humor a nosotros mismos, es porque aún no hemos agotado la frescura y el optimismo. Solo los necios se toman demasiado en serio, como refirió Unamuno: "Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será"... 

 — Puedo encarnar a una persona desilusionada, pero en la vida real no soy cínica, ¿verdad? Creo que todavía conservo la mayoría de mis ilusiones. (Lulu)
— Aférrate a ellas. Las ilusiones nos hacen falta. Sin mentirnos a nosotros mismos, sería difícil sobrevivir un día más. (Sachs)
   Crecer en Manhattan, Gravedad Cero      

martes, 1 de noviembre de 2022

APUNTES DESDE EL ASOMBRO Y EL DESAMPARO





                            
                                                   Erich Brauer




Los astrólogos han comprobado a través del estudio de supernovas que el universo sigue expandiéndose de una forma acelerada. Mientras y afortunadamente para nuestra salud mental, los humanos percibimos los astros que nos rodean como unos cimientos bellos, sólidos, seguros... Cuanto menos curiosos más simples y engreídos somos, la grandeza del universo es demasiado inquietante e incomprensible para nuestra inteligencia limitada. 
— Víctor Buso fotografió con el telescopio y por casualidad, el 20 de septiembre de 2016, la formación de una supernova en el momento exacto en que la onda expansiva emerge de la superficie estelar. Pero sin embargo habían pasado 86 millones de años luz desde ese brevísimo destello,  ocurrido cuando los dinosaurios todavía caminaban sobre la Tierra: dicen los que saben que se trata de un tiempo relativamente corto a escala geológica y más aún a escala cosmológica. Es evidente que los cerebros humanos más dotados son capaces de descubrir cosas y manejar datos difíciles de asimilar para nuestra humilde y mayoritaria condición.
— Es posible que haya existido vida en alguno de los astros ya explorados por las naves espaciales, o en otros de los incontables que ahora mismo permanezcan desérticos e inhabitados. Puede ocurrir también que a la larga nuestro planeta  acabe convertido en un secarral yermo y vacío, tal como lo vislumbró Einstein. Solo las piedras lo resisten todo. También cabe dentro de lo posible, según los expertos, que especies similares a la nuestra no hayan tenido en el pasado la inteligencia bastante para no usar armas nucleares, llegados a nuestro punto de "desarrollo". O lo mismo otras civilizaciones extraterrestres quizás estén miles de millones de años por delante de nosotros en sus conocimientos científicos y tecnológicos, dado que la mayoría de las estrellas similares al Sol se formaron 5.000 millones de años antes que el sistema solar. ¡Ahí es nada! 
Lo cierto es que se desconoce al día de hoy si estamos solos, girando a 1670km/h en medio de este enorme caos organizado, si lo hemos estado siempre o si seguiremos estándolo hasta nuestra desaparición definitiva. Todo es inseguro, inestable, inquietante, lejano pero no imposible. 
— El conocimiento que hemos alcanzado de las bombas de fusión y termonucleares puede traernos una ansiada y razonable paz duradera o por el contrario nuestra destrucción total y la de toda vida planetaria. Existen enormes e incuestionables riesgos, como el de una guerra atómica, de una pandemia letal por un conflicto biológico o incluso por una fuga involuntaria en un laboratorio, aparte, claro está, de cualquier episodio natural de dimensiones cósmicas que no dependa de nuestra pequeñez. 
— Somos, enfín,  mayoritariamente frágiles a la par que ignorantes, soberbios, absurdos, ineficaces, reacios a enfrentarnos a verdades incómodas pero  inaplazables como el cambio climático o la superpoblación: dos evidencias aciagas de nuestra incapacidad para gobernarnos. Afirma Noah Harari que en el presente "no hay liderazgo, no hay ningún adulto en la sala", cuando solo los líderes mundiales, actuando en conjunto y no en bandos contrapuestos, podrían hacer algo para salvaguardar todavía la supervivencia del planeta. 
— Mientras todo se nos complica, el conocimiento, la ciencia, las artes, el humor, la ternura, la elegancia moral o simplemente ser sensibles y buenas personas, son antídotos muy recomendables para nuestros miedos y miserias, para que haber nacido valga la pena. De momento.

Estar contigo o no estar
contigo
es la medida de
mi tiempo
   Jorge Luis Borges       

sábado, 1 de octubre de 2022

EL CÍRCULO DE LA VIDA

 




                                                        Oscar Bluemner




Nadie entra en pánico cuando sabe que se va a morir: detiene el reloj y empieza un viaje hacia atrás, un regreso a sí mismo. Recupera lo vivido hasta llegar a la infancia, al pueblo donde fue niño, a la inocencia primera, funde los recuerdos en un todo, algo que además ya se suele hacer anteriormente, según edad, circunstancias personales y relación con el pasado.  
La vida es redonda.
Dijo Aristóteles que lo que es eterno es circular,  que no tiene fin porque se encuentra con el punto en que empezó para girar sin límites y sin punto de partida — solo que los seres humanos no somos eternos, somos breves y caducos, pero nuestra vida interior también gira alrededor de un epicentro,  emocional en este caso. De mayores volvemos mentalmente al principio, hasta que llega la muerte y echa el cierre al recorrido de nuestra historia.
Somos indivisibles, vivimos ininterrumpidamente y no a trozos, llevamos a cuestas todo lo que hemos sido, sin escapatoria; por mucho que hayamos querido ser distintos, al final solo somos y seremos nosotros mismos. Nada más. Podremos crecer, madurar, llegar muy lejos o no llegar a ninguna parte, ser felices o desgraciados, pero nunca apearnos para coger otro tren.
Eso sí: llegamos a recordar lo bueno con el mismo placer que hemos sentido en el momento, y lo malo sin perturbación. Curiosamente nuestra memoria es más fiel a los primeros años de la existencia, los cuales quedan grabados para siempre con esmero y precisión, mientras los que vienen después acuden al pensamiento atropellados, con lagunas y lecturas que a veces cambian mucho con el tiempo. Es raro que una historia permanezca inalterable a lo largo de toda la vida, en la mente nada es definitivo.
Al final lo único que importa, a lo que todos aspiramos, es a sentirnos bien con nosotros mismos, en paz y armonía con lo de dentro y lo de fuera.  

Advertí encantado que todo había estado simplemente oscurecido y cubierto de cenizas. Que se puede ver resplandecer y gozar las íntimas delicias de la visión infantil.
    Hermann Hesse, Demian

jueves, 1 de septiembre de 2022

POLÍTICA

 



        Leonora Carrington


Todos creemos entender de política, en realidad todos somos política porque en casi todo ella está presente, a nivel local, territorial, nacional, continental, mundial,  planetario... No hay escapatoria. Quizás por eso es el tema de conversación más recurrente entre las personas aburridas y faltas de imaginación: hablar de política cansa, es estéril, previsible, da malas vibraciones, cabrea, quita la paz interior, radicaliza, enfrenta, divide, crea bandos con la necesidad de posicionarse. Al final son casi siempre charlas monótonas que no aportan nada, más de lo mismo una y otra vez. Tenemos ya bastantes cosas que nos desgasten, pero nos encanta arreglar el mundo desde nuestro profundo conocimiento de las causas y los efectos de cada hecho puntual, con una opinión ideológicamente muy definida que por descontado es la mejor, la única, la verdadera e incuestionable. Nos sigue viniendo grande lo que ya dijo Aristóteles, que una persona educada puede entender un pensamiento distinto al suyo sin necesidad de aceptarlo.
Está comprobado que por desgracia, incluso los más expertos y sagaces solo manejan certezas a toro pasado, sobre hechos consumados, porque en el momento pocos saben a ciencia cierta por donde van a ir los tiros, y el futuro no lo controlan ni los científicos. Solo con el paso del tiempo se viene a saber quién se ha equivocado más o quién ha mentido menos...Los acontecimientos se escurren por derroteros imprevisibles, y luego las cosas se van arreglando ellas solas y poco a poco, sin otra alternativa que mucho trabajo y sufrimiento de la mayoría. Los menos enterados y carentes de sentido común son por regla general los que pretenden saberlo todo, nadie reconoce no tener una opinión clara y fundamentada sobre algo. Detrás de cada mandatario prepotente existe una gran vanidad y ambición, mezcladas con un oculto y nefasto complejo de inferioridad de alguien amargado o maltratado por la vida en algún momento. Y detrás de cada gobernante corrupto, un ambicioso compulsivo que no debería jamás llegar a tener autoridad ninguna. Por otra parte, los que dan la cara son algunas veces títeres de otros que manejan el cotarro desde la sombra, oscura y sibilinamente. Con la globalización todavía es más difícil controlar donde está el poder, nos gobiernan unos pseudo abanderados del patriotismo a los que solo les interesa lo que les conviene, en detrimento del bien común y del país al que presumen de amar tanto.
La política es desencanto y frustración, prevalece entre los ciudadanos un sentimiento desolador de abandono, de un "buenismo" interesado, de falta de autoridad y eficacia, de que no son las instituciones, enfín, las que nos van a sacar las castañas del fuego en caso de apuro; las parrafadas de los dirigentes son por regla general monólogos sordos de egos inflados que dejan de mirar alrededor y solo se escuchan a sí mismos. Y mientras tanto, las personas que podían ser más útiles, las más capacitadas y brillantes se quedan a un lado: como dice el historiador Álvaro Van den Brule," la estulticia de los incompetentes convierte un país en cementerios de inteligencias, aplastadas por la ineptitud de aquellos que solo medran en torno al poder". Indignante pero tristemente cierto en la mayoría de los casos. 

 " Experimento una aversión radical hacia la política. No es que no me interese: me repele. Levo toda mi vida huyendo de ella igual que huyo de mis relaciones con el poder". 
Liudmila Ulítskaya.

lunes, 1 de agosto de 2022

EL SEXTO SENTIDO



                             Felix Bonnet 


Estratégicamente situado en la corteza cingulada entre los dos hemisferios del cerebro, el sexto sentido reflexiona, siente, saca conclusiones y decide. Esa inteligencia intuitivo-emocional es como una brújula, una alerta, un instinto, no siempre certero pero la mejor arma de que disponemos para profundizar en nosotros mismos y disponer de recursos para enfrentarnos a las eventualidades del día a día, lidiar con la frustración, ser capaces de remar en diferentes direcciones, elegir con criterio y todo eso. Es conveniente educar y trabajar desde joven esas habilidades que enseñan a distinguir el bien del mal, lo que se puede y debe hacer de lo que entraña peligro, las personas que valen la pena y nos aportan algo de las que abusan de nuestra confianza, aquellas en las que se puede confiar, de las que solo vienen a hacer daño; quien nos quiere y quien nos utiliza; qué podemos querer y qué no querer absolutamente, evitando todo lo que sea una fuente tóxica de manipulaciones y miserias. Decidir con criterio y auto protegerse, enfín.
Si tenemos el sexto sentido apurado, dicen los expertos que somos reflexivos, conectamos bien  con la soledad, nos conocemos mejor, somos observadores y creativos, más libres de espíritu, más capacitados para asumir riesgos y ser independientes. ¡Arriba pues la inteligencia emocional y su sexto sentido, tan necesario a la hora de gestionar las situaciones y los sentimientos para que nuestra vida valga más la pena!
   
"Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama...Madurez
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo. Hoy se llama...Amor Propio
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y erré menos veces. Hoy descubrí que eso es...Humildad
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado y preocupándome por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día de cada vez. Y eso se llama...Plenitud
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es...Saber Vivir "
    Charles Chaplin


viernes, 1 de julio de 2022

GENTES

 


                                                                     Diego Rivera



Somos ya casi ocho mil millones de personas, más las que hemos sido, todas distintas y sin embargo siempre con algo en común, aunque solo sea nuestra condición humana: cada segundo están empezando y terminando millones de vidas. Dentro de unos límites físicos de corto recorrido, los matices psicológicos son variadísimos y las combinaciones casi infinitas, como en la lotería. Se puede ser relativamente bueno o relativamente malo, noble o miserable, sincero o mentiroso, auténtico o manipulador, humilde o narcisista, amable o insensible, generoso o mezquino, solidario o ególatra, compasivo o cruel, honrado o corrupto, encantador o aburrido, profundo o superficial, positivo o pesimista, brillante o mediocre, tranquilo o nervioso, sensato o alocado, activo o vago, valiente o cobarde, ordenado o caótico, pacífico o agresivo, educado o grosero, elegante o vulgar, y así un largo etcétera de atributos aleatoriamente distribuidos y en distintos grados, por toda la raza humana desde sus albores. Nadie es un cúmulo de virtudes ni de imperfecciones, aunque a veces tan solo alguna sea suficiente para hacer del sujeto un genio o un canalla. Hay gente de todo pelaje, unos que son un dechado de cosas buenas y otros que tienen todos los ingredientes para ser intragables; quienes les gusta compartir generosamente lo que saben y los que usurpan méritos ajenos en provecho propio; son muchísimos los que necesitan aprender, leer, escuchar buena música, viajar y así, pero también los que todo lo hacen sin convicción ni provecho, tan solo para poder presumir de ello; unas personas son creativas, con mucha imaginación, y otras parece que tengan un disco duro en el cerebro y no hagan más que repetirse; hay individuos modestos y los que van de iluminados, aunque en el fondo sean unos pobres diablos que se creen lumbreras: suelen empezar sus intervenciones semi cerrando los ojos y con la coletilla "¡vamos a ver!", como quien va a arreglar el mundo y tiene la condescendencia de hablar para los tontos que tiene alrededor — pero al final algunos no son capaces ni tan siquiera de arreglar su propia vida. 
En fin, todos hacemos lo que podemos y sabemos, poco o mucho, la mayoría no somos gran cosa, lo importante es estar sanos física y moralmente y disfrutar lo que se pueda. Por lo demás, todo es relativo, dijo Cicerón que "si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenas personas". Por ejemplo...

miércoles, 1 de junio de 2022

VIVIR ES UN ARTE

 







                                                                                Lette Valeska


        
                                                                        
¿Qué controlamos de nuestra vida, hasta donde,  hasta cuando?
¿En qué debemos creer, en quién confiar, quienes merecen ser apoyados o rechazados? Sócrates ya se preguntaba qué era lo justo, qué era el bien, qué era la belleza... Todo viejas incógnitas nunca resueltas. ¿Qué somos realmente, en la inmensidad del universo?
Sabemos muy poco de nosotros mismos y de lo que nos rodea, de jóvenes nos sentimos inmortales, hace falta vivir y haber visto mucho para entender que todo es transitorio, lo bueno, lo malo y lo regular, y que a veces basta un segundo para tirar por tierra el puzle entero que vamos montando con ilusión y esfuerzo. Solo la edad y la experiencia nos hace un poco sabios humanamente, humildes, lúcidos y compasivos. 
El mundo es cada vez más complejo y confuso, hay mucha desorientación, susto, espanto con lo que está pasando y lo que vendrá después. Luego la feroz intoxicación informativa hace que ya todo pueda ser una propaganda falsa e interesada, que casi nunca se sepa a ciencia cierta donde está la verdad — aunque hay cosas que saltan a la vista por sí solas y no se pueda dudar de hechos demostrados. Conocer toda la historia es imposible incluso para los genios o para los que son realmente cultos, pero con percatarse tan solo de una pequeña parte ya resulta difícil mantener el sosiego y la salud mental. 
Sin embargo aún es posible una vida tranquila para muchos afortunados, quizás también fruto de lo que no se sabe o no se quiere saber: una cierta ignorancia no viene mal, no se puede habitar en las sensaciones incómodas y quedarse atrapado en ellas, hay que intentar vivir cada momento lo mejor que se puede. Dice San Agustín que "la felicidad es desear lo que se posee", definición magistral en pocas palabras, o como la definió Asimov, "talvez sea no sentir que debes estar en otro lado, haciendo otra cosa, siendo alguien más". Talvez.
Lo cierto es que entre lo que da paz y lo que la quita, entre la belleza y la feúra, la buena suerte y el infortunio, entre la fuerza de la mente y la impotencia, somos como navegantes en un mar donde en cualquier momento los vientos se vuelven huracanados, impotentes en medio de lo que pasa y no pasa, de lo que se quiere y no se puede o lo que se puede y no se quiere . Aprendemos a ganar y a perder, el espíritu se fortalece esperando lo inesperado y aceptándolo de antemano, crecemos cuando utilizamos nuestra capacidad de adaptación al infortunio. No siempre lo mejor es lo más fácil o anhelado. Hay que saber desistir de antemano de lo que no dependa de nosotros. Vivir es un arte.

El coraje no es la ausencia de miedo, pero el triunfo sobre él.
    Nelson Mandela