lunes, 16 de mayo de 2011

¡¿LA GENERACIÓN PERDIDA?!

 Se está oyendo este despropósito  relativo a los jóvenes de hoy día (20, 30, 40 años):


 ¿De qué están hablando?

—¿ De toda la promesa de futuro del país, de la juventud más alta y más sana, la mejor preparada de la historia, la que va a vivir más tiempo, en un mundo más comunicado, más informado, más unido, más transparente y más libre?

— ¿De los dueños de este país, cuando los que ahora les llaman "generación perdida" tengan las carnes colgando y las neuronas atrofiadas o estén ya criando malvas?

— ¿De obreros, de científicos, de médicos, de artistas, de profesores, de la gente que con su trabajo y sus habilidades sacará mañana el mundo adelante?

— De unos jóvenes que todavía tienen unos padres detrás que están luchando con ellos codo con codo, para que lleguen a tener la calidad de vida que se merecen, en una España libre y desarrollada donde un día han decidido traerlos al mundo?

— De millones de personas que aún tienen mucho camino por delante, y todo el derecho a soñar y a ser felices?

Se sale de catrástrofes naturales y de guerras devastadoras.
¿Quién dijo que nuestra juventud no va a salir de este bache vergonzoso, donde solo hay crisis para los que quieren trabajar y tienen las fuerzas para construir un país grande y libre?
Hoy hay cinco millones de parados, ¿y qué?
El tiempo no se detiene, y el mañana lo van a construir ellos entre todos — no los que no tienen más que dinero, y lo único que saben hacer es emporcar el planeta y embotar los cerebros.

El futuro siempre es de la juventud, así que aprendan a respetarla por encima de todo, y tengan la sensatez de partir de la base de que España es de todos los españoles, y que si aquí no caben los jóvenes, ¡entonces no va a caber ni Dios!

"Procuremos ser más padres del futuro que hijos del pasado"   (Miguel de Unamuno)

viernes, 13 de mayo de 2011

¿QUIÉNES SOMOS?



litografía de Peter Birkhäuser


Para Carl Yung la psique consta de la conciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. En el inconsciente personal residen los aspectos de la mente que han sido olvidados o reprimidos y en el inconsciente colectivo residen experiencias que vienen de tiempos inmemoriales y que él denomina "arquetipos".
Arquetipos pueden ser por ejemplo la idea de Dios, la sabiduría del Mago, la valentía del héroe, la inocencia del niño, la maldad de la bruja, la fuerza de la bestia, la solidaridad ante el peligro que nos hizo avanzar como especie, los miedos atávicos, etc.
La salud mental se juega en el proceso de integración de los elementos del mundo inconsciente a lo que es la “personalidad”, o sea, en el equilibrio entre lo consciente y los inconscientes, el personal y el colectivo ( existen hechos que influyen tanto más en nuestra vida cuanto más ignorados son).
Para los psicólogos yungianos la única posibilidad que tiene el hombre de salir de la angustia y vacío del materialismo de hoy es volver a esas verdades universales que residen en el inconsciente colectivo: si las funciones del ego son demasiado preponderantes y no sintonizan con los elementos del inconsciente, provocan las neurosis.
Otra forma de asomo de un inconsciente no resuelto son los complejos y otros síntomas, porque toda forma de vida humana proviene de la tensión entre fuerzas antagónicas, el yin y yang, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino, lo consciente versus lo inconsciente.
El psicólogo suizo llama “sombra” a la parte del inconsciente personal que contiene los deseos y necesidades de la mente que no pueden ser aprobados por el yo consciente: su rasgo fundamental es la “proyección”, que consiste en atribuir a otras personas las cualidades negativas rechazadas en nosotros mismos, o sea, aspectos de nosotros que conscientemente no reconocemos.
En medio de tamaña complejidad psicológica todo indica que es el ego que incorpora la globalidad, y no la globalidad la que incorpora el ego, motor particular de cada ser humano. 
Así pues la búsqueda de la propia identidad es el único camino para sosegar esa angustia y ese vacío de que habla Yung.
Es esa procura de uno mismo que nos empuja al “retorno” para poder reencontrarnos: cuando perdemos nuestra identidad perdemos el alma, nuestra verdadera esencia, y pasamos el resto de la vida buscándonos por las esquinas de la soledad como un perro sin dueño.
Lo mismo da que haya mucho por medio o que no haya nada, si nos perdemos a nosotros mismos es porque no encontramos el camino de vuelta a nuestra esencia, es porque se apaga ese faro que ilumina nuestra desorientación y al que Yung llama el inconsciente colectivo.
Se trata pues de encontrar las llaves del salón deshabitado y lleno de sombras de nuestro desconsuelo. 


óleo "yungiano" de Pollock








jueves, 28 de abril de 2011

EL PARAÍSO PERDIDO








Hace tan solo unos cuatro millones de años un australopithecus se desperezó en la selva una mañana y decidió echar a andar sobre dos patas, empezando una  loca aventura que no paró  hasta hoy y cuyo final desconocemos todavía.
Estudios antropológicos recientes sugieren que la ingesta de alimentos con alto contenido de almidón podrían tener que ver con la evolución de nuestro cerebro, hoy por hoy el órgano más complejo del universo.
Somos los únicos seres vivos de que tenemos noticia con capacidad de modificar el entorno, para bien o para mal. Podemos usar un lenguaje sofisticado, escribir, inventar, calcular, concebir y transmitir conceptos abstractos, avanzar en la ciencia y en la tecnología. 
Tenemos consciencia de nosotros mismos y de nuestro pasado, y podemos realizar proyectos de futuro.
Nos sentimos solos en el cosmos y sin embargo desconocemos el alcance y el destino de nuestra propia aventura existencial : recurremos con frecuencia a sistemas ideológicos y filosóficos con el propósito de encontrar respuesta a los interrogantes que más nos perturban.
Para los científicos la mente es el resultado de la actividad del cerebro, el "pensamiento" define todo lo que ella es capaz de generar, las actividades racionales del intelecto y las abstracciones de la imaginación.
Hemos logrado vivir unos años más, combatir con éxito muchas enfermedades, controlar en gran medida el dolor físico, ser más altos y más guapos, estirarnos el pellejo e incluso reponer o transplantarnos algumas piezas.



David de Miguel Angel


Queda por descubrir el sentido último de la vida,  quizá el camino de retorno  para este imenso hormiguero de almas llenas de prisa, la forma definitiva de enfrentarnos a la soledad y al miedo, a un cotidiano emarañado donde cada vez es más dificil la estabilidad emocional.
Conformamos un abanico completísimo de personalidades variopintas, de cabezas priveligiadas y  de mentecatos, de mentes crueles y otras compasivas, tiranas o sumisas, egocéntricas o generosas.
Seguimos avanzando a velocidad de vértigo hacia un destino incierto, donde a menudo el hombre es el peor enemigo del hombre y del resto de la naturaleza.
Y sin embargo es el trino de un pájaro, la sombra de un arbol o el murmullo de una fuente cristalina lo que continúa sosegándonos la inquietud y la zozobra.
Cuantos más somos, más solos y desprotegidos nos encontramos en el vorágine que nos presiona y nos ahoga. Los que están mejor son los que más tienen qué perder, y de ahí que la incertidumbre también les pueda llevar a veces a un vacío interior insuportable que les arrastre hacia la auto destrucción : a todos nos toca vivir con la esperanza siempre renovada de que cualquier ola asesina no nos barra del mapa en un instante.
Para Teilhard de Chardin, lo esencial es el cambio, la evolución constante que va asociada al Tiempo, haciendo de lo estático lo inexistente.
Para Nietzche sin embargo los valores deben surgir de lo más profundo de las personas : el hombre nacido de la ruptura con los arquetipos tradicionales sería un ser solitario y seguro, independiente e individualista, que no se deje llevar por los valores tradicionales, al contrario de los  débiles.
Es una ironía del destino que la persona que ideó lo " supra humano" ( más conocido como el superhombre), haya tenido que luchar contra la enfermedad desde los treinta años y con la locura desde los cuarenta.
También Albert Camus ha tenido poco tiempo, tan solo cuarenta y siete años, para dejarnos un valioso testimonio literario sobre el absurdo y el dolor, y la búsqueda de un sentido para todo esto.

     "Bajo el sol de la mañana, una gran dicha se balancea en el espacio. Muy pobres son los que tienen necesidad de mitos" ( La Peste)

En el fondo de nuestro ser perdura el espejismo de el paraíso perdido, ese lugar de la sabana de África donde un día un mono se desperezó siendo ya Hombre, pero todavía con la inocencia de un niño.

óleo de Felix Nussbaum





miércoles, 20 de abril de 2011

PONGAMOS QUE TE CUENTO...












"Todo lo ves tras vidrios y ternuras
¿Te acuerdas de la vida?
            ......
Las cosas no se nublan más en tu corazón;
tu corazón ya tiene la dirección del río."  (Miguel Hernandez)





Todos en nuestra vida necesitamos una antorcha que nos alumbre las horas oscuras: la mía eres tú.
Antes te cuidaba yo, ahora empiezas tú a pensar en cuidarme a mí.
Antes "te conformabas con mi mano" (¿te acuerdas cuando no sabía quererte?), ahora soy yo que me conformo con la tuya.
Antes siempre te daba instrucciones, yo que no sé nada, ahora eres tu que no dejas de asombrarme con tu equilibrio y tu prudencia, mientras me enseñas a ser lo bastante madura para tener cada vez menos certezas.
Lo único que me va quedando claro es mi quererte y tu quererme, un maravilloso cariño mútuo e incondicional  aunque tímido, constante aunque vergonzoso, noble aunque callado.
La dispersión me causa ya desasosiego, por eso los buenos amores antiguos y sinceros son como rios azules que siguen puros como una reserva espiritual donde me gusta volver.
Eres tú quién alivia mis ansiedades y alegra mis alegrías, que me das alas cuando levantas vuelo, a quién me doy hasta no ser yo, hasta llegar a romper las cadenas de mi soledad.
Te doy lo que puedo, lo que sé dar, que no es mucho, siempre al hilo de la navaja en el que nos movemos todos, lastimándonos sin querer lastimarnos, empujados por las contradicciones propias y las de la vida.
Hoy tengo ganas de decirte como te quiero incondicionalmente, que es la forma más sublime del querer.


      Não posso amar-te mais,
      ...
      Não posso dar-te mais do que te dou.
      ...
      Aceita esta ternura surda,
      este jasmim aprisionado.

        (Eugénio de Andrade)





óleo de Renoir

viernes, 15 de abril de 2011

LAS EDADES DE NUESTRA VIDA





fresco rescatado de Pompeya


"La vida es una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son." (Calderón de la Barca)


Mi padre vivió treinta años soltero, treinta casado y treinta viudo: una vida distinta para cada una de las etapas que considero que conforman la vida del ser humano.
Durante la primera, sufrimos los cambios biológicos más esenciales de nuestra existencia, primero somos bebés, luego niños, adolescentes, jóvenes, y por fin personas en plena madurez, allá por los treinta años, que viene a ser cuando se nos empieza a acelerar el ritmo vital , aunque todavía de forma casi imperceptible.
Mientras tanto hemos evolucionado físicamente del pañal a la pata de gallo, descubrimos el mundo, el amor, el sexo, aprendimos muchas cosas, estudiamos, forjamos una personalidad a base de gozar y de sufrir, de ganar y perder, de alegrias y fracasos, de sueños y desengaños.
No hemos parado de crecer y de cambiar, y es por eso que los primeros treinta años pasan más despacio, "cunden" tanto, porque cada dia es un reto, un descubrimiento, una nueva aventura.
Luego empieza la segunda parte de la función, con la família propia, hijos, una economía que montar, la profesión donde realizarse o estar puteado cinco dias a la semana; es la época estrella, cuando queremos vivir a tope, arriesgando, haciendo locuras, echando la vida por la borda o cosechando triunfos, la mayoría ganando y  perdiendo, y casi todos haciendo el camino al andar, como debe de ser, sin encontrarlo ya asfaltado.
La cosa todavía marcha relativamente despacio, como en palacio, porque hay mucho por hacer y presuntamente muchos años por delante.
Hasta que llega el día en que, casi de sopetón, nos tropezamos con los sesenta, de repente empieza  la tercera fase, que será la última y siempre nos pilla desprevenidos, ocupados, reaccios a dejar la plenitud — porque después de este invierno no habrá otra primavera.
Curiosamente vamos teniendo la sensación de que "el tiempo vuela", y es raro, porque los años siguen teniendo doce meses y los días las mismas horas como cuando de pequeños un lustro se nos antojaba una eternidad, y nuestros padres, gente del tiempo "de la María Castaña"...
Es la experiencia y la certeza de que ya no tenemos futuro lo que nos hace "sentir que veinte años no es nada, que es un soplo la vida"  como en el tango de Gardel. 
Y sin embargo la última etapa puede ser la mejor, a veces es la mejor, la más sabia, la más sosegada, con los deberes hechos y el único propósito de disfrutar: eso sí, cada cual a su manera, sin cortapisas ni obligaciones, haciendo solo lo que a uno le nazca, rechazando lo que no interesa, lo que desestabiliza o no aporta absolutamente nada: esa es la idea, recoger lo sembrado, acceptarse tal como se es y se ha sido, no alimentarse de recuerdos y batallitas como "el abuelo cebolleta", ni intentar justificar el presente con el pasado — Vivir Aquí y Ahora.
Cuando el espejo nos indica sin piedad los efectos del derrumbe, es el momento de querernos más que nunca, de sentir que nos vamos a mimar y a cuidar más, aunque no haya quedado nadie a nuestro alrededor que aún nos quiera de verdad.
¡No podemos fallarnos a nosotros mismos!
El último tramo de nuestra historia puede muy bien ser el más hermoso, si hemos aprendido por fin qué es lo que vale y qué es lo que no tiene importancia ninguna.
Cuando el tren se pare, habrá terminado un maravilloso viaje que no llevaba a ninguna parte, como siempre habíamos sabido, pero que no por eso dejó de valer la pena.


fresco rescatado de Pompeya

viernes, 8 de abril de 2011

LA INTELIGENCIA AL PODER










 

No caerá la breva de que nos toquen políticos inteligentes, competentes, honrados, desde las altas esferas de la administración a los pequeños municipios. ¡Qué cansados vamos estando de ineptos y corruptos, de gente que nos gobierna y en quién no confiamos!
"La inteligencia al poder" es un eslogan posible para una revolución necesaria, para un cambio radical en muchos aspectos de la sociedad, porque nos sentimos asqueados, deprimidos e inquietos, confundidos, indignados.
Algún día, para aspirar a ser político harán falta unos controles exhaustivos del nivel intelectual y de madurez del sujeto ¡o sujeta!, de su grado de conocimientos y hasta de su catadura moral: con unos mínimos exigibles para tan sublime misión, se hubiesen ahorrado muchos episodios vergonzosos de la historia de la humanidad.
Para tomar decisiones en esta época nuestra tan compleja, llena de incertidumbres y paradojas, debería ser también de consulta obligada la opinión de los mejores científicos, economistas, sociólogos,  filósofos y hasta médicos, arquitectos y también gente de las letras y las artes. Un mundo mejor se tiene que hacer entre muchos, y que estos muchos sean siempre los más competentes. La política, para gente con una contrastada vocación de servicio y honradez, no para ambiciosos y espabilados con ansias de poder y dinero.
El profesor Antonio Rodriguez de las Heras, maestro imprescindible, afirma que, si pensamos en dejar lo que tenemos para conseguir lo que pretendemos, nos enfrentamos a un vacío que nos da miedo, porque la incertidumbre es lo que mas perturba al ser humano; es entonces que el conservador piensa que más vale el mal gobierno conocido que el bueno por conocer, y da un paso atrás, pues quién no avanza retrocede.
Carmen Posadas, aguda periodista, hizo una reflexión sobre el "efecto dominó" en las recientes revueltas de Oriente Medio, opinando que, si bien las redes sociales han tenido su papel, el caso es que siempre hubo revoluciones, que la Historia se escribe a golpe de revueltas populares, con efecto contagio también en todas ellas, de sobra conocidas.
Hay una "ignorancia pluralista" de que hablan los sociólogos, que vendría a ser el hecho de que muchas veces ocurre que las personas se sienten muy hartas de algo, pero no saben que eso le está pasando también a la gran mayoría, y no se atreven a hacer nada por sí solas, se sienten impotentes, hasta que el mero hecho de enterarse  de que existe una extendida voluntad de cambio termina propiciándolo.  
¡Una hoja en blanco está esperando a los que sean capaces de escribirla!


                                                            foto de Gallardo
 



viernes, 1 de abril de 2011

LOS JAPONESES






Pintura de Ando Hiroshige

Muchas tardes cuando me acurruco en el sofá para dormir una siesta, calentita o fresquita según temporada, hago un repaso por el mundo y le doy gracias a la vida por como me está tratando hasta ahora. (Tengo la buena costumbre de fijarme en los que están peor que yo, por eso soy una persona agradecida, porque somos hijos del azar, y hay tragedias devastadoras, personales o colectivas, que van pasando delante de nuestro asombro en vivo y en directo con una frecuencia que desespera).
La historia de la humanidad ha sido siempre eso y más, pero hasta hace muy poco no había televisión, el mundo era enorme y cada palo aguantaba su vela. Solo que ahora el mismo mundo, completamente otro, es una bola cada día más pequeña donde nada de lo humano nos puede ya ser ajeno. Cada nuevo desastre va dejando caer en el olvido el anterior, todo es fugaz, superficial, cada vez hay menos memoria y menos ganas de tenerla, no hay capacidad para tanto sentimiento, a fuerza de querer abarcarlo todo poco se alcanza, y así vamos dejando tocada nuestra capacidad de asombro y compasión, las neuronas espejo tienden a habitar un espejo sin neuronas, donde solo se refleja nuestro propio y miserable retrato.
Y de repente lo de Japón. 
De repente un terremoto y una ola asesina en el país más preparado para estos desastres fué un azote brutal que superó todo lo previsible, seguido ya de ochocientas réplicas, con un 60% superiores al 6,5 de la escala de Richter, y la peor de las pesadillas: una fuga nuclear en tres centrales todavía incontrolada, con efectos aún impredecibles.
Amaneció una mañana con este paisaje desolador  ese pueblo único, referente en muchas facetas, ejemplo de serenidad y eficacia, culto, amable, el país del kabuki, bunraku y noh, del  kyogen,  el haiku, el ikebana y tantas otras maravillas.
Poesía brevísimas, llenas de naturalidad y sencillez, un arte floral con un respeto hacia la naturaleza profundamente arreigado, una ceremonia del té exquisita y mil manifestaciones creativas más que siempre sugieren belleza y armonía, sutileza, auto control y una profunda espiritualidad.

    


Japón es un país que sabe ganar y sabe perder, "Así se triunfa", "Así se sufre", "Así se muere".
Japón asume la gloria y el fracaso con el mismo aplomo y dignidad, es un pueblo con valentía y elegancia, sensible e inteligente, que pone el bien común siempre por encima del personal. 
Los japoneses estan viviendo un momento histórico, no solo dentro de sus fronteras sino a nivel planetario: es la primera vez que la locura nuclear hace que sea más facil comprar en un país superdesarrollado una joya de Cartier o un bolso de Prada que una simple botella de agua potable.
Por desgracia ya no es la primera vez que hay un escape nuclear, y si no ponemos freno a esta carrera demencial, tampoco será la última, ¡y puede que a la próxima, sea demasiado tarde!
La emblemática noria de Daikanransha sigue dando vueltas como la vida misma — cuando alcanza la cima ya solo puede ir hacia abajo, y cuando más cerca está del suelo es cuando empieza a subir de nuevo: ojalá que desde lo más alto se pueda volver a contemplar en breve un Tokio tan espléndido como siempre. 
La primavera empezó cargada de desolación e incertidumbre, esperemos que de los brotes verdes y los cerezos en flor salgan buenos frutos como toda la vida. 











sábado, 26 de marzo de 2011

¿QUIÉN ME HA ROBADO EL MES DE ABRIL?









Joaquín Sabina es un maestro del verso y de un cotidiano bien exprimido, un gran vividor que bebe la poesía en las fuentes mismas de la vida.
Resultón sin ser guapo, es dueño de una cierta mirada, de una cierta sonrisa, de una voz quebrada que le añade encanto a las palabras, y de un cuerpo canijo pero sensual —  por eso posó desnudo, porque sabe que atrae a las mujeres, que es "asquerosamente seductor"...
Sabina sabe gustar, sabe que el bombín le sienta bien y que el chaqué con los vaqueros estudiadamente gastados le favorece, le da esa imagen de informalidad original y un tanto estrafalaria que le va como anillo al dedo.
Sabina sabe seducir porque confía en lo que compone, porque su herramienta de seducción es la palabra, porque con ella nos va desgranando con mágico encanto sus propias historias de bohemio convicto, de canalla inteligente, de sentimental histriónico, infiel y narciso.
Sabina se gusta, por eso hay algo de morbo y de alegría detrás de sus tristezas, ("yo creo que mis canciones son cerebralmente pesimistas y muy optimistas con el corazón"). Protagonista empedernido de todo lo que relata, también hay sin embargo una cierta tristeza detrás de sus alegrías.
Vive con los pies en la tierra y el corazón siempre en las nubes, es un encantador de serpientes por el que muchas mujeres estarían dispuestas a coger ese tren y bajar en la próxima estación...
Excesos, locuras, noches cerrando bares al amanecer, humo, alcohol, transgresión, mujeres fáciles y difíciles, prostitutas y princesas, las que caen y las que vuelan, "las que suben, las que saben", amor pagado y amor sufrido, amores fugaces, polvos de antología y grandes chascos, y un nombre distinto detrás de cada canción — mujeres ardientes, mujeres frías y crueles, amores de quita y pon, amores inolvidables y otros de paso, complicidades y desencuentros o sexo sin nada más, sexo para no tener frío, sexo para olvidar, sexo para recordar, sexo siempre...
Sabina vive por y para las mujeres, necesita herirlas para que le hieran después y poder entonces componer sus mejores canciones, poder decir aquello de "ahora es tarde, princesa, / busca otro perro que te ladre, princesa"...
Hay unos versos en que reconoce que es él el malo de la película:

    "Tenian razón
      mis amantes
                   en eso de que, antes,
           el malo era yo:
 esta vez,
                             yo queria quererla querer,  (!!)
  y ella no

Entonces regresa una vez más como siempre "a la maldición / del cajón sin su ropa, / a la perdición de los bares de copas", y así " volviéndose loco,derrochando la bolsa y la vida, la va poco a poco dando por perdida"...
A Sabina la vida lo ha tratado bien, pertenece al clan de los elegidos que nacen con una flor en el culo, pero se le adivina sin embargo una cierta tendencia al pesimismo detrás de la máscara de pasota cínico y socarrón.

 
   Vivo en el número siete, calle melancolía,        
    quiero mudarme hace años al barrio de la alegría,
    pero siempre que lo intento ha salido ya el
    tranvía.    

En 2003 cayó en una depresión que le mantuvo tres años retirado y en silencio, supongo que  atrapado en ese pozo de amargura que hace de Sabina lo que es, que nos hace sentir juez y parte, que de cierta forma nos retrata a todos

               Esta necesidad de necesitarte,
               este llamarte sin quererte llamar,
               este olvidarme del deber de olvidarte.

Sabina canta por nosotros, compone por nosotros los versos que no sabemos hacer, esos con los que nos gusta decir 

                 Si la derrota tuviera vacuna,
                 si se dejara engañar la fortuna,
                 si el corazón descubriera un camino
                 que desmintiera la ley del destino.....

Sabina necesita tener una mujer hermosa a mano para burlar la fea soledad, se entrega para huir, por eso las quiere a todas y a ninguna. Después de la fiesta siempre le llega la resaca, y entonces es cuando coge la guitarra.
Dijo en una entrevista que si fuese siempre feliz no haría canciones, se dedicaría a vivir, porque para él la vida es lo primero, porque cuando se siente pleno no le hace falta nada más. 
Después de superar la depresión cambió de vida, como si hubiese encontrado algunas respuestas fuera del útero de una mujer.                   





domingo, 20 de marzo de 2011

PRIMAVERA DE LIBIA

No entiendo de política, no me interesa más de lo imprescindible, en una reunión de amigos  solo hablamos de ese tema lo estrictamente necesario, tenemos cosas más interesantes y amenas de que hablar.
Cuando escribo aquí sobre algo que está pasando es porque me viene bien a modo de desahogo, y nunca lo adorno con imágenes sugerentes, porque hay cosas que me parecen incompatibles con la belleza y el arte.
Es lo que me pasa hoy con Muamar el Gadafi, ese personaje impresentable, mire por donde se mire y sea cual sea la realidad circundante:
— Los pozos de petróleo siempre han estado ahí, y él lleva cuarenta años haciendo lo que le parece con ellos y con el pueblo líbio.
— Túnez y Egipto han dicho BASTA a sus explotadores, se rebelaron contra unas  dictaduras vergonzosas y una miseria más que evidentes. Se rebelaron ellos, ellos han decidido cambiar de rumbo.
Ahora les toca a los líbios levantarse contra la ignominia, les llegó la hora de enfrentarse al tirano,  de descubrir que no son un pueblo cobarde, que también en su país son muchos (sobretodo entre los jóvenes) los que quieren que se vaya un señor que lleva cuarenta años de abuso de poder y que tiene planes de que el día de mañana los impresentables de sus hijos sigan esclavizándolos en su provecho, chupando del bote a unos niveles de inmoralidad insoportables.
— De todo lo que ha salido de la boca de ese payaso estos últimos días en que ha demostrado con creces que tiene una sola neurona y atrofiada, me quedo con estas dós perlas:

"Entraré en Bengasi como Franco entró en Madrid en la guerra civil".
"El pueblo líbio, hombres, mujeres y niños (!!!) están dispuestos a morir por mí"

Son unas afirmaciones tan miserables, impresentables y rastreras, que no las voy a comentar, no hace falta, hablan por sí solas.
La gente solo está dispuesta a morir por nobles ideales, (¡a no ser que disponga de personas castradas mentalmente hasta el punto demencial de dar la vida por un ególatra enloquecido!).
Ojalá la intervención más que digna de países de la OTAN en defensa de los oprimidos pueda ser corta y contundente. 

jueves, 17 de marzo de 2011

A VECES LA TRISTEZA

                 


óleo de Karl Hofer



A veces es imposible evitar que la tristeza nos cale como un chaparrón sin paraguas, pero hay que buscar razones para la alegría, aunque sea bajo la cama o en una buena charla con café y cigarrillo que nos ayude a gestionar las emociones. Sufrir en compañía despeja muchas sombras.
Hay en el aire una preocupación y desencanto enormes, los tiempos no van fáciles, pero si en medio de una hecatombe los japoneses nos dan lecciones de entereza y disciplina, si los libios rebeldes sonríen y hacen la señal de la victoria camino de una batalla final ya sin fe en apoyos, si en Haití siguen bailando y amando sin casas y sin nada, a nosotros nos queda la obligación de ser felices: ahora,  mientras no nos toque ser noticia. Echar la casa por la ventana, liarse la manta a la cabeza, vivir con ganas y con brío, no dejar para mañana lo que podamos vivir hoy — eso sí, ayudando todo lo que esté en nuestras pequeñas posibilidades para que otros puedan disfrutar también, mirar alrededor y rascarse el bolsillo y el corazón, no ver solo lo que pilla lejos e ignorar el dolor que por veces nos está rozando. 
Por vía del entrenamiento y la disciplina interna, se produce una transformación de nuestra actitud y nuestro enfoque de la vida: la felicidad está más determinada por estados mentales que por acontecimientos externos. Cuanto mayor sea el nivel de calma y serenidad interiores, tanto mayor será nuestra capacidad para sentir un bien estar que permanezca a pesar de los altibajos de la existencia y de las fluctuaciones de nuestro estado de ánimo.
En la práctica budista existen métodos que enseñan a mantener la mente serena incluso cuando sucede algo muy perturbador, mediante un aprendizaje lento y riguroso.
El sufrimiento individual y colectivo forma parte de la existencia, es conveniente familiarizarse con él, pero hay que saber percibir la vida como un conjunto donde todo fluye, los momentos buenos y los malos, y donde la esperanza de liberarnos del dolor vendrá dada por la certeza de que nada es definitivo.
Afirma Dalai Lama que "cuanto más nos aferramos a algo, tanto más grotesca y distorsionada se hace la vida": al lograr una mente flexible podemos reforzar nuestra capacidad de resistencia incluso en las situaciones más duras (vuelvo a acordarme del pueblo japonés y de su ejemplar civismo y control mental).

"Aquello que no me destruye me hace más fuerte",  Luther King.


miércoles, 9 de marzo de 2011

DE POLÍTICOS Y DEL SIN SENTIDO







óleo de Picaso





En Palma de Mallorca hasta los trileros timan a los germanos en alemán...
Y una se pregunta porqué un pobre gitano, más listo que el hambre, chapurrea el alemán para quitarle la guita a los grandotes rubios, y esta gente que ha invadido la isla para pasar un retiro dorado es incapaz de decir algo tan elemental como gracias, por favor, hola, buenos días, lo siento, soy alemán, no le entiendo — ¡algo!
La verdad es que de cierta forma nos merecemos esta actitud prepotente por nuestro ancestral servilismo, porque somos un pueblo acomplejado, por mucho que "bla-bla-bla";  los deutsches  nos imponen porque son más altos y más guapos y más ricos y juegan al golf como nosotros a la petanca, y eso en el fondo nos encoge, nos acojona, por lo cual muchos negocios en la isla ponen los letreros solo en alemán, como si pesase más la ganancia que el orgullo.
Del hecho tristemente comprobado de que se puede tener residencia fija en territorio español sin decir una palabra en nuestro idioma, me pasé sin querer pasarme a nuestros políticos, esos responsables únicos de tantos desmanes, como de tantos servilismos y dislates que chirrían: los hay que directamente nos hablan como si fuésemos niños y niñas, gilipollos y gilipollas con una sola neurona, la única que a lo mejor les funciona a muchos que se piensan que nos camelan.
Si los entendidos no paran de destacar las conveniencias de aprender idiomas, que es muy saludable y enriquecedor, que desarrolla la inteligencia, previene el alzheimer y culturiza, nos preguntamos la mayoría porqué algunos senadores necesitan un pinganillo en la oreja que les traduzca el español (!). Es inadmisible e inexplicable que cosas así puedan ocurrir en el Senado con sus señorías y que para más inri cuesten una pasta, cuando miles de extranjeros vienen a nuestras universidades a aprender el idioma de Cervantes. Cualquiera mindundi como yo lee Rosalía de Castro, Castelao o Álvaro Cunqueiro en gallego, Josep Plá o Mercé Rodoreda en catalán, Ausias March en valenciano y se comunica con todos los españoles en castellano — lo que es absolutamente más exigible en un político.
El castellano es el idioma nacional y por lo tanto debería ser oficial en cualquier estamento público, independientemente de que cada región cuide y cultive su rica y hermosa lengua.
Lo que ocurre es que hay un servilismo y falta de sentido común en muchos y muchas, políticos y políticas, señorías y señoríosmiembros y miembrastodos y todas, nosotros y nosotras... Y así nos va.
El siempre recordado Tierno Galván decía que "tenemos dos casas, el hogar privado y la ciudad, que es el hogar público", donde por lo visto cada vez podemos menos entendernos y comunicarnos.






miércoles, 2 de marzo de 2011

EL PODER Y LA GLORIA




Napoleon, óleo de Jacques - Louis David

Luisa de Guzmán, duquesa de Medina-Sidonia, se casó con el duque de Braganza y apoyó en todo momento la revolución de 1640 con que Portugal recuperó su independencia después de 60 años de dominación española.
Se dice que cuando aclamaron a su esposo como nuevo rey portugués (D. Juan IV, 1640-1656), ella exclamó emocionada: "¡ Más vale ser reina una hora que duquesa toda la vida !"
Viene a ser lo mismo que decir eso de que más vale una vez rojo que ciento amarillo, ser cabeza de ratón que cola de léon, que es mejor un grito a tiempo que un sermón mal hilvanado, tierra en cuerpo que cuerpo en tierra...
Se ve que al hombre primitivo no le faltaban en la selva las emociones fuertes, y todavía hoy una vida plácida continúa pareciéndonos gris, nada comparable a esos momentos que suben la adrenalina y que absolutamente todos anhelamos.
¡Poder, Gloria, Triunfo!, alcanzar la cima, tener el mundo a los pies, sentirse fuerte e importante, ascender, volar, lograr metas y objetivos, estar por encima de la masa, destacar, pasar a la Historia, ser el mejor, cambiar el mundo.
El que no haya tenido algún sueño de grandeza, será porque carece de imaginación...
Hasta Sancho Panza confiesa en un momento dado: "Por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me dá un higo que digan de mí todo lo que quisieren" (a lo Eróstrato...)
La ambición de Julien Sorel, en EL Rojo y el Negro, hace de su vida una mentira interior, porque detesta lo que a la vez desea, ( lo mismo que el inolvidable padre José de la gran novela de Graham Greene), y por eso el protagonista de Stendhal encerrado en la cárcel esperando la guillotina, reconoce amargamente: "¿Pero porqué maldigo la hipocresía de los demás si yo soy también hipócrita? (...) Me encuentro a dos pasos de la muerte y soy hipócrita ".
Todos a menudo somos contradictorios, a veces no hay una conexión exacta entre lo que hacemos y lo que  pensamos; por  razones varias que en el fondo conocemos, el autoengaño es una forma de protección y de defensa que de algún modo practicamos, consciente o inconscientemente.
Solo el tiempo nos va enseñando a distinguir sueños y realidades, a valorar lo que tenemos y a no empecinarnos en lo imposible, a aprender el significado de las pequeñas cosas, y que lo importante no es la llegada sino el viaje.
A la hora del balance, es conveniente poder reconocer el peso de lo que valió la pena, y poner en su sitio los sueños imposibles.
Para que el saldo sea más positivo es  aconsejable  mirar para abajo, que en la mochila no falte nunca amor, humildad, sosiego y buena consciencia, y haber aprovechado el tiempo viviendo, no soñando la vida, antes de tener que marchar para siempre por donde marchamos casi todos, que es por la puerta del olvido.
Son contados los elegidos que alcanzan el olimpo de la gloria duradera, pero todos tenemos derecho a cabalgar en el caballo de la coherencia y la paz interior.
La belleza es de todo aquél  que la sabe encontrar, y el amor, tan esencial, de todo el que sabe amar.
Si miramos la vida como una oportunidad extraordinaria de Ser ( "to be or not to be"), todos podremos cantar como Louis Amstrong:
  "Wath a wonderful world!"

Felipe IV, óleo de Velázquez