domingo, 9 de enero de 2011

HÁGASE TU VOLUNTAD: AMEN.





Miniatura de Jean Fouquet


Antes todo estaba prohibido, había un solo modelo para cada concepto, el que le gustaba al Poder y a la Iglesia, que siempre iban de la mano. Pero ahora la gente de a pié, que somos casi todos, caminamos unidos, agrupados, estamos más informados y por lo tanto tenemos más madurez, más preparación y más fuerza, el progreso va ganando enteros a un conservadurismo rancio e impresentable.
Vamos aprendiendo a base de golpes que una condición imprescindible para ser felices es la ausencia de miedo, y por eso aborrecemos a la gente agresiva y sin sosiego, a la que sostiene que no hay mejor defensa que un buen ataque, a la que insulta y ofende, a la que declara guerras unilateralmente y encima piensa ganarlas, a la gente con vidas poco modélicas en la práctica que pretende dar lecciones de moralidad y honradez, a las altas esferas con silencios cómplices en asuntos oscuros, que van de paladines de la transparencia.
Hoy los Mandamientos los pone nuestra propia conciencia, hoy queremos ser libres, pensar con nuestra cabeza, elegir nuestros líderes y nuestro destino.
Manifestarse a favor de la familia tradicional, es como reivindicar la heterosexualidad o el derecho a ser católico, cosas que nunca fueron cuestionadas en sociedad democrática alguna: se puede libremente tener un hogar tradicional y casarse para toda la vida, tener veinte hijos que a su vez pueden hacerse todos curas y además hacer y decir lo que les dé la gana.
Está claro que la cultura y la ciencia nunca gustaron a sus reverendísimas, porque se fundamentan en verdades demostrables, porque son el polo opuesto del oscurantismo, la hipocresía y la estupidez, porque es gracias a la ciencia y a la cultura que la Humanidad avanza, y cada avance del Hombre significa siempre un retroceso de las "doctrinas".
La Historia nos enseña que solo permanece el pensamiento iluminado.
Ahora sus eminencias aspiran, con el poderío de una indiscutible e incomparable capacidad  económica, a participar en política directamente a través de un fuerte y aguerrido partido propio, ya no se pueden fiar ni de sus ovejas, repartidas a derecha e a izquierda: España se les va de las manos y hay que enderezar  "esta viña desvastada por los jabalíes del laicismo" (Benedicto XVI).
La jerarquía católica sueña con volver a los gloriosos tiempos de la dictadura franquista y hacer de su capa un sayo, siempre en nombre de la verdad absoluta de que tienen la exclusividad, campar a sus anchas y a su estilo — con sus infiernos, sus demonios, sus amenazas apocalípticas, sus castigos, sus chantajes.
¡ Qué duro debe ser vivir en el rencor, anclado en nostalgias y frustraciones!





óleo sobre tabla de Jean Fouquet

lunes, 3 de enero de 2011

ENTRE LA CIUDAD DEL SÍ Y LA CIUDAD DEL NO







obra de Edward Hopper




Ayer he tenido un mal día, uno de estos días que sin razón aparente son peores que los demás: me ahogaba en mi propia mediocridad, lo que bien mirado es un lujo, significa que no tengo que ahogarme en otros problemas... Al fin y al cabo mi mediocridad me ha acompañado siempre y hacemos buenas migas, ¡a estas alturas!
Ayer he tenido un día malo porque me puse a cabalgar tontamente entre lo sensato y la utopía, me dejé atrapar, dando vueltas sobre mí misma como en un cuarto sin ventana. Mi mundo se me hizo mezquino, pequeño y predecible, carente de emoción — un desencanto vital que me taladraba por dentro como una termita, sutil pero persistente.
Entonces escuché a Wagner para conjurar el desánimo, "El Ocaso de los Dioses", unas horas de buena música que me dejaron nueva. Como en una catarsis, noté que iba saliendo del pozo de mi desconsuelo y recuperaba la paz interior que necesito para seguir viviendo: poco a poco fui cambiando la tristeza por armonía y coherencia, corté el hilo que me tenía bailando al son de mi vulgaridad, la mía, mis fantasías, mi culpa de sentirme prisionera, la mía.
Pero como la belleza nunca cansa, nunca defrauda, reconforta a veces echar mano de algo que roce lo sublime para reencontrarse cuando las palabras, las de uno, están más gastadas que los huesos...

...Mejor ir y venir hasta el fin de la vida
  entre la cuidad del sí y la ciudad del no.
                                       Evtushenko
                    




óleo de John William Waterhouse

martes, 28 de diciembre de 2010

AÑO NUEVO

   


Charlie Rivel





Los balances de fin de año son como la limpieza de armarios, cada temporada hay que quitar viejo para meter nuevo.
Los balances de fin de año no gustan porque "da cosa" pensar en lo que nunca volverá, en el tiempo ya quemado con sus aciertos y sus errores, y en lo que está todavía por llegar, cargado de incertidumbres. Es mucho mejor centrarse en el presente que andar por las ramas de un futuro incierto.
Convivimos con el peligro igual que con la esperanza, pero nunca podemos saber como se va deshojar la margarita del destino — me toca... no me toca...
Unas veces tenemos el cielo al alcance de las manos y otras estamos a oscuras.
En  Nochevieja a las doce brindamos por los próximos 365 días, y a veces detrás de una gran sonrisa escondemos una gran preocupación. Levantamos la copa de champagne siempre  esperando que lo bueno dure y lo malo pase pronto.
¿Quién no ha sufrido alguna vez, quién no ha dudado de todo, quién no ha sentido miedo, quién no ha tenido frío, quién no se ha sentido nunca solo, perdido, pequeño, inseguro, quién no ha tenido que esconder amargura detrás de una mueca de payaso?
Siempre brindamos por la Vida sin dejar que lo visto y lo vivido pudran la alegría de existir — las Torres Gemelas en el suelo, Nueva Orleans inundado,  las costas del pacífico anegadas por un tsunami gigante, mil tragedias escalofriantes vividas en directo que nos van robando la capacidad de asombro, pero nos llevan a comprender que la vida siempre sigue con los que siguen en ella. Como dice Elvira Lindo "hay algo  obsceno en recrearse presagiando la caída al abismo de un pueblo entero": estamos a fin de año, momento de buenos deseos, y por eso yo, desde la seguridad de que no tengo nada seguro, pido para el próximo año, además de mucha salud para todos, que es lo más importante, un político iluminado para España, un Curchill, un De Gaule, un Willy Brandt, un Mitterrand, un Mandela, un Luther King...
Ser corrupto y agarrarse al sillón del poder cuando millones de ciudadanos no levantan cabeza, me parece una inmoralidad.
Ojalá este año pueda resurgir la esperanza colectiva, lo merecemos, y como el tiempo todo lo cura, seguro que estamos más cerca de ver la luz al final del túnel.

"Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad" ( Winston Churchill).
¡ FELIZ AÑO !



Pintura de Cimabue

sábado, 18 de diciembre de 2010

MÓVILES Y LÍOS







1965
En la deliciosa serie "Super Agente 86" Max está en una misión secreta contra las fuerzas del KAOS, junto con su inseparable agente 99. Saca su zapatófono y la llama, le habla muy bajito y sigue caminando hacia atrás. Ella hace otro tanto de lo mismo, hasta que están espalda contra espalda, y siguen hablando por teléfono. Fué una escena que no olvidé, por lo mucho que me reí.
— Al día de hoy, esa situación hace parte de nuestra vida cotidiana: nos citamos en un lugar concurrido, y al no ver a la otra persona inmediatamente echamos mano del móvil, la localizamos, al lado o en frente mismo de nuestras narices y mientras le hacemos algún gesto seguimos con el móvil en la oreja, aprovechando para saludarla...


1983
Se comercializa el primer teléfono celular, que tiene una autononía de media hora hablando y ocho en modo de espera, siendo necesarias diez horas para recuperar la batería; pesa cerca de 1 kg. y cuesta un riñón  El primer mensaje SMS se envió el 3 de Diciembre de 1992 en Inglaterra, de un ordenador a un móvil, ponía sencillamente "Feliz Navidad".
— Al día de hoy,  combina telefonía, música e Internet. Permite navegar y reproducir contenido multimedia, tiene una pantalla táctil que gira 90 grados, cámara fotográfica y de vídeo , apenas ocupa espacio y pesa 114 gramos.


1995
Paseando por el tontódromo de Murcia, mi marido hace este comentario de antología: " Hace falta ser snob para ir hablando por teléfono en plena calle" (¡ Qué visión de futuro, hijo!)
— Al día de hoy, toda oreja tiene su aparato a partir de los doce añitos. La popularización de la telefonía móvil ha supuesto una de las grandes revoluciones de los últimos diez años, facilitando la comunicación y la movilidad como nunca había ocurrido. En España, sin ir más lejos, el parque de móviles sobrepasa con creces el número de habitantes; en África el 90% de las comunicaciones se hace con estos teléfonos, su número en el mundo ya supera los 5000 millones.
Se habla por la calle, a veces a grito pelado, se habla en el metro o en cafeterías y restaurantes, a veces a cajas destempladas, como todos bien sabemos y sufrimos, a tal punto que se puede decir tranquilamente que el teléfono móvil tiene también otra función no menos importante: medir el nivel de educación y modales del personal...


2010,
Tengo una gran amiga que odia la tecnología punta, es enemiga declarada de todo artilugio mecánico, que por otra parte no tiene más remedio que utilizar, en una relación de "amor- odio" que me troncha, pués tiene un gran sentido del humor.
Otro día me quedé en llevarla al aeropuerto y para ello dormí en su casa porque el avión, otro trasto que detesta, salía muy pronto. Por la mañana mientras ella terminaba sus cosas bajé la maleta al coche,  fuí a una gasolinera cerca y  fumé un cigarrillo. Parece ser que tardé más de lo que ella  había calculado y empezó a ponerse muy nerviosa pensando si me habrían atacado , pués era todavía noche oscura.
  Cogió su móvil y marcó mi número y casi simultaneamente oye sonar el mío propio, que había dejado encima de la cómoda. Cuelga el suyo y atiende el mío, que mientras para de sonar... Lee: llamada perdida. Vuelve al suyo, que había puesto encima de la mesita de noche para coger el mío, e intenta hablar comigo otra vez, pero vuelve a sonar el mío encima de la cómoda, por lo que vuelve a colgar el suyo y a coger el mío ( no sé si me siguen), el cual deja de sonar otra vez, con las mismas palabras en pantalla, las de llamada perdida...Se pone atacada de los nervios y piensa (sepan que lo cuento con su permiso):" María está intentando decirme algo y no puede, está claro que está en peligro".
Vuelve al suyo corriendo y ahí es cuando entro yo por la puerta, la noto azorada, teléfono en mano, y le pregunto a quién está llamando. Pone una cara como de gran preocupación y me contesta ensimismada: "soy gilipollas".
Cuando me contó la escena, más preocupada con su salud mental que divertida, me fui riendo hasta el aeropuerto, mientras ella murmuraba que "se le habían cruzado los cables y que no le extrañaba, porque ella no había nacido para móviles y líos "...
Y así protestando se metió en el avión, muy a su pesar y muerta de miedo como siempre.


Y ahora una confesión personal,  una pesadilla, cosa a la que no soy muy dada, y que se me repite de vez en cuando: me encuentro completamente sola en una ciudad desconocida, enorme y fría, se está haciendo de noche y estoy llena de miedo y ansiedad. Llamo a Enrique desesperadamente pero mi móvil no da señales de vida, no sé su número de memoria y entonces siento que estoy perdida para siempre. ¡Menos mal que en ese momento despierto!
He buscado en La interpretación de los sueños de Freud y algo me aclaró, aunque este es un sueño del siglo XXI, no de hace más de cien años. 
Lo cierto es que cada vez somos más dependientes, y por encima lo que hoy es lo último en tecnología mañana ya está anticuado, muchos no podemos ni queremos ir tan aprisa, nos mareamos, nos negamos a engancharnos a toda esta parafernalia de la modernidad, y cada vez nos atrae más lo antiguo, lo sosegado, lo que está en vias de extinción, las personas tal cual, las de toda la vida, en una convivencia  auténtica, personal, cercana, amable, generosa, amiga, noble, solidaria, discreta, educada, sincera, sencilla, divertida, creativa, interesante, sensible ( no creo que sea mucho pedir), esa gente que " hace camino al andar", pero sobre la tierra — no hacia las galaxias...

¡Feliz Navidad!


Pintura atribuida a Nicolas Froment



 

lunes, 13 de diciembre de 2010

VIVIR , MORIR





obra de Carroll Cloar






Ha muerto mi amiga de la niñez, la primera, la de la inocencia incontaminada, la de cuando reímos tanto, aún sin saber porqué. 
Hace nueve años nos abrazamos con el cariño de una vida entera, sin sospechar que aquel abrazo de reencuentro era también de despedida — casi nunca sabemos si lo que estamos haciendo es definitivo. Decir adiós, visitar un lugar, hacer el amor o bailar un tango, sentirnos todavía jóvenes y fuertes,  contentos o ilusionados — para todo hay una última vez, pero solo lo sabemos más tarde. 
Cuando perdemos a un amigo se nos encoge el corazón de frío, nuestra historia va así cambiando poco a poco, hasta llegar al punto de echarnos de menos a nosotros mismos...
Mi amiga había perdido su único hijo en un accidente de coche, y cuando la desolación la tenía prisionera, tocaron a la puerta para cambiarle la vida: era una chiquita menuda y triste que le soltó que estaba embarazada de su hijo, pero que no podía hacerse cargo de la situación, a lo que mi amiga le contestó, sin pensar, como si alguien hablase por ella: "Ten ese niño, que si es de mi hijo lo adoptamos, y si no lo es...también".

No temo a la muerte que simplemente está, es la otra cara de la moneda, llevarse bien con ella es aceptarla como el final de un viaje, la solución lógica para la lógica irrefutable de la vida. Sé de su presencia, oculta detrás de una cortina del salón de mi subconsciente, está pero la ignoro, no dejo que me perturbe paseando por los pasillos de mis días y mis noches; porque no la temo, la olvido. Sin embargo me tranquiliza conocer donde está la salida si un día la vida deja de interesarme: entonces iré hacia ella como si la felicidad estuviese a su lado, descorreré la cortina y le diré "¡llévame y acúname, quiéreme, acaríciame, sosiégame, sonríeme, hazme sentir niña otra vez antes de quedar dormida para siempre!"                 

       


fresco de Odilon Redon





jueves, 9 de diciembre de 2010

EL QUINTO PODER







El quinto poder surge con la posibilidad de comunicarse globalmente a través de la Red, de poder informar o desinformar y también de poder ser informado o desinformado sin límites ni censura, dando la cara o anónimamente.
Todo usuario de Internet tiene acceso a la cultura universal y por otra parte todos podemos también expresar nuestras propias ideas o sentimientos sin traba alguna, lo que es fantástico, pero por eso mismo también peligroso — se pueden difundir calumnias, superar entidades, condenar inocentes, intoxicar la opinión pública, manipular, especular, hacer demagogia, conspirar, estafar…
¡Nunca un medio de comunicación estuvo tan fuera de todo control ni fue tan usado por las masas! Nunca un medio de comunicación gozó de una función tan esencial de contrapoder.
En 1940 Orson Welles denuncia en Ciudadano Kane un magnate de la prensa propietario de algunos periódicos en Estados Unidos. ¡Eso hoy no es nada, comparado con lo que está pasando con un Silvio Berlusconi, con Wikileaks, etc. etc.! La realidad supera con creces la ficción de novelas tan exitosas como las de Millennium, que tanto entusiasmaron a los lectores de medio mundo.
Se accede a fuentes, y a las fuentes de las fuentes. Como escribe Manuel Vicent este domingo en El País: “Fondos reservados, la doble vida de reyes o tenderos, laberintos de la política, informes confidenciales, amores nefandos, crímenes y conjuras, preparativos de guerra, todo ese acerbo maldito será molturado por la informática en un disquete que podrá adquirirse en los grandes almacenes. Al final seremos libres cuando estemos todos atrapados”
Quizá seremos todos libres cuando seamos capaces de separar el trigo de la paja, cuando seamos un conjunto de personas perfectamente capacitadas para enfrentarnos en igualdad de condiciones a los retos del desarrollo. En la nueva era global, los medios de comunicación son utilizados como un arma de combate, la función no ha hecho más que empezar: solo nos queda un camino, aprender y aprender, no consentir que sigan embruteciéndonos, saber pensar y saber discernir por nosotros mismos, no dejarnos manipular, no dejarnos utilizar. Unidos y educados somos la mayor fuerza, el quinto poder tenemos que ser todos, y no los de siempre.
Estamos ante un mercado gigantesco de verdades y de mentiras, de especuladores, de visionarios y psicópatas, de piratas, de virus y ciber ataques, de posibles guerras virtuales: hay que estar alerta y exigir a los dirigentes códigos éticos que impongan la decencia y la cordura en esta feria de pasiones. Andamos muy escasos de referentes válidos, de lideres carismáticos que nos inspiren entusiasmo y confianza, y sobrados de tontos encantados de sí mismos.
¡Enfin! Tenemos dentro de casa, al alcance de nuestros dedos, todo un mundo de grandezas y miserias — pero también somos muchos millones los que, en cualquier lugar de la Tierra, solo vamos buscando algún buen amigo.




sábado, 4 de diciembre de 2010

VOLVER A VALENCIA






Joaquín Sorolla


Viví en Valencia toda mi treintena (1974-84), esa edad en que por lo general la noria de la vida nos tiene en lo más alto, por fuera y también por dentro: nos sentimos aún jóvenes pero ya lo bastante maduros para saber cuando decir , cuando decir no, cuando decir quizás, cuando decir nunca, cuando decir ahora...
Ese tiempo tan interesante lo viví en la “ciudad del fuego”, las Fallas y las mascletás que suben la adrenalina, en ese lugar donde sin duda volvería si algún día volviese a alguna parte.
Llevaba años sin visitarla y al poco de llegar me sentí aturdida, el G.P.S. nos iba conduciendo y yo no reconocía nada por el camino ¡hasta que vi delante mía el edificio donde hemos vivido! Los años del boom inmobiliario lo cambiaron casi todo mientras yo me hacía más pequeña, más de pueblo, aunque se me ponen los dientes muy largos cuando pienso que al Palau de la Música vienen directores como Daniel Barenboim, Rudolf Buchbinder, Rafael Frühbeck de Burgos o René Jacobs, y que la temporada de Ópera  del 2010-2011 en el Palau de las Artes Reina Sofía, incluye  Aida y Manon, conciertos con Jesús Cobos y Plácido Domingo, Tosca y Fidelio con Zubin Mehta... 
Mucha envidia y también orgullo, sobre todo porque en el Centro de Investigación Príncipe Felipe gente tan brillante como Santiago Grisolía trabaja sobre el genoma humano. 
Pero tengo que confesar que solo empecé a sentir la emoción del recuerdo y la nostalgia cuando pisé el Puente del Real hacia las vetustas Torres de Serranos, la calle San Vicente, la Plaza de La Virgen con el Micalet, la calle Colón, la Plaza del Ajuntament, lo de toda la vida, que es lo que siempre buscamos los nostálgicos — como el restaurante "La Marcelina", que sigue en la Malvarosa, donde nos deleitamos con una paella de conejo y pollastre hecha en fuego de leña, con sus verduritas, sus garrofones, sus caracoles, su pizca de pimentón, de azafrán y de romero. Exquisita.
Y así bien empapada de emociones, me llegó el momento de visitar a una vieja compañera, bajo una lluvia menuda como un manso y cálido llorar para dentro: la Albufera, mi Albufera, donde tantas veces me perdí y me encontré, la de las cañas y barro, la de las dunas y juncales, de las barracas, las barcas, los chorlitos, los tordos, los ruiseñores, los patos, las garzas reales, las puestas de sol... la de las novelas imprescindibles de Blasco Ibañez, del tío Barret, de los Paloma, de la Neleta y el Tonet.
Siempre llevaré dentro esta tierra que siento como  mía: lo bueno que tienen las cosas que no son de nadie es que son de todos los que saben quererlas. 


 Jose Manuel Capuletti

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LAS VUELTAS QUE DA EL MUNDO












Dijo Einstein no saber con qué armamento se peleará en la tercera guerra mundial, pero que la cuarta será a base de palos y piedras: como no tomemos en serio el tema de la superpoblación, vamos de cabeza hacia un desastre irreparable, nos multiplicamos en una progresión geométrica, vivimos en un planeta con unos recursos limitados, y en este momento ya sobramos dos tercios (!), que vamos morir más tarde que todos nuestros antepasados, y cada vez más dependientes en nuestra forma de vida — un apagón generalizado llevaría el mundo al caos en menos de una semana. Nos sentimos fuertes, seguros, autosuficientes hasta que "nos toca". Thomas Robert Malthus, considerado el padre de la demografía, hace doscientos años ya previó lo que nos venía encima (la inteligencia se mide por la capacidad de anticipación, y la eficacia por la de tomar medidas a tiempo), y pensaba en dos posibles frenos: uno sería el hambre, las guerras, las plagas, las enfermedades, o sea, el que no desea nadie bien nacido; el segundo, la abstinencia sexual, que por suerte hoy ya no hace falta.
A su vez Isaac Asimov afirma que "la democracia no puede sobrevivir a la superpoblación, la dignidad humana no puede sobrevivir a la superpoblación” (in ¿Hay Alguien Ahí?), y Sartre ya opinó que estábamos cerca de que el planeta se colapsase y que sería la Naturaleza la que tomase cartas en el asunto decidiendo por nosotros: nos eliminará como el virus, la plaga que somos. (L´enfer c´est les autres). En el año cincuenta se estima que la población mundial habrá aumentado un 39%, llegará a los 10.000.000.000 de personas — y eso pese al  mayor descubrimiento del siglo para resolver el mayor problema del siglo, el que esperemos que al final nos salve del apocalipsis now : el dia 15 de octubre de 1951 el químico mexicano Luis Ernesto Miramontes hizo la síntesis de la noretisterona, que es el compuesto activo base del primer anticonceptivo oral sintético, más conocido como la píldora anticonceptivaLa posibilidad de la planificación familiar tiene y tendrá ya siempre unas consecuencias ecológicas valiosísimas a todos los niveles, así como un simple preservativo frenará también a la vez el avance  de la pandemia del Sida, que está devastando África.



 ¡ Menos mal que a estas alturas de la película Joseph Ratzinger, actual Papa de la iglesia católica — siempre tan pendiente, tan preocupada con la justicia, con los avances de la ciencia, del conocimiento y la cultura, la libertad, la generosidad y el perdón — se levantó  una mañana reciente con el espíritu abierto, dispuesto a consentir el uso del condón en casos puntualísimos!
 ¡Qué alivio para el mundo!
                                                                
Los zapatos de Su Santidad tienen un chic entre sutil y atrevido

                                                                                                                    

domingo, 21 de noviembre de 2010

CALIDAD DE VIDA









obra de Kandinsky



Somos casi siete mil millones de personas en el planeta rodando a una velocidad de mil setecientos kilómetros por hora alrededor del sol. ¡Da vértigo pensarlo! Venimos al mundo por un rato, unos lo pasan bien y otros mal, la mayoría bien y mal, subiendo y bajando en su particular noria — cuando se llega a lo más alto solo se puede ir hacia bajo y cuando se toca fondo solo queda remontar. Personalmente prefiero la sensación de ir subiendo a la de ir bajando, aunque viniendo de muy arriba;  siempre es más reconfortante moverse hacia la esperanza que hacia el miedo y el vacío.
Venimos aquí por un rato que a veces se hace largo pero que en general es corto, pasamos lo que nos toca, nos marchamos y al poco tiempo ya nadie se acuerda de nosotros: pero aun así casi siempre la vida compensa y casi nadie tiene prisa de dejar esto, hay mucho para ver y sentir y alguna posibilidad de pasarlo bien — guardándose de alimentar sueños imposibles, que es cosa de tontos.
Nuestro modus vivendi es ahora mismo muy variopinto, desde el de las tribus primitivas aún estancadas en el túnel del tiempo al de los habitantes de megaurbes, en megaedificios con  megaventanales que no se pueden abrir para tomar el fresco. Supongo que arrancar a alguien (con mucho dinero, eso sí) de Nueva York, un suponer, y meterlo donde vivo yo, por ejemplo, debería causarle un shoc tan brutal como si de repente a mí me colgasen de un piso número cien, sin pisar tierra, sin mi acacia y mis buganvillas, sin la olor de mi dama de noche, mi jazmín, mis rosales y de mi  césped cuando llueve, los pinos de en frente, los mirlos de pico amarillo, las gaviotas, el mar, los barquitos y las espectaculares puestas de sol al fin del día... 
La calidad de vida tiene que ver con lo esencial, con la oculta armonía, con lo que cada persona valora y disfruta de verdad, que a la larga siempre viene a ser lo más sencillo y natural.
Para encontrar un lugar amable en el mundo basta con aceptarse y querer a los que nos rodean. El dolor, que contiene lecciones vitales, nos enseña que la calidad de vida es ese disfrute especial de un bienestar físico y psíquico y que a cierta edad es bueno sentir que uno ha hecho bien los deberes. Los que dejan la piel y hasta el honor en amasar grandes fortunas, olvidan que el dinero no vacuna contra la ignorancia, la estupidez, la ignominia, el miedo, la soledad, la ansiedad, el sufrimiento y tantas cosas que nos hacen frágiles y pobres aunque cubiertos de millones. Todo está en nosotros.



                           Si muero,
                           dejad el balcón abierto.

                           El niño come naranjas
                           ( Desde mi balcón lo veo).

                          El segador siega el trigo
                          ( Desde mi balcón lo siento).

                          ¡ Si muero,
                          dejad el balcón abierto!

                                ( F. García Lorca)



lunes, 15 de noviembre de 2010

" SEÑORA DE...."






                                                                obra de Moses Soyer




Termina de salir una ley por la cual el orden de los apellidos de nuestros hijos queda al libre albedrío de los padres. Puede parecer una tontería, pero lo verdaderamente tonto es que fuese al revés : primero el del papá y luego el de la mamá, o viceversa, como en Portugal, lo mismo dá, pero obligatorio, el caso es controlar todo. 
Cuando había aduanas, al pasar a Portugal nos hacían rellenar un "papelinho" donde solo faltaba poner a qué  íbamos; siempre me pregunté qué harían luego con tantos millones de papelinhos...
Tengo historias surrealistas con el infierno de la burocracia y de los apellidos de mis hijos que no contaré para no aburrir, solo un apunte: con cuarenta años tuve que pasar por el forense para que testificase otra vez que yo era una mujer, con vistas a volver a hacer mi carnet de identidad español, puesto que en consecuencia del robo del que yo tenía desde que me casé, llegaron a la conclusión en el Registro de que nada de lo  hecho servía para cosa alguna. ¡Etc!
 El caso es que todo lo que signifique una conquista a favor de la igualdad y la libertad es siempre bienvenido.
Los que nacimos en los años cuarenta del pasado siglo, sabemos bastante de rigores machistóides. Cuando me casé y me convertí en " la señora de...", me encontré que la casa era toda mía, o séase, me tocaba todo a moi, y esta, que no había pisado nunca una cocina — por poner un ejemplo "suave", tiraba las patatas a la sartén y salía corriendo... Llevé las manos hechas un cristo, quemadas y cortadas, sin que por eso mis guisos, hechos a golpe de libro, fuesen más valorados (¡ingratitud machista, claro!). Luego vino la niña y yo, aparte de adorarla, tampoco tenía mucha idea de qué hacer con ella, no nos preparaban para la vida práctica, y mi madre ya no estaba en este mundo para  echarme una mano, aunque fuese por teléfono. Fué durillo, y para más inri me convertí en lo que nunca pensé que me tocaría ser, por clarísima falta de vocación para ello:  ama de casa, de profesión "sus labores", apesar de lo que me costó convalidar la carrera sin dominar el español todavía.
Llevar la casa a secas, sin tener un trabajo fuera de ella, condiciona mucho, nos convierte de cierta manera en más conformistas, pasamos por donde no deberíamos, por las circunstancias: cuesta más educar al otro, yo no lo aconsejo a nadie, hombre o mujer.
 Enfin, lo cierto es que en una sociedad civilizada tiene que haber una tolerancia cero con las atitudes machistas. No en vano fueron hombres que en su momento  dicidieron por nosotras, cuando todo nos estuvo prohibido — tener voz propia, votar, separarnos, vestirnos enseñando lo que nos diera la gana, besar en público, abortar, reunirnos, ser homosexuales, pensar libremente, ¡vivir libremente!, en dós palabras . Y por supuesto que a los hombres también les toca siempre un buen trozo de la tarta de la estupidez y la intolerancia.
Esperemos que algún dia triunfe  el "prohibido prohibir" del Mayo de 68, con Sartre detrás de las barricadas, o del paraíso paternal del poeta portugués Miguel Torga, o de la canción de protesta del gran cantante brasileño Caetano Veloso (:"vais siempre a matar al viejo enemigo que murió ayer")
Igual que la fuerza bruta ya no tiene aplicación en la sociedad de hoy día, alguna vez toda clase de nepotismo y estupidez dejará de encontrar cabida en una población cada vez más informada, a la que será por lo tanto más difícil  engañar y manipular.
Algún día la sociedad será mayoritariamente inteligente, sana, justa y libre. Algún día.

                      E eu digo Sim
                      E eu digo Não ao não
                      E eu digo: É !
                      É proibido proibir
                      É proibido proibir...etc.              
                                 (Canção de Caetano Veloso)


Le Mariage, de Jean Fouquet
      

miércoles, 10 de noviembre de 2010

TERNURA



obra de Frederick Cayley Robinson



"Por un poco de ternura", cantaba Jacques Brel que los marinos en el puerto ofrecían tesoros a falsas princesas.  
Ternura es como la espuma blanca con que el mar borda las olas cuando ya están en la orilla... Sentir ternura es algo personal e intransferible, como los celos o el orgullo, algo sutil, breve, intenso, callado: esa chaqueta con que alguien nos tapan mientras dormimos en un aeropuerto, esa mirada o esa caricia pequeña, cuanto más pequeña más grande, que nos hace sentir bien por dentro y más ricos como personas.
"Ternura es despertarse por la noche abrazado, levantarse cada mañana con el suave beso del amanecer y poder compartir la vida con el apoyo incondicional de otro "( Javier Serrano Copete).
Sentir ternura es amar sin querer poseer, como por ejemplo la que nos inspira un perdedor, el que sufre callado, la humildad del ignorante, la dignidad de un mendigo, la timidez de un feo, el esfuerzo de un torpe, el miedo de un valiente o la valentía de un miedoso, la impotencia del que un día lo pudo todo, los pucheros de un niño que no quiere llorar, esa persona que se perfumó para agradarnos, la nostalgia del anciano, los collares de una negrita muerta de hambre, una mano tendida, una palabra amable, nuestro perro, nuestro gato, la mirada fija de un gorrión esperando su galleta en la explanada de un café...
Hay siempre una constante en lo inmensamente tierno: la limpieza de alma, el salir de lo más noble que cada uno lleva dentro — la timidez bien administrada inspira mucha ternura, así como la gente callada, humilde, generosa, frágil o inocente.
Alguien dijo que solo las personas capaces de sentir ternura son realmente humanas y fuertes. Se dice que la ternura con tacto ayuda a disminuir el estrés, la ansiedad y el dolor y que lo raro será siempre la incapacidad de empatizar. Una carencia crónica de cercanía afectiva puede desembocar en que se pague cualquier precio a cambio de cariño o intente llenarse con sustitutos esa ausencia.
A cierta edad cuando nos sentimos queridos nos salen alas en el corazón...



óleo de Ambrogio Lorenzetti

jueves, 4 de noviembre de 2010

APRENDER A VIVIR

 






En el último diálogo de La Educación Sentimental, Frederic y su amigo Deslauriers hacen la crónica del fracaso de sus respectivas vidas. Flaubert ya en aquella época, también convulsa, perseguía el sueño de un equilibrio entre el conocimiento y las emociones, de poder vivir la vida auténtica e inteligentemente, en aras de conseguir la ansiada meta del bienestar interior, que debe ser el fin último de una vida coherente.
Al día de hoy aún "estamos en ello" sin haberlo logrado, dando palos de ciego, avanzando dos pasos y retrocediendo uno, incapaces de reinventar una sociedad que se ha quedado obsoleta, donde es difícil encontrar paz y felicidad.
En la educación del siglo XXI sigue habiendo una asignatura pendiente: la que enseñe a vivir, esa "educación sentimental" que reclamaba Flaubert, que no es otra cosa que enseñar a pensar y a sentir. Aún sigue haciendo falta cuestionar muchos de los valores establecidos, escasean los referentes válidos para el largo y duro recorrido de nuestra propia andadura vital.
Afirma Damasio que el objetivo de una buena educación es organizar desde la infancia nuestras emociones de tal modo que podamos cultivar las mejores y eliminar las peores, pues las emociones están al comienzo y al final de todos los proyectos y de todos los mecanismos de decisión.
Los niños no sabrán convivir de mayores si nadie les menciona nunca en qué consiste saber ponerse en el lugar del otro, si nadie les ha dado cariño o advertido de que su salud se degradará a raíz de situaciones repetidas de un estrés generado por miedos imaginarios o ambiciones desmedidas.
Hay que enseñar la alegría, la ternura, el amor a la vida y a la hermosura de las cosas, somos en gran medida lo que aprendimos a ser .
Los jóvenes tienen derecho y obligación de conocer unas verdades que solo la experiencia de los mayores les puede transmitir. Dejo como ejemplo algunas que vienen sobre la marcha a mis curtidas mente y memoria de vieja:

Ser competitivo crea desasosiego, y la excesiva necesidad de bienes materiales solo fomenta la insatisfacción, la estupidez y la injusticia.

La paz consiste en tener orden por dentro, en saber lo que la vida nos puede dar y las limitaciones que presenta.

Nada de lo que vale la pena se consigue sin esfuerzo.

La decencia está para praticarla, no para proclamarla.

Mejor que saber mucho es actuar sabiamente.

Cuando las cosas ocurren de cierta manera y no se puede luchar contra ellas, hay que saber asumirlas.

Pobres son las personas que solo tienen dinero.

No se puede ganar siempre ni tener siempre la razón, ceder es sabio y la auto-crítica indispensable.

Sólo se sienten superiores los que no valen nada.

Decir a alguien que sí puede, es ayudarle a poder, todos tenemos talentos y habilidades a veces insospechados.

Hay que aprender a elegir entre ir de víctima o de protagonista.

Hay muchas formas de ser desgraciado pero también hay muchas de ser feliz.

Nuestra escala de valores va a ser el condicionante de nuestros estados de ánimo.

No somos responsables de la cara que tenemos, pero sí de la cara que ponemos.

Quién se aflige antes de tiempo, se aflige más de lo necesario.

Hay que saber dar a cada cosa la importancia que realmente tiene.

Nadie te puede hacer daño sin tu consentimiento, la primera vez será culpa suya, pero la segunda tu eres el responsable.

Aprender a decir No es saber definir los propios límites de independencia y libertad.

No hay que perder la visión global de la vida durante los tiempos difíciles, ni dejar nunca de aprender de las experiencias buenas y malas.
Es importante saber qué libros leer y con cuales no hay que perder el tiempo.

La vida es una larga lección de humildad,
¡Feliz Fin de Semana!
 María


óleo de Corot